28 de diciembre de 2017

Niños objeto de ataques en 2017

Para los niños atrapados en zonas de conflicto de todo el mundo, el año 2017 ha sido “como una pesadilla”.

El año 2017 ha sido desolador para los niños atrapados en conflictos, ya que han sido víctimas de ataques en lugares donde debían haber estado a salvo: en sus hogares, en escuelas, en hospitales y en patios de recreo. Los niños han sido el objetivo en muchos conflictos: los han utilizado como escudos humanos, los han matado, mutilado, secuestrado y reclutado para combatir. Otros millones de niños han sufrido también la peor parte de las enfermedades derivadas de guerras destructivas.


© UNICEF/UN0119119/Brown

Los niños rohingya, atacados y expulsados de sus hogares, huyeron de Myanmar para buscar refugio en la vecina Bangladesh. Mohammed Yasin, de ocho años, es uno de los rohingya que acaban de llegar al campamento de refugiados improvisado de Kutupalong, en el distrito de Cox’s Bazar, Bangladesh.

© UNICEF/UN065871/Alzekri

La violencia y el conflicto de Oriente Medio y África del Norte pusieron en peligro la salud de decenas de millones de niños. En Yemen, arrasada por la guerra, el conflicto y el derrumbe del sistema de salud provocaron el mayor brote de cólera del mundo. Los pacientes reciben tratamiento en un hospital de Saná.

© UNICEF/UN0118457/

Las violaciones, matrimonios forzados, secuestros y la esclavitud son ahora tácticas habituales de los grupos armados. En el noreste de Nigeria, Dada, de 15 años, fue secuestrada por Boko Haram y quedó embarazada de su hija después de que la violaran durante su cautiverio.

“Desde que regresé… Ha sido un sufrimiento constante”, aseguró.
© UNICEF/UN073069/Romenzi

En ciudades asediadas como Mosul, Iraq, niños y familias desesperados tuvieron que elegir entre escapar y exponerse a las minas y las balas de los francotiradores, o quedarse con la esperanza de sobrevivir a los bombardeos. Niños descansan a las afueras de la ciudad antigua de Mosul tras escapar de un fuerte conflicto.

© UNICEF/UN068615/Oatway

El conflicto y la hambruna de Sudán del Sur han generado un éxodo de personas hacia la vecina Uganda. La mayoría de los refugiados son mujeres y niños. Un niño hace fila junto con otros refugiados de Sudán del Sur recién llegados para registrarse en un centro de acogida del centro de Uganda.

© UNICEF/UN058455/Kozalov

Dasha, de 17 años, en el este de Ucrania, en la bodega de su familia, donde se refugian de los bombardeos cuando el conflicto de su aldea se intensifica. La aldea está situada en la llamada “línea de enfrentamiento” que divide las zonas controladas y no contraladas por el gobierno cuando el conflicto se agudiza.

© UNICEF/UN0120276/Rose

En la República Democrática del Congo, cientos de niños quedaron heridos como resultado de la violencia desoladora de la región de Kasaï. Tshitembda, de nueve años, que sostiene a su hermana, se tropezó y cayó en un palo que le perforó el ojo cuando atacaron su aldea y él y su familia escaparon al bosque.

© UNICEF/UN066023/Almohibany

Lina, 5 años, vive con su abuelo en una casa dañada en el este de Ghouta, una región asediada de la República Árabe Siria, donde el conflicto ha empeorado el sufrimiento de la gente. Las partes enfrentadas deben cumplir con su obligación de proteger a los niños, y la comunidad internacional debe trabajar para hacerles responsables.


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