Desarrollo del niño en la primera infancia. Día del Padre 2018.

Papás en las salas de partos

Los primeros 1.000 días de la vida de un niño son los más significativos para su crecimiento y desarrollo y el papel del padre es fundamental para ese proceso.

Los primeros tres años de vida tienen una gran repercusión en el futuro de un niño y el papel del padre es fundamental para ese desarrollo. Todos los padres que aquí les mostramos desean lo mejor para sus hijos, y todos ellos asumen la responsabilidad de implicarse más en la crianza de sus hijos para que la tarea sea verdaderamente equitativa. UNICEF insta a los gobiernos a implementar políticas que favorezcan a las familias y apoyen el desarrollo del niño en la primera infancia, a fin de conceder a los padres el tiempo, los recursos y la información que necesitan para que su hijo pueda sobrevivir, desarrollarse y crecer sano.


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“Vine para ver la cara de mi bebé”, dice Supidej Jaithon, que acuna en sus brazos a Matt, su hijo recién nacido, y llora de felicidad en el Hospital Lerdsin de Bangkok, Tailandia. “Mi jefe no me permitía tomarme el día libre porque tenía mucho trabajo, pero me dio igual, mi familia es lo primero”.

Supidej estuvo leyendo sobre la paternidad en los meses previos al nacimiento de su hijo.

“No espero mucho. Solo quiero que crezca y se convierta en una buena persona. Quiero pasar tiempo con mi bebé, porque mi padre siempre estaba fuera cuando yo era niño”.
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Sai Tlen ha conocido a su hija, que acaba de nacer mediante una cesárea en el Centro Regional de Promoción de la Salud de la provincia de Chiang Mai, Tailandia. Es su segunda hija.

“En este hospital, los padres pueden entrar en la sala de partos, excepto cuando es una cesárea, así que esperé fuera”, explica Sai. “Es una pena que mi bebé no esté muy sana, por eso no he podido tomarla en brazos aún. Solo la he tocado un poco”.
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Somsak Hameyai, padre primerizo, baña a su hijo Sailom, de dos días, durante una clase de paternidad en el Centro Regional de Promoción de la Salud de Chiang Mai.

“Me hizo muy feliz enterarme de que iba a ser padre”, asegura Somsak. Cuando tomó a su hijo en brazos por primera vez, se sintió desbordado por la emoción. “El bebé me miraba y sonreía. Es difícil explicar el sentimiento. Siento amor. Siento que lo amo muchísimo”.
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José Santos Valdés Maldonado, en el estado de Veracruz, México, llega a su casa de Tlaixco con su hija recién nacida, Deniss, y su esposa. Si un padre cría a su hijo durante los primeros años de su vida ofreciéndole amor y protección, jugando y contribuyendo a su nutrición, el niño aprenderá mejor, tendrá menos problemas de comportamiento y se convertirá en un ser humano más sano y más feliz.

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Los padres pueden ayudar de muchas formas. Gabino Macuixtle ayuda a su esposa, Alberta Clemente Zepahua Namicle, a secarse el pelo mientras ella amamanta a su hija recién nacida, en el Hospital IMSS Prospera, en el municipio de Zongolica, México.

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Gerardo Brito Rodríguez sostiene contra su pecho a su hija Diana, que nació de forma prematura hace 13 días en el Hospital del Instituto Nacional de Perinatología de Ciudad de México. Diana es su segunda hija.

“Tiene que estar en cama porque nació con dificultades respiratorias”, explica Gerardo. “Lo que más deseo para mis hijos es que sean felices en la vida”.
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Damien Armes le lleva una tostada a su esposa, Tamzin Lines, que está en una piscina de partos en el ala de maternidad del Hospital Real de Devon y Exeter, en Inglaterra.

“La emoción me desbordó la primera vez que lo abracé. Esta experiencia haría llorar hasta al hombre más duro”, asegura Damien tras el nacimiento de su hijo Louis unas horas antes. “Espero que Louis viva una vida maravillosa”.
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“Es increíble tener tan cerca algo tan valioso, es una felicidad desbordante”, dice Alex Edmonds Brown, que sostiene a su bebé de 25 días, Harley James, en el Hospital Real de Devon y Exeter.

El hijo de Alex nació prematuro y hoy es el primer día que pasa fuera de la incubadora.

“Saber que hay alguien que depende de mí es lo más importante: el papel de ser padre y cuidar de él”, explica Alex.
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Paul Barnes sostiene contra su pecho desnudo a su hijo de un mes, Archie, que también nació prematuro, en la unidad neonatal del Hospital Real de Devon y Exeter.

“Vengo cada día y hacemos el contacto piel con piel: eso lo relaja y ayuda a su función cerebral”, afirma Paul. “Siento una conexión con él; nos comunicamos mediante la piel y nuestros sentimientos. Es una verdadera experiencia para establecer un vínculo afectivo”.
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Aissatu Seidi está sufriendo un parto doloroso en un hospital de Cachungo, en el noroeste de Guinea-Bissau, y se apoya en su esposo, Mamudo Queta, que la ayuda. Cuando Mamudo entró en la sala de partos, asistió a su esposa desde muy cerca y no se apartó de su lado. Fue la primera vez que estuvo presente en el nacimiento de sus hijos. Más tarde, cuando le preguntaron cómo se había sentido al abrazar a su hijo por primera vez, Mamudo respondió que estaba muy feliz y deseoso de jugar con su bebé.

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Juelmo Tchana Ncus toma en brazos a su bebé por primera vez en el Hospital de Maternidad María Teresa de Calcuta, en la ciudad de Bula, en Guinea-Bissau. Preocupado por la salud de su esposa y su hijo durante el parto, se sintió inmensamente feliz y aliviado cuando supo que el parto había ido bien. Para Juelmo, lo más importante de la paternidad es cuidar de su hijo, que se conozcan bien y guiarlo en todos los aspectos de la vida.

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En Canchungo, Mamudo Queta (a la izquierda), regresa al hospital para llevarle comida de casa a Aissatu después del nacimiento de su hijo. También lleva a su hijo Moustapha, de cuatro años, para que pueda conocer a su hermano recién nacido, que es el sexto hijo nacido vivo de la pareja. Mamadou está decidido a dedicarle tiempo a su hijo antes y después del trabajo.

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Una enfermera lleva envuelto en mantas blancas de seda a Nepes, de cuatro días, a sus padres, Shageldi y Ohulhally, en el Centro de Salud Madre e Hijo de Ashgabat, Turkmenistán. Lo que en el pasado era una tradición poco popular por la que los padres “llevaban a casa al bebé” se ha convertido rápidamente en un ritual muy extendido en el país. Comienza cuando el bebé está preparado para que le den el alta en un centro de salud.

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Los padres Nazik y Eziz se disponen a dejar el Centro de Salud Madre e Hijo con Abdylguly, su hijo de cuatro días.

“Estoy muy orgulloso de haber sido padre por segunda vez. Es mi segundo hijo”, sostiene Eziz. “Llevo dos semanas sin dormir por los nervios. Ahora que el bebé ha llegado, podemos celebrar y relajarnos. Esta celebración es responsabilidad del padre. Se crean unos recuerdos que siempre podremos rememorar”.
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Un coche decorado llega al Centro de Salud Madre e Hijo de Ashgabat. Como parte de la celebración, el padre llega al centro de salud en un coche decorado con globos, juguetes, pancartas y pegatinas para llevar a su recién nacido a casa. Tanto el padre como la madre tienen un papel fundamental en el desarrollo del niño en la primera infancia; la importancia del papel del padre en los primeros años de vida de un niño no debería subestimarse.