El peso de la historia en las transformaciones organizacionales

Somos seres históricos, y nuestras organizaciones están compuestas por historias las cuales ponen de manifiesto límites de acción y de cambios.

Cuantas veces hacemos algo o tomamos decisiones basándonos en lo que pasó o nos pasó, usando el pasado como fuente de “previsibilidad”. Nos decimos y nos convencemos que “siempre fue así”, tomando caminos asociado con costos altísimos para hacer cosas que podrían hacerse con menos esfuerzo y más felicidad. A veces creo que somos adictos al pasado, a aquello que sostiene al “status quo”, donde quizás suene fuerte, pero como toda adicción esto también genera un estado de dependencia.

La adicción y dependencia al pasado nos presiona a seguir actuando una y otra vez de la misma manera, desde ahí se percibe a lo nuevo con “esfuerzo” e incluso “cambio” innecesario.

Cuando estoy en una organización llevando a cabo cambios organizacionales, siento que hay algo que subyace a toda conversación, a toda creencia, a todo supuesto, a toda intención.

Esto que menciono se percibe en las reuniones formales e informales, en las dinámicas de equipos, en las sesiones de coaching sean personales o grupales, me refiero a la “historia”.

Somos seres históricos, y nuestras organizaciones están compuestas por historias las cuales ponen de manifiesto límites de acción y de cambios.

En nuestras organizaciones estamos delimitados por nuestra propia historia, y es esta historia la que cumple un enorme papel en la forma y modo en que actuamos.

Se suele decir que la historia no se debe tomar como algo del pasado, sino que es más presente y futuro que cualquier otra cosa. ¿Acaso no estamos actuando hoy en base a experiencias del pasado?¿Por qué lo hacemos?¿Aprendizaje?.

Vemos el aprendizaje de un modo absoluto, donde cierto input me configura como persona tomando los parámetros del pasado. Para no repetir la historia, el input se transforma en verdades absolutas.
Tomamos el aprendizaje como un simple estimulo-respuesta de nuestras acciones del pasado. Otra vez lo mecánico y binario se apodera de nosotros.

Esta forma de ver la historia condiciona nuestras decisiones y acciones de cambio, incluso puede generar que se apague o elimine cualquier buena intención de cambio a nivel personal, equipo u organización.

En unas de mis experiencias haciendo Coaching con un grupo de líderes, se percibía desde el mismo lenguaje y corporalidad de estos líderes el peso de su historia y cómo esta los restringía a tomar decisiones más osadas o incluso algunas no tanto.

Era la historia que les hablaba, era la “otra cara de la moneda” que les decía lo correcto y lo no correcto.

¿Imaginen por un momento el impacto que podría tener si nuestra historia, si nuestro pasado, se basara en valores y hechos como ser la desconfianza, individualidad y control?.

Desde el rol en el que estamos, y más en nuestro papel de coaches y agentes de cambio, considero que es nuestra responsabilidad que se tome consciencia sobre la historia organizacional existente, dándole así el peso y la atención que se merece.

Con esto simplemente veo dos caminos a considerar en todo nivel organizacional, o tomamos el protagonismo y nos subimos al tren que va en busca de un contexto mejor desafiando el pasado, o simplemente nos hacemos víctimas y así objetos de la historia, viviendo una opresión generada simplemente por el peso que tiene la misma sin posibilidad de cambio alguna.

¿Qué camino deciden tomar? — llego el momento de decidir! PERO DE VERDAD!