Tecnología que impacta (7/36)

Pensando en voz alta

Desde muy pequeña estuve involucrada con la tecnología. Mis padres me cuentan que estaba fascinada por la laptop (enorme) de mi papá.

Pero no era solo computación, recuerdo que me fascinaba la radio que grababa casettes, los celulares de ese momento, incluso el microondas me parecía increíble.

Si bien siempre me gustó el “tema de la tecnología”, lo mío no era crear o seguir una carrera como ingeniería. Sino más bien entender cómo se utiliza en diferentes industrias y cómo se puede usar en diferentes ocasiones.

En el 2011 comencé a escribir artículos para Maestros del Web, eso hizo que me acercara a la tecnología de una manera que no hubiera imaginado jamás.

Comencé a entender sobre lenguajes de programación aún sin ser programadora, saber cómo funcionaban los servicios en línea que utilizaba y conocer a personas que trabajaban con tecnología día a día.

En el 2013 inicié mi empresa con la que brindaba servicios desde Marketing/Comunicación Digital hasta Proyectos Tecnológicos con Impacto Social.

Esto último es lo que realmente me apasiona y es al día de hoy que quiero seguir haciendo.

Hace poco cambié mi “bio” de Medium: “Creo que a través del poder de la comunidad y la tecnología; las acciones pueden tener un mayor impacto.

Quizás algo muy simple y hasta obvio. Pero con ese pensamiento en mi mente es que quiero desenvolverme. Por un lado: son las personas trabajando en comunidad quienes pueden hacer que las cosas sucedan y por ende que tengan un mayor impacto (que si las hicieran solas).

Por el otro lado, pero de la mano, la tecnología puede escalar el impacto de esos esfuerzos. Y es por eso que, por ejemplo, creo que casi todas las startups pueden tener un impacto social, aún cuando no se etiqueten a sí mismas como “sociales”.

Podría mencionar cientos de proyectos que hoy día están impactando positivamente en la vida de personas, de comunidades gracias a la tecnología. Pero eso será para otro día. Hoy me quedo con esto, la tecnología — para bien o para mal — impacta, hagamos que sea siempre para bien.


Volví a escribir todos los días. Me desafié a escribir 36 días seguidos “algo”. Algunos escritos quizás sean cortos, otros largos, algunos serán prácticos, otros reflexivos y la mayoría seguro no tendrá sentido.

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