Transhumanismo fotosintético
Texto para la exposición Savia Roja, de la artista Marta Marzal en la galería L’ArTeria
Hay en las flores un testimonio como de gran misterio, un legado vivo y creciente de código genético fotosintético, una falta de pudor inaceptable con todos esos órganos sexuales expuestos: androceos y gineceos en el jardín, el balcón o en un jarrón de vidrio soplado en la cocina familiar o en la habitación de los niños.
Hay en las flores un testamento como de muerte prematura, de radiantes enamorados honrándose futuros buenos amigos o no tanto, de belleza legítima justo al borde del abismo. Ninguna cosa como las flores para el cadáver o para la tierra húmeda, para el déjame marchar o para el encuentro furtivo.
En adelante,
una muestra del transhumanismo ajeno a la máquina.