Naqsh-e Rostam, Irán. © Manolo Espaliú

Los “Comentarios” de García de Silva y Figueroa.

La importancia de sus escritos y su intrincada historia editorial.


El viaje de García de Silva y Figueroa hubiera sido de poca trascendencia si no dedica gran parte de su viaje a reflejar, sobre el papel, todo lo que vive. El libro que escribe es un extenso y detallado relato de su viaje, el cual comienza en Lisboa en abril de 1614 y termina 10 años más tarde días antes de su muerte, tras dar dos vueltas a África, largas estancias en Goa y Ormuz y un periplo de más de dos años recorriendo Persia de sur a norte y de norte a sur. Su contenido nos muestra su importante relevancia como fuente de estudios de los primeros intercambios modernos entre Europa y Asia.

No sería hasta el S. XX cuando se publica la primera y única edición completa de los “Comentarios”.

Su historia editorial, como apuntamos en el primer artículo, ha sido algo inusual. El manuscrito autógrafo (“Comentarios de don García de Silva que contienen su viaje a la India y de ella a Persia, cosas notables que vió en él y los sucesos de la embajada al Sophi”), se guarda hoy en la Biblioteca Nacional, aunque estuvo desaparecido hasta finales del S. XIX, cuando Pascual de Gayangos lo incorpora a su biblioteca tras ser encontrado por casualidad en una librería entre otros tomos. Este hecho es el que propicia que durante casi 300 años prácticamente fuera desconocido en nuestro país, salvo por la edición que en 1668 fuera editada en París, una traducción parcial en francés (L’ambassade de D. García de Silva y Figuera en Perse) realizada por Abraham de Wicquefort. Existe también una edición del S.XVIII de una pequeña parte de los relatos de Don García, por Eugenio de Laguna, aunque no sería hasta el S. XX cuando se publica la primera y única edición completa de los “Comentarios” por parte de la Sociedad de Bibliófilos Españoles bajo la responsabilidad de Manuel Serrano y Sanz. El título de los “Comentarios” está inspirado por el trabajo homónimo de Julio Cesar. Como el, García de Silva y Figueroa escribe en tercera persona, pero el manuscrito es autógrafo, hecho confirmado mediante la contrastación con diferentes cartas del autor, a pesar de que durante mucho tiempo se pensó que había sido escrito por un secretario del embajador.

Manuscrito de García de Silva y Figueroa. MSS/18217. Biblioteca Nacional de España.

El autor utiliza un lenguaje comprensible y agradable, con un peculiar atractivo al estilo novela y está influido por un gran conocimiento de los clásicos. Aunque hay diferencias evidentes con el castellano actual, este hecho no dificulta en exceso su comprensión, debemos tener en cuenta que esta escrito muy poco después que el Quijote. Los elementos más notables de su obra son su perfecta ambientación y la minuciosa descripción de los detalles y su énfasis en ellos. No solo se dedica a escribir datos históricos, sino que pretende llevar un informe diplomático al rey de España, con lo que consigue crear un diario diferente, a la vez diplomático, intimo e histórico. Una de las características de la descripción de Silva es digna de atención: viaja con su biblioteca a mano, ya sea el Antiguo Testamento, autores griegos o latinos, o crónicas modernas de viaje que él utiliza con frecuencia para encontrar referencias a la geografía y la historia de la antigua o moderna Persia. Esta parte de la “Comentarios”, de hecho, se puede leer como una geografía histórica de Asia Occidental.

El texto completo está compuesto por ocho libros, divididos en cincuenta capítulos. El texto podríamos diferenciarlo en cuatro partes:

