Ceviche “verde” para la Cuaresma (y más allá!)

Esta Cuaresma, tu ceviche puede ayudar a los océanos y a los pescadores.

stu_spivak / flickr

Ceviche, ensalada de atún, caldo de camarón, pescado frito y pescado empanizado. Si creciste en un hogar como el mío, probablemente reconoces algunos de estos favoritos de pescados y mariscos. Durante la temporada de Cuaresma, estos platillos tienen un lugar especial en las mesas cada viernes a lo largo de los cuarenta días que preceden a la Semana Santa.

¿Cuaresma “verde”?

La Cuaresma es tiempo para hacer pequeños sacrificios personales en los hábitos diarios, abriendo espacio para reflexión y oración en preparación para la Pascua. En años recientes, ciertas iglesias han empezado a promover sacrificios que son tan buenos para el planeta como para la vida espiritual. Hasta el Papa Francisco nos ha llamado a tomar acción concreta para proteger el planeta en su encíclica sobre el medio ambiente.

Este año, te invito a usar la Cuaresma como una oportunidad para proteger los océanos. Con unos cambios pequeños en la supermercado, podrías reducir tu impacto ambiental. Más allá del contenido de mercurio en el atún que usas para tu ensalada, es importante preguntar: ¿de dónde viene ese atún? ¿fue producido de manera sostenible y ética?

Destapando el origen del atún enlatado

El origen de los pescados y mariscos que comemos parece una cuestión básica: los sacan del océano. Sin embargo, abastecer el apetito de la población humana, junto con el apetito de sus mascotas, demanda cantidades enormes producidas por un sistema industrial más complejo de lo que parece.

Los gatos también quieren atún sostenible.

En primer lugar, el equipo de pesca no solo atrapa a los peces comestibles. Métodos de pesca destructivos e irresponsables matan a especies marinas vulnerables como captura accidental. Tortugas marinas, tiburones y mantarrayas se convierten en víctimas desafortunadas de nuestros platillos favoritos.

Una tortuga dentro de la red de una granja de peces cercas de la ciudad de Sanya en la isla de Hainan.

Para colmo de males, el tráfico de humanos y el trabajo forzoso han sido expuestos como un atroz daño colateral de los pescados y mariscos baratos. Organizaciones de derechos humanos, investigaciones de Greenpeace y periodismo de investigación respetado han revelado instancias de abuso de los derechos humanos y laborales en cadenas de suministro tan cerca como Hawái.

Trabajadores inmigrantes, la mayoría del Sudeste Asiático, son los más vulnerables al tráfico humano y el trabajo forzoso porque no están protegidos bajo la ley en todos los países. Las víctimas pueden quedar atrapadas por meses y hasta años en barcos que viajan lejos de la costa por periodos de tiempo más y más largos en búsqueda de poblaciones de peces cada vez más escasas.

La Union de Trabajadores Migratorios Indonesios (SBMI) junto con Greenpeace Indonesia hacen manifestación pacifica por la protección de los trabajadores migratorios de Indonesia trabajando en barcos extranjeros fuera de su país.

El poder del consumidor

¿Conocer sobre los problemas de la pesca industrial del atún te pone de mal humor, como Thalía en Marimar?

Los problemas que afectan los océanos pueden parecer lejanos y abrumadores, pero cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la protección de nuestros océanos.

Como consumidores, tenemos el poder del voto del dólar. Podemos comer menos pescados y mariscos igual como podemos escoger productos más sostenibles y éticos en el supermercado. Un recurso bueno para guiar tus compras es la guía de atún enlatado de Greenpeace. Además, podemos demandar que nuestras marcas favoritas de atún enlatado mejoren sus reglas y normas hasta que se asegure que están protegiendo los océanos adecuadamente.

Esta Cuaresma, no olvides que cada platillo de pescados o mariscos que eliges es una oportunidad para tomar acción para los océanos.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio de Greenpeace.