
Tras los pasos de García de Silva y Figueroa
Planteando preguntas.
En el anterior artículo presentamos brevemente la historia del viaje de García de Silva y Figueroa por la Persia safávida y comentaba como llegué a este personaje y su libro. Al poco tiempo de conocer su historia me comenzaron a surgir preguntas, más de las que me hubieran mantenido leyendo sus relatos cómodamente en el sofá. Quise conocer más.
Parecía como si estuviera buscando una excusa para poder viajar por todo el país y García de Silva y Figueroa me la brindaba en bandeja.
A medida que me iba adentrando en sus relatos, descubría que su forma de describir el viaje por el Irán de hace 400 años me había atrapado. Confieso que en alguna vez me he visto acompañándole en sus paseos con el Sha por la plaza Naqsh-e Yahán de Isfahan o en sus cabalgadas por la cordillera de los Zagros de camino a tal o cual caravasar. En esos momentos yo estaba en plena pasión persa (pasión que no ha hecho sino aumentar) y, sumado a lo sorprendente de su historia, hizo que tratara de profundizar más en su aventura y comencé a pensar en seguir sus pasos por Irán. Parecía como si estuviera buscando una excusa para poder viajar por todo el país y García de Silva y Figueroa me la brindara en bandeja. Para disipar dudas, si es que las había, casualmente me encontré que alguien a quien conocía por amigos comunes, la Dra. Najmeh Shobeyrí, había escrito su tesis doctoral sobre Silva, la cual me ayudo a comprender mejor al personaje. Por si todo ello junto no era suficiente, me percaté que quedaban solo tres años para el 400 aniversario de su viaje, lo que significaba que seguro que surgía la posibilidad de dar mayor difusión a esta figura tan desconocida.

Como a muchos apasionados por la historia, lo que realmente nos gusta son las piedras. El poder pisarlas, caminar entre ruinas y tener la oportunidad de rastrear ese aroma de lo antiguo es realmente lo que nos hace entusiasmarnos. Poder seguir sus pasos por la isla de Ormuz y comparar lo que el describía con lo que actualmente existe o tener la oportunidad de descubrir, por ejemplo, que una vieja cisterna en Lar que identifiqué por la descripción que hacía de ella Silva, era en la que había comido y descansado la tarde del 9 de noviembre de 1617, y ahora había sido convertida en mezquita. Algo que seguro no pasaría de anecdótico para otros ojos se convertía en algo emotivamente trascendental para mi:
“En el interin que esto se hazia se fue a comer a una bouedilla que alli junto se hazia en el cruzero de una grande y hermosa cisterna, que aunque era lugar estrecho, pero el que bastaua para comer conmodamente y tener un catre ó cama para reposar. Era esta cisterna en cruz, en cuyo çentro estaua la bouedilla que se a dicho, debaxo de la qual se juntauan los bracos deste cruzero, comunicandose alli el agua de todos quatro, teniendo cada uno dellos cincuenta pies de largo, sin el espacio que ocupaua la dicha bouedilla por abaxo, que era el çentro y parte comun de todos ellos, y de ancho quinze ó diez y seis pies, con tres braças de hondura, no teniendo entonçes, por ser el tienpo en que a las çisternas se les acaba el agua, poco mas de un pie de hondo, pero clarissima y fria.
Tenia la bouedilla a todas las quatro partes de la çisterna, su pretil á donde podian sentarse, de dos pies de alto; lo demas estaua descubierto, de manera que desde cada una de quatro puertas que auia en los cabos y cabeças del cruzero, de donde con sogas se sacaua el agua, la bouedilla estava muy patente y a vista de todos, y ansi todo el tienpo que alli estuuo el Enbaxador fue muy inportunado de pobres que desde las puertas, aunque estaban lexos, á bozes le pedian limosna. De parte de afuera, por un angulo ó rrincon de los quatro del cruzero, se entraua en la bouedilla por una puerta muy pequeña, á donde estuvo un portero del Enbaxador y otros dos esclauos para que no entrase nadie, teniendo cubierta la puertezilla con un quitasol grande de lienço. La boueda que cubria por todas quatro partes el cruzero, se leuantaua una braça ó poco mas de la tierra, y la de la bouedilla ó çentro del cruzero á donde estaua el Enbaxador, era la mitad mas alta, quedando como çinborrio ó cupula, mas leuantada que la demas. Y por ser en aquel dia muy apazible y fresca estancia esta, haziendo gran calor, y ser la çisterna hermosa y grande, á semejanza propiamente del cruzero de algun tenplo, pareçio justo descreuilla tan particularmente.”

Con estas premisas fue como inicie mi primer contacto in situ con el texto de García de Silva y Figueroa y su maravilloso viaje. Libro en mano (y cámara en la otra), quería que sus textos de hace 400 años y mis imagenes actuales dialogaran. Es cierto que no se que me voy a encontrar. Solo he hecho una minima parte de su viaje, de Ormuz a Shiraz, y aunque he estudiado a fondo sus textos mientras descifraba la ruta, creo que dejar parte del resultado final al azar solo añade cierta magia a mi viaje. Al fin y al cabo, mi proyecto no es un sesudo estudio científico, sino algo mucho más abierto.
Pero sigamos con las cuestiones que me planteaba a medida que profundizaba en la aventura de García de Silva y Figueroa, para mi han sido los cebos que han hecho involucrarme en toda esta historia. Aunque de momento no las conteste, al menos las plantearé a modo de guión:
- ¿Por que la embajada en Persia hace 400 años? ¿Que hace que Felipe III de España (y II de Portugal) quiera tener relaciones con el Sha Abbas el Grande? ¿Que les une?
- ¿Quién era García de Silva y Figueroa? ¿Por que es escogido para la embajada en Persia?
- ¿Qué tipo de relato de viajes escribe? ¿Como es su estilo?
- ¿Que hace que este texto sea apenas conocido entre historiadores y estudiosos de las relaciones Asia-Europa a pesar de su enorme relevancia?
- ¿Qué tipo de información nos puede brindar su relato? ¿Que peripecias vive y que dificultades tiene que superar?
- Y como apasionado por Irán, ¿En que medida esa Persia que describe es comparable con el Irán actual?
Estas serán las preguntas que vayamos tratando de aclarar sucesivamente en próximas entradas y que nos ayudaran a comprender la aventura de este personaje y su desconocida trascendencia histórica.
Crónica de un viajero por el Irán de hace cuatrocientos años.medium.com
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