Valparaíso. Estilo de vida

En Valpo siempre tengo algo nuevo para hacer, alguien nuevo con quien conversar o algo interesante para repetir; como esas botellas de vino en la playa cuando cae el sol, o la idea romántica de perderse en la ciudad.


Los días, aunque similares, siempre son diferentes. Está el tema del trabajo —una de las actividades claves que me mantiene vivo física y espiritualmente— pero ni bien termino con los compromisos, empieza un nuevo día

Al llegar a la ciudad comienzo a frecuentar Áncora y a vivir y trabajar en el PataPata Hostel. Lo bueno de vivir en un hostel es que incentiva las relaciones sociales; al ser un espacio «internacional» hablo gran parte del tiempo en ingles y pongo en práctica los meses de entrenamiento en Rosario

En fin, a diferencia de Santiago de Chile, ciudad que me lleva a una rutina monótona, en Valpo encuentro una dinámica muy atractiva

Tardo algunos días en entender la vaguada costera y el clima del mes de noviembre —nublado y fresco a la mañana y a la noche, caluroso y despejado por la tarde— y cuando las nubes rodean el puerto y dan paso al sol, salgo a caminar. Caminar es una de mis rutinas no rutinarias preferidas y aunque suelo repetir lugares como el «Paseo Yugoslavo» o la «Ex-Carcel», siempre termino observando detalles nuevos, calles nuevas, escaleras nuevas, y el descubrir constante le da a la ciudad un atrapante aspecto de infinitud

Otro espectáculo que frecuento —que no está en Valpo pero sí cerca—, es el atardecer en Reñaca, una ciudad donde vive gente cuica a media hora de viaje, pasando Viña del Mar

Cuando se hace la tardedita y me libero, equipo la mochila y activo el «modo sunset», que consiste básicamente en una terapia de corte hedonista

Encuentro mi lugar en la playa, donde el sol me mira de frente y me hundo en el silencio de las olas. Templo el cuerpo con un buen vino. Sonrío descalzo en la arena, sin prisas, aguardando el final, que también es comienzo

En general, las cosas que más se disfrutan no cuestan mucho. La sensación que todos viven en Chile es que es caro —sípoh, lo es— pero con una estrategia inteligente y medida a una vida de pequeños lujos… el bus a la playa ida y vuelta cuesta $1.000 y un excelentísimo cabernet sauvignon $2.500. Sentarse en la arena a mirar el atardecer, es gratis

The sunset belongs to everyone
The best things in life are free

Así que eliminando los gastos de hospedaje y cocinando en grupo, todo se hace más económico, además de divertido, y mis ahorros de viaje prevalecen para ser invertidos en otros lugares, como esa escapada surrealista al parque nacional «Altos del Lircay», cerca de Talca

Trabajar online y por proyectos tiene grandes ventajas. Una de ellas es la posibilidad de armar un calendario de trabajo que contemple algunos días o semanas de vacaciones, y dejarse llevar

Igual no me hace falta tanto tiempo ni tampoco viajar muy lejos. Hay varios lugares a unas horas de distancia donde puedo «alejarme» por un día de las responsabilidades, y volver sin que se desate ninguna catástrofe laboral en el medio

A unas pocas cuadras puedo disfrutar de los atractivos de la ciudad, aunque debo reconocer que en Valpo no hay césped ni parques, y suelo sentir cierta abstinencia de verde. Lo más cercano a un lugar con césped es, aunque paradójico, el patio de la «Ex-Cárcel» convertida en Centro Cultural

El ir a relajarse y meditar a ese espacio significa además un muy lindo paseo. Las subidas y bajadas a los cerros con el ejercicio que implica —y las mejoras en la digestión derivadas de ese ejercicio—, los colores, la arquitectura, las pandillas de kiltros…

Y no quiero dejar de lado la vida nocturna. Me sigue resultando raro que los domingos y lunes la ciudad cierre a la noche —detalle importante para quienes tienen una corta estadía justo durante esos días— pero el resto de la semana… tengo dos lugares preferidos para salir de carrete: El Canario, por el estilo, y La Terraza Mimi, por la modalidad «lleva tu propia bebida». Y para poner al día al lector con los costos de Noviembre 2014… un piscola o una chela o un completo italiano se puede conseguir entre $1.000 y $2.000 pesos chilenos

Imágen sacada del facebook de La Dominguera

Otro evento que disfruto de Valpo son esos cuentos y juegos al aire libre de «La Dominguera», en la plaza «El Descanso». Super divertido para ir a escuchar gente divertida contando historias divertidas

En general, la ciudad (todos los barrios que he reccorido) tiene muy buena pinta y está en la quinta región, bien cerca de Santiago —a dos horas en bus por $2.500 chilenos—, así que también es estratégica

En una apreciación personal, Valpo es un excelente lugar para pasar un buen tiempo con todos los beneficios que derivan de vivir en un puerto, y estando muy cerca de una de las ciudades con más empuje de Sudamérica


«Tengo que regresar», me repito constantemente. En Valpo hice hartos amigos, de los que no se olvidan, y disfruté como un niño de esos tres meses fantásticos, con gente fantástica, en calles fantásticas, de colores fantásticos

Sin dudas me enamoré de esa magia etérea de Valparaíso,
del hábito cotidiano de no tener rutina.

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