Frases del Día
Por Rab. Sergio Bergman
- Ser libres no significa poder hacer todo el tiempo lo que queramos. Ser libres es vivir regulados dentro del marco de un sistema legal, por medio del cual nos aseguramos de que las libertades de los demás no avasallen las nuestras, ni, por ende, que el ejercicio de nuestras libertades avance sobre las de nuestros vecinos.
- La Argentina como Tierra prometida es la Nación del porvenir cuando ya no esperamos que suceda lo que merecemos, sino que nos comprometemos con lo posible para que el futuro no sea lo que vendrá sino lo que hacemos para que suceda.
- Lo sagrado se inicia cuando cada habitante, en forma consciente, reconoce y acepta que ya no puede, simplemente, “sobrevivir” en el país, sino que debe “vivir” el país con intensidad y responsabilidad. Darle una dimensión sagrada es tener conciencia de la oportunidad única y singular de hacer de nosotros y del lugar que habitamos algo especial.
- Apelemos, ya no a tolerar o aceptar, sino a la dimensión más evolucionada del espíritu humano: a celebrar la diferencia.
- Los valores no tienen copyright, son de todos, pero cada uno tiene la posibilidad de encarnarlos, traducirlos, practicarlos, pensarlos y vivirlos según los rasgos de su individualidad. Y es en esa individualidad que cada uno se hace humano con su sello personal.
- Nos hacemos humanos con el otro y no hay expresión más plena de amor de D-s que amar a nuestro prójimo.
- El sabio es aquel que no siempre hace todo bien, pero de aquello que hace mal, aprende para crecer en lugar de resentirse y lamentar.
- Se es generoso con el ser y no solo con el tener. La generosidad material es expresión concreta de este espíritu generoso que también se expresa en escucha, tiempo, dedicación, un abrazo o un silencio compartido.
- El diálogo es un estado de celebración, de reconocimiento del otro, de conexión energética, sinergia, complementación, suplemento, revelación y encuentro.
- Si no lo veo, no existe; dicen muchos. Y yo aclararía: que no lo veas bajo la misma forma no quiere decir que no exista.
- Ser humano no es el estado inicial con el que llegamos a este mundo, sino el resultado de transitar en él.
- La memoria es una construcción, que permite procesar y encontrar una forma de actualizar el pasado para poder construir un futuro.
- Responsable es el que da respuesta. Responsable, dicho más claramente, es el que se hace cargo. Es el que dice: Sí, aquí estoy con mi acción, y la respaldo.
- Ser optimistas es insertarnos en el curso de la historia (con mayúsculas) sabiendo que no vamos a lograr torcerla, pero sí con la certeza de que nuestras pequeñas historias serán un aporte clave para ese conjunto mayor.
- Solo bajo el marco ordenador que aporta la Ley seremos capaces de desplegar nuestra humanidad en civilización y no en barbarie. La libertad solo prospera plenamente en el orden.
- El pecado capital de lo privado como acto de la propia conciencia se hace institucional cuando al capital público se lo administra como privado, alimentando el pecado de una inmoralidad que se denomina corrupción.
- Servicio es estar disponible y dispuesto. Por el servicio se da de uno mismo a cambio de tener la satisfacción de hacerlo y solo por la vocación de servir.
- Cuando vivimos en democracia, los derechos humanos no se reivindican, se cumplen.
- Una de las tareas pendientes en nuestra ciudadanía activa es desagregar nuestros grandes temas en los más pequeños para calibrar el abismo entre intenciones y soluciones reales.
- No hay creatividad sin libertad. Ambos conceptos se retroalimentan: no hay acto más libre que el de crear, y para crear debemos ser libres.
- Tenemos que participar, involucrarnos y saber que no hay nada más peligroso que no meterse. O sos parte de la solución o sos parte del problema. ¡Seamos la solución!
- A diferencia de la creencia de que lo sagrado es una dimensión de D-s que irrumpe en la realidad concreta, nuestra visión es la de una construcción humana cultural que, en nosotros y entre nosotros, hace lugar en el mundo para D-s.
- Como seres ontológicamente limitados por el tiempo, medirlo es como apropiarse del mismo, creando un sistema de administración con la ilusión de poder poseerlo. Pero no somos nosotros los que poseemos al tiempo, es él el que nos posee. Somos sujetos del tiempo y el tiempo nunca puede ser objeto.
