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Sobreviviendo al Huracán Matthew

“Los techos y las ramas de los árboles salieron volando. El agua comenzó a entrar y las cosas volaron por todas partes”.

La cifra de muertes causadas por el Huracán Matthew, que golpeó Haití el pasado 4 de octubre, sigue en aumento. Haití enfrenta la mayor emergencia humanitaria desde el terremoto en 2010. Aún se desconoce la magnitud de los daños, pero las dramáticas historias de las familias que sobrevivieron a esta fuerte tormenta necesitan ser contadas.


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En la ciudad de Jeremie, en el Departamento Garnd-Anse, las familias intentan volver a la normalidad. Aquí es donde el huracán golpeó con mayor intensidad. A pesar del desolado paisaje, ver a los niños que juegan y escuchar el sonido de su risa, dan una luz de esperanza para un futuro mejor.

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La tormenta comenzó en la noche, pero no fue sino hasta el amanecer que las familias de esta ciudad costera comenzaron a temer por sus vidas.

“Los techos y las ramas de los árboles se fueron volando. El agua empezó a entrar, las cosas estaban volando por todas partes… nadie podía sostenerlas”, explica Dicejour Gelin, 13.
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Las grandes olas causadas por el huracán destruyeron toda la costa, inundando cientos de viviendas.

“Esa noche yo estaba en casa y el agua nos inundó. Fuimos capaces de salir, pero dejamos todas nuestras cosas atrás. Al día siguiente tuvimos que sacarlas de una zanja “, recuerda Dicejour.
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El padre de Dicejour, Jeody Luckmane, de 28 años, trabaja en el campo. Los fuertes vientos y las lluvias han destruido todos los cultivos.

“No sé lo que vamos a hacer ahora. Todo está destruido. No queda nada. No hay comida o agua, y los niños están empezando a enfermar” dice.
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Pierre Yolande, de 52 años, y sus dos nietas, Dorry Wideline, 10, y Pierre Saraphila, 12, lograron recuperar parte de sus pertenencias.

“Toda la pared se derrumbó y las olas entraron justo a nuestra habitación. Fue una pesadilla, pero no estábamos durmiendo “, dice Dorry.
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“Habíamos escuchado en la radio que venía una tormenta. Mi padre también me lo dijo, pero yo estaba muy asustado cuando el techo cayó encima de nuestras cabezas “, dice Renelson. “Y ahora la radio ya no funciona”.
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Para Renel Ginol, el padre de Renelson, 6 y Bethsaiina, 8, lo que más le preocupa es la educación.

“La escuela está totalmente destruida. Comenzarán a construirla nuevamente pero tomará varios meses y mis hijos van a perder todo el año escolar”.
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El techo de la casa de Renel se derrumbó y le lastimó una pierna antes de que pudieran escapar y refugiarse en una escuela de formación profesional que está cerca.

“Ahora ayudo a mi padre todo lo que puedo”, explica Renelson. “Quiero que sepa que también soy fuerte y que juntos podemos arreglar nuestra casa.”
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El huracán Matthew ha puesto en peligro las vidas de millones de niños en Cuba, Haití, Jamaica y República Dominicana. En Haití, se estima que medio millón de niños viven en las zonas más afectadas, sobre todo en Grand-Anse y el Sur.

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Los equipos de UNICEF en Haití están trabajando en estrecha colaboración con los socios gubernamentales y no gubernamentales para hacer una primera entrega de suministros humanitarios en las zonas más afectadas.
Sobrevivir al huracán Mattew significa sobrevivir a la tormenta más grande en una década; Pero también significa prepararse para lo que viene adelante.

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