Alicante, capital amateur del podcast

Nadie pensaría que Alicante pudiera albergar unas jornadas nacionales sobre podcasts, pero así ha sido. El fin de semana del 27 al 29 de octubre unas naves industriales de la ciudad, rehabilitadas y convertidas en moderno centro cultural, acogieron las JPod 2017, evento indispensable para todos aquellos que se dedican profesional o no profesionalmente a eso de la radio en diferido y a través de Internet. En las Cigarreras, que es como se llama este espacio, ahora se hace de todo menos fabricar cigarros. Tres edificios diáfanos acogieron este encuentro, entre los que había un espacio donde diferentes empresas relacionadas con el mundo radiofónico podían darse a conocer con un pequeño puesto y algo de merchandising que regalaban o vendían. Algunas querían que toda la atención de los asistentes fuera para ellos, otras tenían la mesa vacía y por no tener no tenían ni gente atendiendo a los interesados. Una de las paredes se convirtió en un mural donde cualquiera podía colgar el cartel de su programa, convirtiéndola en un espacio de libre expresión (de promoción).

Imagen: JPod Alicante 2017

La comunidad española podcastera se daba cita para compartir experiencias, charlas y talleres. El intercambio de anécdotas, recomendaciones y consejos llenaban el ambiente de las jornadas. Se respiraban los treinta años de edad media entre los asistentes, casi todos hombres. Pero alguna mujer fue a dar guerra como ponente en alguna conferencia, como María Jesús Espinosa, jefa de proyecto de Podium Podcast. La plataforma de Prisa Radio fue uno de los nombres más reconocidos en el programa de actividades, plagado de pequeños proyectos y programas que ni mucho menos tenían menos mérito.

Algo tan nuevo y tan moderno como el podcast resulta ser reinado por una generación que no es nativa digital, y que con los años han experimentado el nacimiento de “la red de redes” y su evolución hasta convertirse en lo que hoy es.

Imagen: JPod Alicante 2017

La promoción de los pequeños podcasts era la base de las jornadas, que presenciaron la emisión en directo de varios de ellos. Grupos de no más de cinco personas esparcidos por el patio del centro cultural era el leitmotiv. Caras de “qué interesante esto que me estás contando” o de “yo he venido aquí a hablar de mi libro” capitalizaban las conversaciones en torno a una o más cervezas. De todos los cuellos colgaba una cartulina plastificada, con la identidad corporativa del evento y con el texto “acreditado/a”, porque resulta que a pesar de ser un evento abierto pocas personas asistentes fueron por amor al arte y sin otro objetivo que el de promocionar su producto radiofónico fuera como fuera.

Todos allí parecían conocerse de siempre, de otro momento. Y cualquier persona que viniera a las jornadas sin ningún motivo de promoción se habría sentido desplazado por las fervientes conversaciones que los acreditados mantenían entre ellos.

Alicante repetía por segunda vez como anfitriona de unas jornadas protagonizadas por la radio. Se demuestra que también es posible hacer podcasts de gran calidad más allá de Madrid y Barcelona donde se presupone que se ha construido una red profesional y técnica más potente que en ciudades de provincia.

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