Salud mental en Chile: Una ayuda tecnológica

Macarena Terán
Jul 26 · 11 min read

Los trastornos del ánimo a través de la historia

El estudio de la condición humana y de cómo nuestras emociones responden a los sucesos negativos de nuestra vida se remonta desde hace miles de años. Desde la antigua Grecia existían ya filósofos y pensadores que identificaban los trastornos mentales como enfermedades del alma que debían ser tratadas.

Tal es el caso del filósofo y médico Hipócrates en el siglo V a.c. que planteó su teoría sobre los cuatro humores en el cuerpo y cómo estos debían estar equilibrados para obtener una salud óptima. De ellos, se definió como el principal causante de estos trastornos a la melancolía (del latín melán jole que significa bilis negra, ya que su teoría planteaba que el exceso de esta bilis en el cuerpo provocaba tristeza). Así, Hipócrates fue considerado como el padre de la medicina y el primer médico en identificar y describir clínicamente la melancolía o depresión.

“Si el miedo y la tristeza se prolongan, es melancolía”. Hipócrates de Cos. (Zarragoitía, I. 2011)

En base a los planteamientos de Hipócrates, se siguió considerando a la depresión (denominada melancolía) como a una enfermedad del alma durante cientos de años, donde la teoría de esta gran mente del pasado, estuvo siempre muy presente. Si bien no estaba del todo equivocada, cargaba con una gran influencia esotérica e incluso religiosa que quitaba peso al diagnóstico en sí.

No es hasta el siglo XIX cuando, con el desarrollo de la ciencia moderna se comienza a formalizar el estudio de la mente como una disciplina independiente separada de la filosofía, que conocemos actualmente como psicología.

En base a esto y tomando las palabras del psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus que nos dice: “la psicología tiene un largo pasado, pero una historia reciente” (Torres, M. 2018); podemos decir que el estudio moderno y el tratamiento de las patologías mentales es relativamente joven, con menos de 150 años de existencia.

La depresión moderna y el estigma que la acompaña

Fue durante mediados del siglo XIX en donde se comenzó a establecer la psicología como una ciencia experimental ligada a la medicina. Sus primeros laboratorios surgieron en Alemania durante la década de 1870, lo que permitió desarrollar el estudio de la mente humana con un enfoque más científico que, si bien ayudó a establecer los conocimientos que tenemos hoy sobre los trastornos mentales (sobretodo depresión), también se comenzaron a crear ciertos estigmas sobre estos que anteriormente no estaban tan arraigados en la cultura occidental.

Es durante este periodo en donde más se refuerza la idea estigmatizadora de que los trastornos del ánimo como la depresión, la ansiedad y el estrés eran netamente estados delirantes generados por una tristeza profunda que afectaba a las mentes más débiles y que incluso era capaz de apagar el pensamiento racional de la persona misma.

Si bien se entiende que la psicología y la psiquiatría son disciplinas jóvenes que tuvieron que pasar por muchas etapas experimentales y bastante oscuras para llegar a lo que conocemos hoy; todavía en ciertos grupos queda un poco de ese sentimiento extraño con respecto a ellas, considerándose poco importantes, aplazables y a veces ni siquiera existentes.

Fachada de la Universidad de Leipzig en 1897 aproximadamente. Lugar donde se crea el primer Instituto de Psicología Experimental del mundo.

Salud mental en Chile

En el caso de nuestro país, el área de la psicología como tal se remonta desde aproximadamente 1852 en la Universidad de Chile, cuando se comenzaron a implementar enseñanzas de psicología a estudiantes de medicina de la época. Sin embargo, esta recién se comienza a profundizar desde 1905 con la creación del primer laboratorio experimental de psicología en Chile.

Actualmente según cifras entregadas por el CNE, durante el 2015 existían 139 programas de formación en psicología.y un presupuesto nacional destinado al tratamiento de los trastornos mentales que ha sido increíblemente bajo a pesar de los esfuerzos del gobierno por aumentarlo un 310% durante el 2021.Si consideramos que el PIB para este año han sido 73 mil millones de dólares aproximadamente, el presupuesto destinado a salud mental ha sido de 13 millones de dólares aproximadamente. Esto es interesante y a la vez impactante, ya que nos quiere decir que a pesar de los esfuerzos por aumentar la cantidad del presupuesto invertido en salud mental, este no llega ni al 1% del PIB nacional, una cifra muy lejos del 5% que se esperaba obtener como meta en el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría estimado el año 2010.

Si bien durante los últimos meses se ha puesto énfasis al destino de recursos para el financiamiento de los trastornos mentales, esto también se ve como una medida acelerada producto del abandono durante décadas de esta área a nivel de salud y de aceptación social en general.

Docentes y alumnos junto a Rómulo Peña. Primer laboratorio experimental de psicología en Chile. Colección Museo Regional de Copiapó, Sin fecha.

