¿Donde está el poder en una organización?

El verdadero poder está en todos lados, aunque es el sistema de creencias basado en el orden y en el control el que lo somete, lo aplasta, lo limita.

A veces me pregunto, ¿Qué es el poder en una organización? ¿Quién es el que ejerce ese poder? ¿Cómo limita el poder en generar cambios profundos en las organizaciones?, son preguntas que me resultan interesantes. Aunque a veces se pierda de vista este concepto cuando hablamos de agilidad, desde mi perspectiva están muy relacionados.

Una primera conclusión es que el poder está realmente en todos lados. Incluso podría decir que el poder más efectivo en una organización es aquel que desde el silencio marca su impronta y eso va más allá de las posiciones estructurales o jerárquicas.

El poder más efectivo es aquel que desde el silencio marca su impronta.

A la palabra poder la asociamos con la fuerza, con una posición. La palabra poder es un verbo, es una invitación a la acción. Es potencialidad, es la capacidad de hacer sobre algo o sobre alguien.

Es por ello que todo aquello que hacemos en nuestras organizaciones ejerce poder sobre otros, limita. Además es importante entender que también nosotros somos parte de un sistema más grande cuyo poder está siendo ejercido sobre nosotros.

Estemos conscientes o no somos parte de un sistema de poder organizacional que en algunos casos nos limita, nos presiona.

Asociar el poder a una estructura formal genera, para algunos, cierta tranquilidad. Si ahí está el poder, desde ahí debe nacer la capacidad de acción. El resto, simplemente se somete a esto sea consciente o inconscientemente.

El tema está que el verdadero poder está mucho más allá de estos límites, pero ¿qué pasa si realmente esto es así?. Si tomamos al poder como la potencialidad de nuestras acciones, ¿Qué limita entonces la generación de cambios profundos en las organizaciones desde cualquier nivel?.

El verdadero poder está en todos lados, sin embargo es el sistema de creencias basado en el orden y en el control el que aplasta esta capacidad de acción verdadera.

Cuando se toma el poder como la capacidad de acción en todo nivel se suele asociar con el caos, con la anarquía y con los conflictos. Estos conflictos son los que se buscan minimizar aplicando el orden, pensando al poder como una relación de orden sobre este caos.

Esta relación de orden es la imposición del poder desde lo formal a cualquier costo, generando así mecanismos evasivos o elusivos en todos los niveles que terminan apagando lo que realmente importa, limitando la posibilidad de hacer las cosas de otras maneras.

Es ahí donde el poder estructural vence, es ahí donde el poder del orden logra su cometido.