- Cambiemos lo que somos en los que hacemos; si podemos sostenerlo, habrá posibilidades.
- El Diálogo Interreligioso es una dimensión, una experiencia espiritual de encuentro. Cada uno coloca al otro en un lugar de autenticidad, de integridad y de reconocimiento; en tanto otro, que es diferente en sus creencias, habla su decir y yo lo tomo para aprender, sin dejar de ser quien soy ni renunciar a mi propio decir.
- Lo real es lo que hacemos. Y eso que hacemos es lo real de lo que somos.
- Debemos hacernos cargo de nuestras libertades y celebrar la diferencia en el trabajo espiritual de construir nuestro ser en las dos dimensiones: de dónde venimos y hacia dónde vamos.
- No se es ciudadano sino en la ley, como no somos humanos sino en el espíritu.
- Hacernos humanos es llevar nuestros valores a la acción y desplegarlos allí como virtudes.
- El que espera dice: Como no puedo cambiar todo, no hago nada… Yo te propongo: No. Hace tu parte. Porque al hacer tu parte te cambias vos; porque tu aporte es un uno por ciento en el conjunto, pero es un cien por ciento en tu vida. Hacéte humano.
- No hay una sola actividad privada en este país que no sea aplaudida, reconocida y valorada en el mundo: artes, ciencias, negocios, deporte, cultura… No existe disciplina en la que no nos destaquemos. Nuestras grandes falencias, sin embargo, están marcadas por el abismo que separa el énfasis y la calidad con la que encaramos lo privado, y el desinterés que manifestamos por lo público.
- La igualdad no es homogeneidad, es equidad de oportunidades para ser uno mismo.
- La pérdida es inherente a nuestro ser. Nadie vive sin perder. Vamos a perder, inevitablemente. Y vamos a perderlo todo. Es decir, perdemos no solo porque un día las cosas desaparecen, sino también porque no podemos tenerlo todo al mismo tiempo. Aceptá esa pérdida para dedicarte a la ofrenda. Para entregarte al vínculo. Ofrendá tiempo, espacio y dedicación de tu ser en el hacer con el otro. Celebrá el vínculo y el encuentro.
- La coexistencia es la unidad mínima necesaria para construir comunidad.
- Ser agradecidos es estar en gracia. No saber, querer o poder hacerlo es una des-gracia.
- Al coexistir, los derechos y las libertades individuales propias no se imponen a los derechos y libertades individuales de los otros. En la coexistencia, el desafío es celebrar que se construye a partir de la diferencia.
- No hay comunidad ni nación que pueda vivir en paz si esta paz no se nutre en la verdad y en la justicia.
- A medida que el ego se hace más grande, nosotros nos hacemos más pequeños. Mientras que en el amor, el ser se expande, ya que en el amor nunca perdemos por dar, sino que crecemos en la capacidad de multiplicar.
- Si te querés llevar, y no ponés: perdés; porque así no se despliega tu potencial del ser sino solo tu tener, que al partir lo dejás y lo perdés. Nada de lo que tenés te lo llevás. Todo lo que sos te puede continuar cuando no estás.
- La espiritualidad cívica es el estado de maduración alcanzado por una sociedad que logra vivir como verdadera comunidad y despliega, a través de determinados valores, un proyecto de Nación.
- Es generoso aquel que puede compartir y que no ve en la posesión un fin en sí mismo, sino una bendición que solo tiene momentáneamente.
- Ser humano en la paz es asumir, como punto de partida, dos dimensiones: que no debemos dar ni buscar la paz, sino que tenemos que ser fuente de paz. Y que no hay ninguna posibilidad de que haya paz afuera si no la hay adentro.
- La espiritualidad cívica es el estado de maduración alcanzado por una sociedad que logra vivir como verdadera comunidad y despliega, a través de determinados valores, un proyecto de Nación.
- No debemos degradar el fútbol a un circo o a un mero negocio de entretener, sino en la experiencia colectiva de festejar, de alegrarnos, de celebrar que somos capaces de mantener las reglas del juego y no hacer un juego con las reglas.
