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Sabemos que el cambio climático es un tema a tratar urgente, ya que estas décadas se consideran clave para evitar el punto de no retorno si no hacemos cambios significativos a nivel mundial.

Sin embargo, a pesar de esta amenaza real e inminente, tenemos un largo camino que trazar hacia la sustentabilidad a nivel poblacional y más aún, a niveles de empresas y gobernaciones.

Por eso es una buena noticia que se den instancias como la de hace algunos días en el que el Presidente Gabriel Boric, junto con otros presidentes de nuestro continente iniciaron una iniciativa de protección de los océanos llamada “Américas por la protección del Océano” [1] (más otras medidas correspondientes a la protección del medio ambiente), que nos hace pensar de manera positiva en cuanto a avances contra el cambio climático se refiere.

Aún así, y teniendo en cuenta todas las medidas positivas que se han ido incorporando de a poco con respecto a energías renovables, conservación de áreas protegidas y hábitos de consumo sustentables; no podemos dejar de lado que el estilo de vida de las personas individuales también es esencial para influir en cambios a gran escala.

Según lo reflexionado anteriormente surge la siguiente pregunta:

¿Qué tan conscientes y dispuestos están los chilenos a hacer cambios en sus elecciones de compra y hábitos para aportar al desarrollo sustentable del país?

Hace algunos días, El SERNAC (Servicio Nacional del Consumidor) presentó una encuesta ciudadana que estuvo en circulación hasta el 17 de Junio del presente año, que “busca conocer cuán importante es para las personas que los productos que utilizan de forma cotidiana sean o tengan características de sustentabilidad” [2].

A pesar de que los resultados de esta encuesta aún están por verse y que esta nueva información nos servirá para identificar cuál ha sido el progreso sobre la percepción de los chilenos con respecto al medio ambiente, la pregunta sobre sustentabilidad se viene respondiendo desde hace bastante tiempo; ya que no es la primera vez que ciertas entidades intentan recabar información con respecto a la opinión de la población sobre este tema.

Por ejemplo, durante los últimos meses del 2020 se realizó una encuesta a gran escala realizada por el Ministerio del Medio Ambiente, realizada a 3.300 personas mayores de 18 años de todo el país, y estos fueron los resultados:

  • “Según la encuesta, solo el 43% de las personas separa sus residuos para reciclar, con el extremo sur en el nivel más bajo (con un 40%), y la mayoría de ellos no lo hace por: Falta de costumbre (37%), no hay dónde dejar los residuos (36%) o simplemente por comodidad (10%)”. [3]
  • A pesar de que en esta encuesta los participantes declaran tener un alto grado de conocimiento y conciencia con respecto a problemas ambientales, sólo un 25% consideró que es correcto afirmar que la reducción en el consumo puede ayudar al medio ambiente o que es posible generar acciones individuales para el cuidado del entorno, con un 36%.

La visión de los chilenos con respecto al tema es bastante negativa, pero consideremos que esta encuesta se realizó hace ya un par de años y que efectivamente en las fechas de ejecución de esta encuesta (Octubre y Noviembre del 2020), estábamos pasando por una de las peores etapas de la pandemia de Covid-19. Esto puede ser una de las hipótesis que justifique el nivel de desinterés y negativismo con respecto a la acción climática.

En complemento con esta información, se ha encontrado un estudio realizado llamado “Climate and Public Opinions International Observatory” impartido por un organismo internacional llamado EDF, una empresa de generación y distribución energética francesa. En este estudio, que encuestó a más de 24 mil personas en 30 países, Chile fue uno de los destacados por ser uno de los países en “dónde más ha crecido la preocupación por el cambio climático” [4]. Observemos algunos de los resultados:

  • Por ejemplo, un 63% de los encuestados respondió que efectivamente ha sentido los efectos del cambio climático; siendo principalmente a través de la sequía (47%), la falta de recursos como el agua (45%) y el cambio en el clima (41%), entre otros.
  • Un 69% de los encuestados se considera preocupado por esta situación, creyendo que tendrá consecuencias negativas a futuro (76%) y que el cambio climático se debe mayoritariamente a la acción humana. (81%).
Figura 1. Imagen extraída de la encuesta realizada por EDF dónde se pregunta sobre la reacción de los encuestados con respecto al cambio climático
Figura 2. Imagen extraída de la encuesta dónde se consulta sobre el origen del problema climático

Para conocer los resultados completos de la encuesta haz click aquí

El impacto de las políticas públicas con respecto a la sustentabilidad

Conociendo relativamente ahora el nivel de preocupación y entendimiento de los chilenos con respecto al cambio climático, analicemos de qué forma influyen empresas, políticas públicas y entorno urbano en las decisiones de la población:

  • Según el mismo estudio de EDF, un 71% considera que es a través de cambios en el estilo de vida de la población mundial que lograremos detener la crisis climática, seguido por un 23% que cree que los problemas se pueden solucionar a través de estrategias tecnológicas e innovación científica.
Figura 3. Respuestas extraídas de la misma encuesta realizada por la empresa EDF*

Recordemos también, que dentro de la primera encuesta analizada en este artículo, la mayoría de los participantes no reciclaba por qué “No tenían dónde reciclar los residuos (36%), o no se les hace cómodo (10%)”. Esto nos lleva a reflexionar que el estilo de vida agitado de la mayoría de los chilenos y la falta de conocimiento sobre el tema no ayuda a generar hábitos de consumo sustentable, ya que el entorno tampoco facilita hábitos que ayuden a sus habitantes a adaptarse. En simples palabras, hay un porcentaje de chilenos que no están dispuestos a hacer sacrificios para disminuir su huella de carbono, es el entorno el que debe cooperar para que los ciudadanos integren estas medidas de manera más orgánica a sus vidas.

