
La importancia de los espacios de participación estudiantil: Geografía.
En la época de ser estudiante se viven múltiples experiencias positivas y negativas que van cultivando la inocente visión sobre los elementos que rodean nuestra vida y el espacio por donde transitemos. El universitario es un oasis de iniciativas, donde la mínima chispa puede hacer arder todo un campo de conocimiento. Pero ¡OJO!, que esa chispa es solo comienzo de una andanza maravillosa hacia un mundo más objetivo y en constante evolución.
Como indica el título, una de las tantas importancias en la creación de espacios de participación estudiantil radica en que es posible generar una conciencia humanista y sensata acerca todas esas corrientes ideológicas que van de memoria en memoria alimentando el flujo científico de nuestro planeta. El legado que se puede dejar siendo estudiante es importantísimo, porque es el resguardo de los orígenes o las bases científicas del campo de acción que elijamos practicar en el resto de nuestras existencias.
Los espacios participativos alivian esa ansiedad constante de generar, investigar y proponer nuevas normas en cada disciplina. Otra gran ventaja de estas oportunidades es la capacidad de generar redes de investigación ejercida por estudiantes. Poco a poco el fortalecimiento de las capacidades de cada colega se irán haciendo más fuertes, conforme el trabajo grupal se va interiorizando en cada uno de los participantes.
Las permanente movilidad de los estudiantes puede marcar la diferencia en varios aspectos; por ejemplo, ya sea con su típica actitud “rebelde” que propicia incentivar e investigar aquellos mitos, tabú y todo aquello prohibido en la sociedad. Estas formas de expresión van formando la integridad del estudiante soñador, pro-activo y futuro ente transformador de la sociedad.
Darse a conocer en un ambiente estudiantil ameno es una forma de ir adquiriendo confianza en si mismo. La experiencia no la alcanzamos a través de un título, es gracias a nuestra incorporación en grupos de trabajo y en poblaciones afines a nuestros conocimientos. Y no solo esto último, ya que los pueblos y su gente son enciclopedias que nos guían hacia la verdadera experiencia; sin ellos no somos más que mentes geométricas con contenidos generalistas.
¿Y Geografía qué?
En el caso de la Geografía, algunos sabrán que esta ciencia es bastante integral, incluso hasta universal como aveces he pensado. Esto ha permitido que los campos de acción de muchos profesionales en esta área sean sumamente amplios, interesándose cada vez más por buscar integrar todos los elementos inmersos en el paisaje. El estudiante de Geografía al ver este panorama se interesa por proponer y ejecutar acciones desde temprana edad, los cuales vayan siempre de la mano con las intenciones que rigen la disciplina que tanto practicamos.
Nuestra ciencia nos da la ventaja de salirnos de las casillas que impone la teoría. Precisamente, ese aspecto evolutivo de la Geografía permite fundar espacios dedicados para potenciar las habilidades de muchos colegas. Si realmente queremos ser una corriente nueva que provoque cambios importantes en nuestras sociedades, la fraternidad fabricada en dichos espacios son las grandes oportunidades para materializar estas ideas.
La implementación de encuentros estudiantiles, revistas científicas, simposios, grupos de investigación, blogs y entre otros, son realidades necesarias para el crecimiento y la divulgación de esta disciplina en aquellas naciones que desconocen las tareas del geógrafo. Las ganancias que se pueden obtener a partir de estos espacios son infinitas, propiciando de esta manera un verdadero desarrollo tanto en lo social como en lo ambiental.
Finalmente…
Los jóvenes somos aguerridos a la hora de innovar. No podemos permitir que el sedentarismo maneje nuestras emociones. Debemos salir a la sociedad a orientar y a aprender al mismo tiempo. La puesta en práctica de nuestros conocimientos de forma autónoma y “empírica” es necesaria para el desenvolvimiento de nuestro carácter revolucionario en este planeta. Si pretendemos venir a este mundo a sólo respirar estamos muy equivocados. Es obligatorio convertirnos en formadores de futuras promesas en la humanidad; si es que queremos transformar positivamente la manera en la que concebimos nuestra vida y el entorno.