  • En la primera describe el viaje marítimo en la “Carrera de la India” (o la Volta Grande) y es una de las mejores descripciones de esta larga ruta marítima entre Lisboa y Goa. A la vez registra todo lo que sucede a bordo de los tres buques, describiendo posición y navegación, dirección de los vientos, clima, vida diaria a bordo, enfermedades, perdidas humanas, etc.
  • En la segunda detalla las grandes trabas que pone a la Embajada el Virrey portugués de Goa, D. Jerónimo de Acevedo, antes de embarcar hacia el Golfo y su posterior viaje. Describe la navegación pero también su visita a Mascate (Omán) y su estancia durante un año en la isla y la ciudad de Ormuz, prestando atención a las fortificaciones, edificios religiosos, los diferentes grupos humanos que conviven en ambos territorios, así como sus prácticas sociales y culturales.
  • La cuarta y última parte nos relata su estancia en Goa entre 1614 y 1617, con una magnifica descripción de Goa, así como de su llegada y salida de Mozambique y a su vuelta a Europa. Su manuscrito termina inconcluso en el capítulo sexto del libro octavo debido a la muerte del autor en alta mar poco antes de llegar a Lisboa.
Inscripción cuneiforme en Persépolis, Irán. © Manolo Espaliú

Pero es la tercera parte la más importante para nuestras intenciones porque es la que contempla propiamente el viaje por la Persia continental y es realmente la que me interesa y personalmente me sirve de alimento para mi proyecto fotográfico. Es el cuerpo principal de los “Comentarios” y ocupa cuatro de los ocho libros. En este texto y en la carta que escribe al Duque de Bedmar es donde muestra su asombro por la grandeza de las ruinas de Persépolis, donde argumenta porqué piensa que eso que los persas llaman Tajte Yamshid o Chehel Minara es lo que los clásicos nombraban como Persépolis. Así mismo, es donde explica que los símbolos cuneiformes son una forma de escritura y no meros elementos decorativos.

Durante dos años y medio, el embajador viaja por el Imperio safávida con el objetivo de reunirse con el Sha Abbas, registrando todo lo que ocurre en esta parte de su escrito, donde nos ofrece información acerca del Irán del siglo XVII, la dinastía de los safávidas y el Sha Abbas, a la vez que del contexto histórico de España, su situación durante el reinado de Felipe II y tras su muerte, el de Felipe III. Del mismo modo retrata las prácticas culturales, sociales y militares de los persas y muchas de las características del islam chií.

En cuanto a la sociedad, nos describe las diferentes clases sociales y sus respectivos papeles y diferencias, determinados códigos sociales y temas de cultura general, como los diferentes calendarios, solar y lunar. Nos explica también las ceremonias profanas, las tradiciones, las fiestas populares, la música, los juegos (Volatineros, lucha de toros o gavbazí, chogán o polo, etc). La religión ocupa sin duda un especial lugar en este trabajo, en el que disecciona las ceremonias religiosas chiíes como el Ashurá. No solo el islam y el chiismo, sino que también estudia otras religiones que existen en Irán, como el cristianismo –armenios y católicos-, zoroástricos y judíos, así como las ceremonias de todos ellos.

El momento cumbre de su escrito lo ocupa el capítulo sexto del cuarto libro, en el incluye un detallado y representativo estudio de Persépolis que ofrece un especial vigor a sus “Comentarios”, incluyendo dibujos hechos por su pintor. Sus descripciones de Persépolis son muy ilustrativas de cómo combina la observación experimental con su información bibliográfica, tratando de interpretar las ruinas y para ello consulta textos clásicos de Homero, Diodoro, Arriano, Plutarco, Quinto Curcio Rufo y Serlio, libros que lleva junto a él para su consulta. Sin duda, los incomparables estudios de Figueroa sobre las ruinas de Persépolis, junto con los apuntes del lugar, otorgan un especial valor tanto histórico como científico a esta obra. Esta parte también nos muestra el conocimiento del autor sobre la historia de Persia.

El arte, el urbanismo y la arquitectura son muy importantes en sus “Comentarios”. En el hace una detallada descripción de los caminos y los paisajes, así como de las ciudades que conoce (Bandar Abbas, Lar, Shiraz, Isfahan, Kashan, Qom, Qazvin, etc.), los caravasares donde se alojan, bazares, mezquitas y otras construcciones públicas, muchas de ellas no construidas por el Estado sino que son obras de caridad, o producto de una promesa. Describe cuidadosamente sus palacios, plazas públicas, imanzadés o mausoleos, jardines y puentes. El urbanismo y la estructura general de las ciudades, pueblos y aldeas de Irán también merecen su estudio.

Los próximos artículos hablarán, ya en ruta, sobre el camino que iremos recorriendo con mi amigo Puyá, que me ayudará a llevar a cabo este proyecto.

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