- El primer partido que tenemos que jugar es el de ser ciudadanos plenos y comprometidos. Para hacerlo hay que decir algo que parece difícil: “yo hago política cívica”. Hasta que nosotros no reivindiquemos la herramienta, no vamos a transformar la realidad.
- La necesidad de una renovación política no significa que de lo que hay, de lo que hubo, nada sirve; hay muchas cosas que sirven y que van a continuar, pero es el tiempo de que una nueva generación de argentinos empiece a involucrarse.
- En vez de estar preguntándole a la Argentina, como siempre hacemos, “¿qué me das y qué me llevo?” le deberíamos responder a la Argentina qué estamos dispuestos a ofrendar.
- Somos hijos, no solamente de un solo Padre que está en el cielo, somos hijos de la Patria porque vivimos de este suelo. Somos, como hermanos argentinos, hijos de una única Ley.
- Ser diferentes no nos impide estar unidos. Reconocernos en la unidad de lo común y en la diversidad de la propia identidad.
- La realidad es una totalidad, que se unifica a partir de las partes que hacen la diferencia, y a la que arriban por senderos distintos de un mismo camino.
- Ser humano en la paz es asumir, como punto de partida, dos dimensiones: que no debemos dar ni buscar la paz, sino que tenemos que ser fuente de paz. Y que no hay ninguna posibilidad de que haya paz afuera si no la hay adentro.
- Tu libertad es una libertad responsable, porque somos seres sociales y culturales; es imprescindible tejer con tu hermano, en el vínculo fraternal, la construcción social de tu realidad, de tu sociedad, o sea tu familia, tu comunidad.
- Si somos lo que hacemos, y en tanto seres sociales, la cultura es el medio en el que se hace posible lo humano de nuestro ser.
- El optimismo, desde el punto de vista espiritual, no está vinculado a lo que va a pasar afuera, sino a lo que se hace adentro para encarar lo que el afuera propone o impone, según el caso.
- Solo en la sabiduría del amor incondicional, que no es posesión sino ofrenda, uno toma conciencia anticipada de que aun cuando todo lo que uno tiene se pierde en lo material, queda para siempre en el amor que no muere.
- Tenemos que apelar, ya no a tolerar o aceptar, sino a la dimensión más evolucionada del espíritu humano: a celebrar la diferencia.
- La civilidad de lo humano no se declama ni se realiza en el orden jurídico, se sustenta en la práctica de lo que somos en lo que hacemos.
- Si podemos reconocer los dones, si los podemos recuperar y multiplicar, esa será la única fórmula espiritual que tenemos para transitar y trascender el mal; porque uno, frente a la oscuridad, no tiene otra posibilidad que encender luz.
- La diferencia entre haber llegado y partido es la contribución única, original e irrepetible de existir.
- Tenemos que dejar de discutir cosas que queremos superar, lo que no significa olvidar, pero sí transitar y trascender; y sobre todo, querernos un poco más.
- Hay que poder pensar en el otro sin dejar de pensar en uno mismo, pero cancelando el ego, que cuanto más grande es, nos hace más pequeños.
- Tu existencia hace la diferencia: ¡Celebrala!
- La diversidad en la unidad se da en la diferencia, en la posibilidad de que venimos en paz a encontrarnos, a sumarnos, a multiplicar el bien, a construir desde el amor.
- La Constitución no es mero menú de derechos a la carta. Es un pacto sagrado de obligaciones cívicas que lamentablemente no siempre estamos dispuestos a cumplir.
- En cualquier discusión donde haya agresión y confrontación debemos recordar que es innecesario, porque no tenemos que pensar igual, pero tampoco considerarnos enemigos, porque somos hermanos.
- En el 2001, ¿qué dijimos?: “que se vayan todos”. ¿Qué conseguimos?: que se queden los mismos para siempre. ¿Qué podemos decir hoy?: que nos metamos todos, que nos involucremos todos.
- Cuando vemos amenazado desde lo público las garantías de lo privado reaccionamos tarde y mal, cuando nos vienen a buscar, y respondemos con el único valor sagrado que supimos preservar, que es el bolsillo.
- En cualquier discusión donde haya confrontación y agresión, debemos recordar que es innecesario, porque no tenemos que pensar igual, pero tampoco considerarnos enemigos, porque somos hermanos.
