Costa… Rica la Piña!

La semana pasada estuvimos visitando la comunidad de Santa Fe en el cantón fronterizo de los Chiles, Alajuela, Costa Rica. La visita forma parte de las labores que la Universidad de Costa Rica por medio del Proyecto de Kioscos Ambientales realiza a las comunidades con el fin de apoyar y poner a su disposición herramientas para la organización y lucha contra problemáticas Socio-Ambientales.
Los Chiles tiene un inquilino desde hace unos años que no se ha portado nada bien. Es un inquilino matón que contamina los ríos y mantos acuíferos, destruye bosques, despojando de las tierras a sus vecinos, explotandolos laboralmente y al final de mes lo que paga no alcanza para arreglar sus desastres. Este inquilino molesto es la Piña y aunque pareciera que con todos los problemas que da lo más sencillo sería expulsarla de la zona sin embargo sus raíces han penetrado en lo más profundo de las instituciones públicas y se aferran a seguir nutriéndose de los beneficios que obtienen de estas.
Algo de historia…
La piña está presente en Costa Rica desde la época colonial pero fue hasta finales de los años 70´s y principios de los 80´s que empezó a cultivarse en un sistema de monocultivos de la mano de Pineapple Development Company (PINDECO) subsidiaria de Del Monte (Berrocal, Quijandría, Pratt, 1997). Las primeras plantaciones se establecieron en la Zona Sur y comenzaron una expansión hacia la regiones del Caribe y Huetar Norte (Maglianesi, 2013).
Actualmente según la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (CANAPEP) en el país se producen alrededor de 43 mil ha. de piña distribuidas en todo el territorio y con la participación de más de 40 empresas dentro de las que podemos mencionar PINDECO, Exportaciones Norteñas SA, Agroindustrial Bananera del Caribe, S.A. Piña Frut S.A Entre Otras. Este es un dato que curiosamente difiere de las 60 mil ha estimadas por parte de otras organizaciones que luchan contra la expansión Piñera y tiene mucho sentido pues confiar en los datos de CANAPEP sería como pedirle al diablo una oración para ganar la salvación. Es decir, los datos que ellos proporcionan sólo buscan su beneficio y evitar cualquier especulación sobre áreas cultivadas de piña sin los permisos correspondientes.
En mi opinión
La pregunta es, ¿Qué gana el país con la producción de piña?
¡Pues realmente poco! Pérdida de flora y fauna porque para producir piña se tienen que eliminar la cobertura boscosa destruyendo corredores biológicos y el hábitat de cientos de especies, además los suelos quedan expuestos, lo que significa mayor erosión sin olvidar la cantidad de químicos que son arrastrados por las lluvias hasta caer en quebradas o ríos contaminando fuentes para el consumo humano, actividades recreativas y la misma función biológica de estas aguas.
Ahora si nos vamos al factor humano, por ahí dicen que somos el país más feliz del mundo y además somos el principal productor y exportador de piña. ¿Será que existe una relación entre la felicidad que tenemos y la producción de Piña? Bueno en todo caso no me creo la primera y la segunda me asusta y si de algo estoy seguro es que las condiciones a las que se enfrentan los trabajadores de las piñas son bastantes crueles como para asumir que son muy felices. Trabajar más de 8 horas al día, bajo el sol sin ninguna protección, con cultivos que están llenos de químicos (porque además somos el número 1 en uso de agroquímicos a nivel mundial), sin seguro y menos si él trabajador es indocumentado y ganando un sueldo que ronda los 10 dólares al día no es un motivo para saltar de alegría.
Y ante todas estas situaciones, ¿Qué están haciendo las instituciones correspondientes? Es claro que en esta ecuación entran muchas variables. Primero, los gobiernos locales que son las entidades más cercanas a las áreas de producción son ineficientes pues en la mayoría de los casos no tienen herramientas como planes reguladores que permitan un ordenamiento del espacio correcto y en equilibro. En segundo lugar tenemos a SETENA que es el órgano que emite los permisos de viabilidad ambiental y por último el Gobierno, que por medio de sus ministerios a veces parece que está del lado de los Piñeros argumentando que son parte fundamental del desarrollo del país y dejando desprotegidos a nuestros agricultores, trabajadores y por su puesto a nuestro medio ambiente (Del que tanto rajan en la publicidad del ICT en Londres). Y claro, cuando se venga una crisis internacional y no podamos garantizar nuestra seguridad alimentaria nos vamos a mantener comiendo Banano, Piña, Naranja y oliendo ornamentales… porque de eso si podemos presumir que tenemos mucho.

