La educación en situaciones de emergencia

La educación –un derecho fundamental de un niño– está en mayor riesgo durante las emergencias.

En la actualidad, los niños ocupan el epicentro de las situaciones de emergencia de todo el mundo. Casi 250 millones de ellos se ven perjudicados por conflictos, y millones más afrontan los riesgos derivados de las amenazas naturales y las epidemias de rápida propagación.


© UNICEF/UN06474/Anmar

Los desastres naturales y los conflictos violentos causan grandes estragos a millones de niños y sus familias. En el permanente conflicto de Iraq, los niños están especialmente expuestos al riesgo. Los estudiantes desplazados del campamento de Yahyawa, en la provincia de Kirkuk, reciben suministros de socorro.

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Con el fin de proteger los beneficios de la educación y garantizar un progreso continuado, los niños, y especialmente las niñas, necesitan contar con un acceso permanente a una educación segura y de calidad. Varias estudiantes en una tienda de campaña que sirve temporalmente de clase en el campamento de Al-Takya Al-Kaznazaniya, establecido con la ayuda de UNICEF cerca de Bagdad, la capital.

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En épocas de crisis, la educación es esencial durante las situaciones de emergencia. Rauaa, de 12 años, desplazada de Mosul junto a su familia hace más de un año, asiste al primer día de escuela en Harsham, el campamento de desplazados internos de Erbil, Iraq.

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Los sirios afrontan la mayor crisis humanitaria del mundo. El futuro de toda una generación de niños y jóvenes –privados de educación– está cada vez más condicionado por la violencia. Fatima (de verde) y su familia escaparon a Homs cuando Palmyra, su ciudad de origen, se convirtió en zona de riesgo.

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Las crisis prolongadas que están viviendo algunos países siguen llevándose por delante cada vez más vidas y futuros de gente joven. Las escuelas mantienen a los niños a salvo y protegidos contra los riesgos. Varios estudiantes de tercer grado aprenden árabe en la escuela primaria de Yasin Bay, establecida con la ayuda de UNICEF en la ciudad de El Fasher, en Darfur del Norte, Sudán.

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Millones de niños, incluidos los de la República Centroafricana, se ven implicados en conflictos violentos. Alison, una niña de 14 años que vive en Bangui, la capital, vive en un refugio provisional para desplazados internos. Su progreso en la escuela es bueno, pero le preocupa su futuro.

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La educación contribuye a que los niños recuperen la sensación de normalidad y las esperanzas de futuro en medio de la violencia, la inestabilidad y el desastre. Unos niños desplazados participan en una actividad organizada en un espacio seguro establecido con la ayuda de UNICEF en el campamento de Dalori, en la ciudad de Maiduguri, Estado de Borno.

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La escolarización también proporciona a los niños las destrezas necesarias para construir vidas mejores, más seguras y más sanas para ellos, sus familias y sus comunidades. En el Estado de Palestina, unos estudiantes han recibido material escolar nuevo en la escuela Abdel Rahman Ben Ouf de la ciudad de Gaza, en la Franja de Gaza.

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Las crisis de gran escala, como la del brote del virus del ébola en África Occidental, obligaron a por lo menos 5 millones de niños a dejar las escuelas durante meses. En Conakry, Guinea, el control de niños a la entrada de las escuelas forma parte de los nuevos protocolos de seguridad que se pusieron en práctica para reducir el riesgo de transmisión de ébola cuando se reabrieron las escuelas.

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En Ucrania, donde los niños han sufrido los mayores efectos del permanente conflicto existente en el país, las condiciones meteorológicas extremas también constituyen una grave amenaza para su educación. Unos niños en la escuela del pueblo de Staromykhailovka, en el frente de batalla, en la región de Donetsk.

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Cuando los niños regresan a la escuela, recuperan la oportunidad de lograr un futuro estable. “Es importante ir a la escuela, porque allí haces amigos y después te ayuda a encontrar trabajo”, asegura Michel Lerios, un niño de 13 años procedente de Tanauan, una ciudad de la provincia de Leyte que quedó devastada por el tifón Haiyan. En la actualidad, el niño asiste a clase en una tienda de campaña.

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Algunos servicios indispensables, como la educación, ayudan a millones de niños afectados por el conflicto y la crisis a curarse y reponerse de las tremendas adversidades que tienen lugar durante las emergencias. Unas niñas de Tanauan juegan en su escuela, establecida con la ayuda de UNICEF. Las clases se dan en tiendas de campaña o en aulas provisionales o rehabilitadas.

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