Las ciudades después de la pandemia

Omar Miranda
Jun 29 · 8 min read

Las ciudades hace siglos se han establecido como centros de desarrollo humano y económico, estableciéndose como lugares de gran importancia en cada civilización, imperio o país. Hoy, según datos del Banco Mundial, las ciudades urbanas concentran el 55% de la población mundial y el 80% del producto interno bruto mundial [1].

Los asentamientos normalmente se localizan cerca de fuentes de agua dulce, como ríos o lagos, porque permitía mantener la agricultura sin mucho problema, además de los beneficios climáticos y de salubridad que otorgaban. Pero a medida que las ciudades se iban expandiendo, era necesario su racionalización y transporte y con ello era necesario crear infraestructura que iba de la mano con el desarrollo de la ciudad. No obstante este desarrollo de las ciudades se ha visto afectadas por ciertos tipos de enfermedades o pandemias, que han eliminado incluso gran parte de su población. Los primeros grandes brotes de cólera en el siglo XIX son un gran ejemplo de cómo la ciudad sirvió de ayuda para su diseminación y también su prevención.

En este sentido, uno de los primeros antecedentes de reformas que se han realizado en las ciudades corresponde al plan Haussmann en París, a comienzos del S.XIX. En el cual se buscaba un urbanismo más higiénico ante las epidemias y una adaptación al crecimiento de la población y la llegada de nuevos medios de transporte. La remodelación creó el París que conocemos actualmente: urbano, moderno, con grandes avenidas, de altura uniforme y con extensos jardines que permitían la circulación. El París de la película “Les Misérables” muestra una ciudad pre-Haussmann, la cual se ve oscura, insalubre e insegura [2].

Figura 1. París, Francia, pre-Haussmann.
Figura 2. Set de la película Les Misérables.

En 1854, el doctor John Snow llevó a cabo una investigación donde dibujó en un mapa de su ciudad (Soho, Londres) a gran parte de la población enferma y se dió cuenta que gran parte de los brotes se situaban muy cerca de las fuentes de agua pública. Luego de realizar más indagaciones, concluyó que la ciudad, en particular el sistema de desechos y distribución del agua, era el causante de distribuir la bacteria causante del cólera (vibrio cholerae). Este descubrimiento, no llevó solo a entender cómo se producía y transmitía esta enfermedad en particular, sino que jugó un rol trascendental en lo que hoy conocemos como higienización del agua en las ciudades.

Viendo los efectos de la industrialización y su efecto en la urbanización sobre el medio ambiente y sobre todo en la salud de las personas, en 1898 el inglés Ebenezer Howard escribió una publicación que dio origen a la corriente que fue conocido como el movimiento de la “ciudad jardín”, donde se abogaba por primera vez a una planificación urbana con perspectiva ecológica, higiénica y ética.

La ciudad jardín de Howard tenía como características que los usos de suelo estén bien definidos y ordenados, por ejemplo, alrededor de la ciudad residencial se sitúan las zonas fabriles periféricas, almacenes, manufacturas y mercados y en el cinturón agrario, por otro lado, la ciudad se conecta a través de vialidades estructurantes y por sobre todo existía un fusión con la naturaleza, expresados en jardines insertos en diversas áreas de la ciudad.

Si bien el modelo no pudo ser aplicado en su totalidad, este movimiento sustentó a varias de las reformas que hoy se aplican en el diseño de las ciudades, tales como; zonificaciones, corredores verdes, ventilaciones, parques, jardines, etc.

Figura 3. Modelo de ciudad jardín diseñada por Howard.
Figura 4. Letchworth Garden (https://www.archdaily.com/961275/what-are-garden-cities)

Otra influencia en la infraestructura urbana lo vemos en el mítico “Central Park” de Nueva York, siguiendo los planteamientos de Howard, fue diseñado para servir como “pulmón verde” y además, pieza central de un nuevo sistema de acueductos de la ciudad (“Cronton Reservoir”), ya que el antiguo se había vuelto insuficiente y contaminado. Hoy, la famosa y cosmopolita ciudad icónica por sus rascacielos y actividad económica mundial, sigue desarrollándose alrededor del Central Park, permitiendo que exista una pizca de armonía con la naturaleza dentro de una de las ciudades más ajetreadas y activas del mundo. Cabe destacar además, que el diseño y planificación del parque nace a raíz de un concurso público.

Una vez que las ciudades se fueron modernizando y volviendo más grandes, también se fueron interconectando y formando parte de una gran red de comercialización y con ello el flujo de bienes y también personas. Desde la edad media con la “peste negra” hasta principios del siglo XX y la “gripe española”, las ciudades han jugado un rol clave en la propagación, pero aún así las ciudades como tal siguen existiendo y adaptándose, íconos de resiliencia.

Covid-19 y la ciudad post-pandemia

La pandemia del covid-19 por la cual estamos atravesando, ha afectado de tantas maneras y aún hay muchas dudas y cuestionamientos sobre cómo la humanidad logrará salir de esto. Pero lo que está claro, es que las ciudades seguirán existiendo pero sufrirán cambios.

Las ciudades globales se caracterizan por tener una alta movilidad, donde sus “polos comerciales” albergan una altísima población flotante durante el día, redes de transporte normalmente colapsadas en capacidad y flujo en “horario peak”, personas destinando varias horas semanales sólo para atravesar la ciudad llegar a su lugar de trabajo.