Esto genera la siguiente pregunta:

¿Qué se está haciendo a nivel urbano para facilitar la vida sustentable de las personas?

Afortunadamente, los proyectos a escala gubernamental relacionados con la protección del entorno han ido en aumento, y aunque sea en base a una alarmante necesidad, se han implantado más métodos que faciliten hábitos sustentables en la población, revisemos un pequeño listado:

  • “Plan Nacional de Restauración de Paisajes 2021- 2030” que “se basa en los principios de Restauración del Paisaje, el que corresponde a un proceso planificado de largo plazo que busca recuperar la integridad ecológica de los paisajes de usos múltiples, mejorando el bienestar humano y la biodiversidad en áreas degradadas y tierras deforestadas”. [5]
  • “Plan de Política Nacional de Parques Urbanos” [6] que busca conservar en buen estado y aumentar la cantidad de metros cuadrados de áreas verdes por habitantes en espacios urbanos de todo el país.
  • Y una de las más importantes a nivel de consumidor, la “Ley de fomento al reciclaje, contenida en la Ley N° 20.920.”, que gestiona residuos y obliga a los fabricantes de ciertos productos, a organizar y financiar la gestión de los residuos derivados de sus productos. [7]
Figura 4. Imagen que describe la Ley de fomento al reciclaje, extraída del Ministerio de Medioambiente

De seguro todas estas medidas tienen y tendrán cambios positivos en el país y todos estamos de acuerdo en que se emitan más leyes como estas. Sin embargo, existen ciertos agujeros en el sistema que dificultan la democratización de los hábitos sustentables; relegando la responsabilidad en los ciudadanos más que facilitando las cosas. Por ejemplo, respecto a la ley de fomento al reciclaje, la imagen mostrada arriba indica como importantes actores a los gestores como municipalidades y recolectores; pero no todas las municipalidades tienen los recursos necesarios para implantar planes de reciclaje sustentables en sus comunas, y en cuanto a los recolectores; aún no se les valora como un rol importante en la sociedad o no se les da acceso a puntos de reciclaje o convenios que puedan facilitar mejor su trabajo, en palabras de María Fernanda Valdivieso, directora de Pacto Chileno Plástico: “gran parte de los residuos no se reciclan porque es más barato botar a la basura que reciclar” [8].

En consecuencia, algunas comunas quedan relegadas del plan de sustentabilidad (siendo lamentablemente comunas con menos recursos), en donde si realmente quieren poder reciclar y disminuir su huella de carbono, los ciudadanos deben hacer el doble de esfuerzo para ejecutar estas tareas como por ejemplo: viajar a otras comunas que sí tienen puntos de reciclaje, gastar más energía en encontrar actividades al aire libre ya que no hay áreas verdes en sus comunidades o incluso no poder tomar medios de transporte más sustentables por que ni siquiera las calles están adaptadas para ellos.

Sin embargo, a pesar de que existen muchas comunas que por ingresos están relegadas en la carrera contra la contaminación, siguen haciendo esfuerzos por reciclar sus residuos o fomentar prácticas sustentables como por ejemplo la comuna de La Pintana que es una de las primeras que inició un proyecto relacionado con la lombricultura [9], o la ciudad de Talca que se preocupa de retirar residuos de sus habitantes en camiones cada 14 días.

Es entonces esencial que se deje de “culpar” a las personas por sus hábitos de vida poco sustentables, ya que los ciudadanos de comunas menos afortunadas intentan hacer lo que pueden con los recursos que tienen a la mano, y se comience a trabajar en cómo incorporar a los espacios urbanos, sin diferenciación regional o socioeconómica, productos y sistemas que permitan que los ciudadanos puedan tomar estas prácticas con la mayor facilidad posible, de manera que vayamos acostumbrando a la población a estas medidas, y en consecuencia, con más ansia van a solicitar y escoger productos, servicios y estrategias sustentables para su entorno urbano y nuestro país.

Para terminar, el comportamiento de las economías suele ser retroactivo, demanda y oferta se potencian y complementan para empujar o relegar productos y servicios, y así ocurre con la sustentabilidad también: Entre más se exijan medidas sustentables por parte de la población las empresas y los gobiernos responderán, pero de igual manera las instituciones son determinantes en facilitar herramientas para que la población cree hábitos de vida y consumo más sustentables; Son dos entes simbióticos y que hay que reorganizar de igual manera a ambos.

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Macarena Terán

Macarena Terán

Lead UX Designer at goplaceit.com. Always curious about how people behave and the way we move around our digital world.

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