La explosión de las patologías mentales producto de la pandemia

Esta falta de recursos y atención se ha visto reflejada con creces y de una manera explosiva con el surgimiento de la pandemia a principios del año 2020. Si bien el aumento de patologías mentales como la depresión, la ansiedad y el exceso de estrés ya iba en un aumento considerable con respecto a otros países de Latinoamérica por ejemplo (Chile es el segundo país de la OCDE que más ha aumentado la tasa de suicidios producto de trastornos mentales durante los últimos 15 años); el miedo, la incertidumbre económica y social y la pérdida de libertad de la población en general fueron factores adicionales que hicieron que la salud mental de los chilenos empeorará.

Para tener algunas cifras de contexto; una investigación realizada en su tercera fase durante Mayo de 2021 por la Universidad Católica y la Asociación Chilena de seguridad llamada “Termómetro de la salud mental en Chile ACHS-UC” revela que un 45,9% de los encuestados (hombres y mujeres adultos entre 21 y 68 años) consideran que su estado de ánimo actual es peor o mucho peor en comparación con la situación anterior a la crisis por Covid-19 y 73% piensa que su vida actualmente es bastante o completamente diferente a la que tenía antes de la pandemia.

Estos problemas emocionales recién mencionados se han ido manifestando de diferentes maneras en la población chilena, entre estos los más comunes son: cambios de ánimo, dificultad para dormir, sensación de constante agobio, tensión en el cuerpo, tristeza, frustración y falta de propósito.

Imagen extraída del informe “Termómetro de la salud mental en Chile ASHS-UC: tercera ronda” realizado por la Universidad Católica en conjunto con la Asociación Chilena de Seguridad. Mayo 2021.

Estos resultados nos ofrecen un espacio de reflexión acerca de cómo la pandemia ha causado un deterioro en la salud mental de la población. Los antecedentes ya nos indicaban hace bastante tiempo que esta situación es consecuencia de un descuido durante décadas de nuestra salud emocional a nivel gubernamental, social y personal. No obstante, frente a esta crisis podemos encontrar un punto de inflexión, y poder tomarlo como una oportunidad para finalmente comenzar a visibilizar, normalizar y hacernos cargo de nuestras emociones e incluso, pedir ayuda si es necesario.

¿Qué podemos hacer?

Los seres humanos estamos condicionados socialmente a aceptar con naturalidad una enfermedad física, en general esta suele contarse y recibimos con agrado el apoyo y la empatía de los demás. Sin embargo, y como se ha expuesto anteriormente en este mismo artículo, el tener algún trastorno emocional o psicológico tiene un estigma que suele avergonzarnos, ya que estos mismos patrones sociales nos hacen sentir vulnerables e incapaces.

Todas nuestras emociones son válidas y cumplen una función, sin embargo existe un estigma sobre estas, tildando como emociones negativas a las que son displacenteras como la tristeza, la rabia o el miedo (cuando en sí mismas no lo son). El problema suele surgir cuando reprimimos esas emociones tildadas como negativas; estancando el caudal de sentimientos que finalmente puede gatillarse en un trastorno mental como la depresión o la ansiedad.

Para poder comenzar a eliminar de nuestras mentes el estigma social sobre la salud mental y el autocuidado, el primer paso es ir aprendiendo a detectar nuestras emociones y problemas, siendo más conscientes de ellos; también el comenzar a informarse sobre el tema y el crear espacios de reflexión personal y en grupo son pasos muy importantes para resolver nuestras dificultades emocionales.

Como la tecnología nos ayuda

En un tiempo en donde la tecnología ha sido nuestra principal herramienta de apoyo para encontrar conexión con los otros, no es menor considerarla y utilizarla con sabiduría como fuente de información y ayuda en caso de sentirnos tristes, agobiados o solitarios.

Podemos utilizar nuestros dispositivos digitales para diferentes actividades cotidianas en nuestras vidas que en conjunto nos ayuden a promover una mejor salud mental. Por ejemplo, buscar información sobre autocuidado, hacer ejercicio a través de apps o incluso aprender un nuevo hobbie que ayude a relajarse y distraerse del exceso de estrés del día a día.

Una manera muy importante de utilizar la tecnología a nuestro favor es sacar provecho a las redes sociales como plataformas de comunicación y conexión con otros más allá de la superficialidad cotidiana. El distanciamiento físico nos ha llevado a creer que eso significa el disminuir las conexiones sociales cuando en realidad es cuando más las necesitamos; la utilización selectiva de estos medios para conectarnos con nuestras redes de soporte (amigos y familiares) es fundamental para manifestar nuestras emociones en un entorno seguro, el sentir el apoyo para poder desahogarse y abrir los sentimientos a seres queridos, a pesar de la distancia, es un elemento crucial para ayudar a reducir la ansiedad, la sensación de soledad y el aburrimiento.

Las redes sociales, si son bien utilizadas, pueden constituir una ventana para generar apoyo mutuo, buscar información e incluso generar grupos de empatía al descubrir que hay muchas personas que pueden estar pasando por una situación similar a la nuestra. Existen grupos como @atencionpsicologicachile en Instragram o @chilepsicologos en twitter que son algunos ejemplos de espacios sociales en las redes en los que se puede crear comunidad y aprender sobre diversos temas ligados a la salud mental.