Al inicio de la pandemia esta actividad permitió la rápida propagación del virus, por el simple contacto humano y uso del espacio compartido. La propagación entre países se vio terriblemente influenciada por la alta cantidad de viajes internacionales que se realizan día a día, ya cuando el virus arriba a un país es cosa de tiempo para que la naturaleza misma de una ciudad y su dinámica se encargue del resto. De un momento a otro hubo que tomar la determinación de limitar abruptamente el libre movimiento dentro de las ciudades e incluso entre ciudades y países; todo con el fin de frenar la propagación del virus.

La sociedad se vio obligada al confinamiento dentro de sus hogares, restringiendo el uso de la ciudad como la conocemos. Evitar las aglomeraciones, el contacto con otras personas y las medidas de higiene, rápidamente tomaron lugar dentro de la rutina del día a día y lentamente fueron permeando en cómo las ciudades se desarrollaban.

Uno de los principales efectos de lo anterior es el trabajo remoto. La posibilidad de gran parte de la población de trabajar desde su hogar, permitió que se mantuviera la actividad económica en algunos sectores productivos y por consiguiente la mantención de puestos de trabajo. Esta nueva modalidad de trabajo permite replantear varios aspectos claves de las ciudades. La red de transporte se ve descongestionada, los trabajadores recuperan ese tiempo de viaje, las oficinas y lugares de trabajo quedan vacantes y pierden sentido de su existencia. Grandes comercios deben cerrar para evitar aglomeraciones y los comercios “de barrio” son junto a las plataformas de delivery, las únicas alternativas que tienen las personas confinadas.

El entorno cercano a los hogares, el barrio, se comienza a aprovechar más por las personas que trabajan de casa. A medida que se comienzan a relajar las restricciones de movimiento, pero no se retorna al lugar de trabajo, las personas aprovechan las áreas verdes disponibles, exigen lugares al aire libre para realizar actividad física o simplemente recorrerlas porque gran parte de las amenidades de la ciudad, hay que evitarlas por el virus.

Los gobiernos locales han leído las nuevas pautas de movilidad de los ciudadanos y se comienzan a implementar programas e intervenciones urbanas que buscan favorecer la interacción al aire libre. Algunos ejemplos fue realizado por el municipio de Renca a través de las “ciclovías de emergencia” (Figura 5), en la cual se delimita parte de la calzada a favor de ciclovías que conectan diversas partes de la comuna y que antes de la pandemia eran casi inexistentes en el sector poniente de Santiago. Otro ejemplo, está en el eje Manuel Montt de la comuna de Providencia, donde el municipio destinó una de las tres pistas que componen la calzada para disponer mesas al aire libre y favorecer el comercio de bares y restaurantes. Sin duda estos ejemplos darán la pauta de cómo planificar las ciudades del futuro.

Figura 6. Ciclovías de emergencia en Renca (https://revistapedalea.com/renca-inaugura-ciclovia-para-favorecer-la-movilidad/).
Figura 7. Zonas peatonales y áreas de restaurantes en Providencia.

Este cambio en el comportamiento de gran parte de la población, genera nuevas posibilidades de aprovechamiento de la ciudad incluyendo la migración de esta misma. La necesidad de vivir en un centro urbano hiperconectado cercano al lugar de trabajo pierde sentido cuando se da la libertad de trabajar de manera remota. Con esa premisa, hay personas que deciden cambiar su lugar para vivir a lugares más remotos o rurales, buscando un mayor contacto con la naturaleza, menos contaminación o simplemente una propiedad económicamente más conveniente. Esta “migración” de la urbe, permite un crecimiento horizontal de la ciudad, disminuyendo la densificación y generando nuevas urbes fuera de lo cotidiano.

Un estudio en diversas ciudades de Estados Unidos [3], analizó datos de movilidad para detectar patrones de caminabilidad bajo restricciones de movimiento. Como era de esperar viajes utilitarios (transporte, rutina, compras) decrecieron abruptamente, mientras que viajes recreacionales lentamente comenzaron a ser más comunes y alcanzaron tasas mayores incluso a antes de la pandemia, tanto en cantidad, como en longitud de la caminata.

Figura 8. Comparación de viajes de caminabilidad en Boston, USA, antes y durante cuarentenas [3].

Estos cambios de rutinas y hábitos, lamentablemente no todas las familias tienen el privilegio de realizarlas y esta problemática quedó más que en evidencia con la pandemia. La gran desigualdad subyacente en las ciudades, un tema que conocemos, que sabemos que existe en la mayoría de las ciudades del mundo, pero que las ciudades siguen creciendo y muchas veces obviando el hecho que lamentablemente la parte de la ciudad en que vives, afecta en cómo se desarrolla tu vida en todo sentido.

Cuando lo único cierto es que tendremos más pandemias en el futuro, las ciudades deben aprender y crecer de esto.

Referencias

[1] https://www.bancomundial.org/es/topic/urbandevelopment/overview

[2] https://www.pbs.org/wgbh/masterpiece/specialfeatures/les-miserables-paris-locations/

[3] Hunter, R.F., Garcia, L., de Sa, T.H. et al. Effect of COVID-19 response policies on walking behavior in US cities. Nat Commun 12, 3652 (2021). https://doi.org/10.1038/s41467-021-23937-9

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