Cambio Climático y los desafíos del sector inmobiliario

Omar Miranda
Sep 6 · 6 min read

Hace unas semanas, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) presentó la primera parte de su sexto reporte sobre el cambio climático [1], enfocado específicamente en la fundamentación científica condensando más de 14.000 estudios. El IPCC, perteneciente a la Organización de Naciones Unidas (ONU), congrega abiertamente a científicos de los 195 países incluídos y su función es realizar un análisis de la evidencia publicada sobre el cambio climático en torno a tres ejes: los riesgos, el potencial impacto y opciones de prevención.

El resultado es alarmante y llenó los titulares de diversos medios, específicamente, se confirmó algo que en el reporte anterior del 2014 eran solo fuertes correlaciones. Ahora sabemos que:

“De manera inequívoca el ser humano ha calentado el planeta, generando rápidos y generalizados cambios en los océanos, hielos y superficie terrestre”.

El año 2018, el mismo organismo realizó un Reporte Especial llamado “Calentamiento Global de 1,5º C” donde estudiaron diversos escenarios actuales y proyectados que relacionaron cuánto aumentarían las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la temperatura global. La conclusión ese año, fue que se debían reducir drásticamente las emisiones en un 45% para el año 2030 si se quería limitar el calentamiento global a un 1,5º C.

Sin embargo, en el reporte actual anunciaron lo inevitable: “En la gran mayoría de escenarios de emisiones, es esperado que el calentamiento global alcance los 1,5º C a inicios del 2030. Si no se logran emisiones carbono neutrales [2] junto con fuertes reducciones de otros gases de efecto invernadero, el sistema climático continuará calentándose”. Es decir, lo que intentaban anunciar el año 2018, este año ya es un escenario completamente seguro de alcanzar.

Este escenario es alarmante y parece pesimista, pero es necesario que se entienda y se comunique de esta forma. Debido a que los cambios estructurales necesarios para evitar que sigamos empeorando toman años de planificación y legislación, por lo que se transforma en una carrera contra el tiempo.

Por una ciudad y vivienda más eficiente

Las ciudades alrededor del mundo, acumulan más del 50% de la población mundial, dos tercios de la energía mundial consumida y más del 70% de las emisiones de carbono globales [3]. Con un crecimiento de población mundial al ritmo que se lleva, es claro que la demanda energética en las ciudades seguirá aumentando y depender de fuentes de energía contaminantes es insostenible.

Según datos del World Resources Institute (Figura 1), que desagrega las emisiones de GEI por sector, los edificios residenciales y comerciales solo por consumo de energía son culpables del 17,5% de las emisiones globales. Aún más, si consideramos solamente edificios residenciales, corresponde al 10,9% de emisiones, donde los gastos energéticos mayoritarios (en Chile) son calefacción, climatización y agua caliente [4].

Figura 1: Emisiones de Gases Efecto Invernadero por sector. Fuente: Climate Watch, the World Resources Instituto (2020) y OurWorldinData.org

Lamentablemente, las ciudades son mucho más que edificios residenciales, incluye redes de transporte, diversas industrias, producción de alimentos, etc… Basta ver la Figura 1 y reconocer algunos ítemes para hacerse una idea del impacto que tienen. Es por esto que la planificación urbana debe incluir y considerar como pilares fundamentales el desarrollo sostenible de las ciudades.

En esa línea, una buena referencia es la International Energy Agency y su plan de trabajo denominado “Net Zero by 2050” (Cero emisiones para el 2050), un objetivo bastante ambicioso pero necesario y que Chile aborda desde su política energética (Energía 2050, Política Energética de Chile).

De estas políticas se desprenden planificaciones que abordan las distintas carteras de gobierno, como por ejemplo el trabajo realizado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo o el Ministerio de Obras Públicas. Ambas planificaciones [6, 7] abordan distintas temáticas enfocadas en la mitigación y adaptación a corto y mediano plazo para contribuir al objetivo final al 2050.

En el caso de la vivienda, algo que como goplaceit.com nos interesa y nos motiva profundizar, el MINVU [6] dedica una línea de acción particular para ellas, enfocándose en tres medidas:

Reducir la demanda energética en calefacción para nuevas viviendas.

Adecuar el acondicionamiento térmico de viviendas existentes.

Impulsar la calificación de la eficiencia energética de las viviendas.

Considerando estas medidas, es bastante claro el eje donde el rubro inmobiliario puede generar impacto directo: eficiencia energética. La Ley Nº 21305 (2021) sobre eficiencia energética [8] consta de varios lineamientos para la construcción de viviendas, siendo la mas relevante la calificación energética para viviendas y edificios (públicos y privados) similar al etiquetado que actualmente incorporan los productos eléctricos.