La utilización de las aplicaciones de monitoreo de estados de ánimo también son muy buenas herramientas para comenzar a preocuparse por el bienestar emocional propio en caso de no tener los medios o el tiempo para consultar ayuda profesional. Acá dejamos una muestra de aplicaciones que pueden ayudarnos en esta área:

Yana: Disponible para Android e IOS, Yana es un Chatbot (Agente Conversacional Automatizado) que ayuda a personas que tienen o creen tener síntomas relacionados a la depresión o ansiedad, a través de estrategias basadas en la terapia Cognitivo-Conductual.

Fortaleza: Presenta un fuerte sentido de acompañamiento otorgado por la Inteligencia Artificial, ya que guía al usuario en cada paso. Esto hace que cada tarea sea más intuitiva.

Debilidad: El Chatbot tiene respuestas predeterminadas que limitan al usuario. Además, se limita a la libre navegación.

Wysa: Wysa es una app de trackeo de los estados de ánimo y apoyo en frente a situaciones de estrés. Cuenta con técnicas respaldadas por investigaciones ampliamente utilizadas como CBT, DBT, Yoga y meditación que ayudan a controlar problemas de ansiedad, sueño, estrés extremo y una serie de necesidades sobre bienestar mental.

Fortaleza: Su fuerte está en el acompañamiento con terapeutas. Tiene un acceso rápido que permite al usuario decidir entre una asistencia personalizada o un simple ejercicio.

Debilidad: No genera en el usuario un sentido de pertenencia. Carece de perfil o seguimiento de usuario.

Sanvello: Autodefinida como una caja de herramientas para sentirse mejor. Sanvello es una app bastante completa que incluye terapia, entrenamiento, técnicas de afrontamiento, meditaciones, seguimiento de metas y estados de ánimo, todo esto diseñado por expertos para el bienestar personal.

Fortaleza: Su desarrollo se centra en el mejoramiento personal, con servicios como la obtención de habilidades blandas que permiten al usuario elevar su bienestar.

Debilidad: Presenta muchos elementos que generan ruido en la visual y no determina una jerarquía de componentes.

Mindshift: Aplicación gratuita de autoayuda para aliviar la ansiedad siguiendo estrategias basadas en la evidencia. Con estas, se puede desafiar la negatividad, aprender más sobre la ansiedad, desarrollar formas más efectivas de pensar, ser consciente y relajarse.

Fortaleza: Tiene base en la divulgación científica centrada en la salud mental. Sirve como guía para entender las características de cada enfermedad y cómo combatirla.

Debilidad: Tiene un seguimiento vago del usuario. Intenta implementar gaming pero de una forma no tan definida.

Calm: Una de las aplicaciones más conocidas en el mundo para meditar, conciliar el sueño y mejorar el bienestar en general. Cuenta con meditaciones guiadas, historias para dormir, programas de respiración, clases magistrales y música.

Fortaleza: presenta una interfaz amigable y de fácil acceso. Cuenta con mucho material gratuito en base al mindfulness para enfrentar principalmente la ansiedad y problemas de exceso de estrés.

Debilidad: Su fuerte es la meditación, pero no hace una profundización en los temas relacionados a las causas de utilización de la app como ansiedad y estrés. Debe accederse con una versión de pago para encontrar contenido de mejor calidad y más extenso.

Cuida tu ánimo: Aplicación nacional, cuenta con información sobre salud mental, espacios para monitorear tu estado de ánimo, material audiovisual y artístico para cuidar el ánimo, programas y estrategias para solucionar los problemas, manejar las emociones, relaciones y actividades para identificar a las personas que te pueden apoyar en momentos difíciles.

Fortaleza: Se concentra en el marco nacional, principalmente en la pandemia del Covid-19. Es actualizada en su contenido y entrega herramientas para adultos, adolescentes y profesionales de la salud mental.

Debilidad: Tiene una estructura bastante lineal, no permite al usuario explorar libremente la aplicación ya que se basa en el desbloqueo de contenido a través de logros. Tiene un exceso de información que puede volverse tedioso.

Para finalizar

Es en estos tiempos en los que nos hemos dado cuenta que la salud mental es tan importante como la salud física. Nuestra naturaleza como seres humanos nos crea el privilegio de sentir emociones complejas, pero también nos trae la responsabilidad de hacernos cargo de ellas y cultivar nuestros sentimientos constantemente. Afortunadamente gracias a la tecnología tenemos una buena manera de entender, controlar y encontrar apoyo en este ámbito a través de alternativas de fácil uso y acceso. A través de ellas podemos crear una rutina de riqueza emocional, tener conexiones significativas y expresar nuestros sentimientos, factores esenciales para desarrollar y mantener nuestro bienestar en el tiempo y así, expandir nuestra felicidad no solo para nosotros mismos, sino también para los seres que amamos.

Agradecimientos a Gricel Labbé e Iris Villalba por su colaboración en el desarrollo de este contenido.

Referencias y bibliografía:

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