El camino hacia la agilidad organizacional ¿Qué aprendí estos últimos años?

Son muchos los años de estar involucrado en organizaciones, facilitando transformaciones hacia nuevas formas de hacer las cosas, formas más humanas y menos mecánicas. Y no son años que pasaron sin dejar algo a cambio, todo lo contrario, me han brindado grandes aprendizajes los cuales hoy se convierten en desafíos personales.

Mucho de lo que hacemos como agentes de cambio (Agile/Lean/”poner otro titulo aquí”) se basa en generar o transmitir la semilla que motiva otra forma de ver al mundo del trabajo, un pequeño resumen podría ser:

  • De una mente directiva a una mente colaborativa.
  • De una mentalidad acotada a una mentalidad abierta y amplia.
  • Desde la visión mecánica a una visión orgánica.
  • Desde el control a una forma de inspección y adaptación
  • De expertos a catalizadores de cambios.
  • Desde lo reactivo a lo creativo.
  • etc.

Motivar estos cambios de perspectiva no resulta algo simple, y es por eso que vemos que hay cientos de personas ahí fuera dando charlas, otras escribiendo libros y algunos que otros brindando recetas y herramientas (obviar esto último por favor, no hay recetas!)

Los que vivimos día a día estas transformaciones “desde las trincheras” nos topamos con una realidad distinta al imaginario común, realidad que me llevó a declarar que lo que hacemos es realmente complejo.

Entonces, ¿Que aprendí estos últimos años?

01) aprendí que las estructuras de poder, en muchas organizaciones, son complejas redes de intereses y juegos políticos. Poniendo de manifiesto una de las dolencias más grande de la historia de las organizaciones, el egocentrismo.

02) aprendí que detrás del proactivismo (o también llamada falsa proactividad), se encuentra muchas veces encubierto un mecanismo de control que busca anteponerse a todo lo que se cruce.

03) aprendí que se trabaja con un pensamiento a corto plazo, sin importar las relaciones ni el propósito que subyace a la existencia de toda organización.

04) aprendí que en todo cambio se pone de manifiesto debilidades y fortalezas de las personas que participan en ello, y muchas de estas debilidades se vinculan con nuestra incapacidad de auto gestionar nuestras emociones.

05) aprendí que las organizaciones son construcciones sociales, el lenguaje el creador de realidad y el poder el fomentador de una verdad.

06) aprendí que por más que intentes transformar equipos operativos, el verdadero cambio está en el ADN de una organización y eso es su estructura de poder — liderazgo.

07) aprendí que el “status quo” no existe, no hay tal cosa como esto, sino lo que existe (y es mas tangible) está más vinculado a los intereses y beneficios personales que se buscan sostener detrás de toda situación.

08) aprendí que las personas toman acciones en base a la desconfianza como principal fuente de creencia, poniendo su supervivencia como primer pilar no negociable.

09) aprendí que las personas actúan como actúan porque detrás de esto hay un sistema complejo que permite hacerlo, y este sistema está basado por el comportamiento de los líderes.

10) aprendí que para realizar un cambio real, un cambio profundo, los líderes deben aceptar dejar de lado sus creencias y aceptar otra forma de ver al mundo, y esta aceptación debe ser genuina y honesta.

11) aprendí que el cambio o transformación no se basa en herramientas que se ofrecen en los talleres, en los libros o videos sino más bien de algo más básico, ser más humano.

12) aprendí que la mayoría de los autores, conferencistas, y demás instituciones reconocidas internacionalmente buscan transmitir lo mismo desde diferentes ángulos, formas, profundidad; que es la necesidad de construir organizaciones más conscientes, ágiles, humanas.

13) aprendí que tener expectativas no sirve, no existe tal cosa y genera rigidez, que debemos actuar desde un compromiso y convencimiento genuino sin esperar grandes resultados ni nada a cambio.

14) aprendí que el gran motivador no es buscar generar grandes cambios organizacionales, eso es casi imposible. Sino sembrar la semilla de la agilidad en las personas que están dispuestas a dar todo por evolucionar su forma de trabajo.

15) por último aprendí que la agilidad tiene un gran desafío por delante, que no es solo comprender la complejidad de lo social, del entorno donde estamos involucrados o del producto que estamos construyendo, sino de transmitir una visión a largo plazo y un negocio sustentable a través de actuar de una forma más humana en todo nivel.

Fueron varias las vivencias que me invitaron a escribir y compartir estos aprendizajes: historias compartidas, conversaciones con diversas personas en diversos ámbitos culturales, experiencias personales en varias organizaciones, etc.

Creo y espero que aquellos que nos dedicamos o estamos involucrados en fomentar otras formas de trabajo lo hagamos desde los valores que nos propone la agilidad sin caer en la superficialidad.

Si nosotros no lo hacemos, entonces todo lo construido se desvanecerá y seremos una fuente más de inspiración pero no una forma de generar otra realidad.