Esta calificación (Figura 2) tiene directa relación con la demanda energética para una calefacción, ventilación e iluminación apropiada de la vivienda. A menor gasto energético, mayor es su calificación, al punto que la mejor calificación (A+), corresponde a un ahorro energético entre un 85% y 100% respecto a una vivienda similar base.

Figura 2: Escala de calificación Calificación Energética de Viviendas. Fuente: Ministerio de Vivienda y Urbanismo

Esta ley y su puesta en marcha, son un paso firme en la incorporación de un futuro con menos emisiones desde la base de una ciudad. Sin embargo, para que sea efectivo debe existir un control y fiscalización adecuada para su cumplimiento y que no dependa netamente de la voluntad de los desarrolladores o peor aún, del bolsillo de las personas.

La Cámara Chilena de la Construcción, en su revista Fundamenta (Edición 45, “El Sector de la construcción ante el desafío climático global”) [9] explora y propone los posibles beneficios económicos de la edificación sustentable para los diversos actores del mercado inmobiliario. Se hace hincapié particularmente en el retorno de inversión por parte del desarrollador, ya que muchas veces el costo de utilizar materiales de mejor calidad para lograr la aislación térmica y otros requisitos necesarios, es mas costoso a lo actual.

Si bien la eficiencia energética es algo “mínimo”, es un gran paso hacia donde el mercado inmobiliario debe dirigirse. Pero quedan aún muchos otros elementos que hablar e incorporar. Por ejemplo, sistemas de generación y uso de energías renovables en viviendas, inclusión de los llamados “techos verdes” en edificios, gestión efectiva de desechos en comunidades, reducción de emisión de contaminantes en la construcción de la vivienda misma, entre muchas otras. Es un desafío tremendo, pero que debemos trabajar ahora y de manera transversal.

Ya no hay ninguna duda que el cambio climático es un problema que ya está acá y debemos afrontar. Actualmente las cosas no están tan mal, pero van a empeorar en el futuro cercano (2030). Realmente NO queremos que empeore, porque será bastante crudo. Es por esto que debemos tomar medidas hoy, solo así evitaremos lo peor. Y si, queremos evitar lo peor. Debemos elegir y exigir a nuestros y nuestras responsables políticos que tomen medidas al respecto; mientras, por nuestra cuenta, conscientes de lo que viene, también debemos realizar acciones cotidianas que motiven y estimulen un cambio energético. Acciones tan pequeñas como preferir productos carbono neutral o escoger medios de transporte con menor o sin contaminación.

Referencias

[1] IPCC, 2021: Summary for Policymakers. In: Climate Change 2021: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press. In Press. Disponible en: https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-i/

[2] Emisiones carbono neutrales, carbono neutralidad o carbono zero (“net-zero CO2 emissions”) se refiere a reducir, compensar y/o remover las emisiones de dióxido de carbono, mayoritariamente generada por el uso de combustibles fósiles, como el petróleo, carbón y gas natural.

[3] International Energy Agency: Empowering Cities for a Net Zero Future: Unlocking resilient, smart, sustainable urban energy systems. Special Report, IEA Publications. July 2021.

[4] Ministerio de Energía, Chile. 12–12–2019. Disponible en: https://energia.gob.cl/noticias/nacional/estudio-revela-que-el-73-del-consumo-energetico-de-los-hogares-se-destina-calefaccionclimatizacion-y-agua-caliente

[5] International Energy Agency: Net Zero by 2050, A roadmap for the global energy sector. Special Report, IEA Publications. July 2021.

[6] Ministerio de Vivienda y Urbanismo y Ministerio del Medio Ambiente, 2018. Plan de adaptación al cambio climático para ciudades 2018–2022. Disponible en: https://mma.gob.cl/wp-content/uploads/2018/06/Plan-CC-para-Ciudades_aprobado-CMS-ene2018-1.pdf

[7] Ministerio de Obras Públicas y Ministerio del Medio Ambiente, 2017. Plan de Adaptación y Mitigación de los Servicios de Infraestructura al Cambio Climático 2017–2022. Disponible en: https://biblioteca.digital.gob.cl/bitstream/handle/123456789/1423/Plan-de-Accion-CC_2017.pdf

[8] Ley Nº 21305 SOBRE EFICIENCIA ENERGÉTICA Chile, 13 de Febrero de 2021. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1155887

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