- Les pido a los jóvenes una pequeña contribución: encontrémonos, opinemos, hagamos; porque hay una democracia que ya hemos logrado con mucho esfuerzo; pero no tenemos república.
- El problema que tenemos es que tenemos muchos habitantes, pocos ciudadanos, y al mal trabajando muy bien y al bien trabajando muy mal.
- No confundamos lo público con lo gubernamental, cuando nosotros abandonamos lo público perdemos la república.
- Debemos recuperar al otro como un instrumento de revelación, de amor, de proximidad, de fraternidad; y fundamentalmente debemos salir sin miedo para servir.
- Tenemos que ser nosotros mismos los jugadores que tienen que asumir que las reglas del juego son la ley, y que no se puede hacer juego con las reglas, algo que en el deporte tenemos muy claro, pero que en la república tenemos olvidado.
- Compartir en el diálogo afirma lo común, pero no por eso tenemos que diluir y no expresar ni compartir la diferencia que nos enriquece.
- Hasta que no le demos dignidad a la República, hasta que no hagamos la conversión de habitante a ciudadano, hasta que no salgas de lo privado, tenés dos alternativas: o sos parte de la solución o sos parte del problema.
- Trabajar por el bien común y no restaurar esta inequidad de un país rico como el nuestro que está lleno de pobres… nos debería dar vergüenza, porque si bien no somos culpables, sí somos responsables.
- No estamos planteando un acto de nobleza, solidaridad o altruismo, es un acto de sentido común: ocupémonos de lo público, ya ni siquiera por los otros sino por nosotros, porque una Argentina con las asimetrías de la inequidad es invivible.
- Muchos jóvenes quedaron fuera de la posibilidad de soñar y ya no de tener un futuro sino un presente, porque tienen la cabeza volada por el paco, porque están excluídos del sistema social, porque un país rico como el nuestro los deja afuera.
- La libertad es la ley; la igualdad: la equidad y justicia social. La fraternidad no es otra cosa que volver al origen como argentino y como seres humanos en una única y bendita familia.
- Espíritu cívico es lo que necesitamos, en la Argentina, para transformar a los habitantes de nuestro territorio en ciudadanos del país, con el objetivo de recrear la utopía de una Nación que aún está por construirse.
- Celebrar la diferencia es tener un estado espiritual de exaltación y alegría porque el otro diferente existe.
- Vivir en comunidad es afirmar continuamente lo común y estar unido con el otro más allá de toda clase de diferencia particular.
- Ser padres plenos es ejercer, desde la ejemplaridad, una educación en valores. Y esto no se puede tercerizar.
- La civilidad de lo humano no se declama ni se realiza en el orden jurídico, se sustenta en la práctica lo que somos con lo que hacemos. Somos civilizados si hacemos civilización, somos buenos si hacemos el bien, somos justos si hacemos justicia.
- Ser moderado es tener autocontrol, pero jamás ejercer la censura. Es reconocer nuestros fragmentos, nuestras piezas, y ensamblarlas con el manual de instrucciones de la sensatez y la mesura.
- La crisis de valores, en cuanto a espiritualidad cívica, puede centrarse en este quiebre casi inmediato de no sostener la palabra en la acción.
- Para una espiritualidad cívica, la calle, el lugar de encuentro social, la oficina, la escuela, todo lugar de reunión es expresión cabal y definida de que soy lo que hago y hago lo que soy.
- Si se parte de la convicción de celebrar al otro en su diferencia, en el diálogo, el primer beneficio es para uno mismo, al restituir la unidad de la creencia en la diferencia de la propia propuesta.
- El mundo siempre nos invita a interactuar con la diferencia y según las capacidades espirituales individuales, lograremos incorporarla o rechazarla, aceptarla o combatirla, ser flexibles a la oportunidad de aprender de lo nuevo o cercenarla y eliminarla, porque es decodificada como una amenaza, un peligro.
- Nuestra nación es representativa, republicana y federal, y en esos tres pilares se sustenta nuestra democracia. Porque democracia sin todo eso no es democracia, es –a lo sumo– democracia electoral.
- Sólo un ser humilde puede ser compasivo. En la soberbia no hay cupo para la compasión. En el egoísmo, tampoco.