Rene M. Lemus
Jul 25 · 7 min read

por Rene M. Lemus

Las últimas semanas, he estado experimentando la muerte muy cerca. Pero, la muerte siempre ha estado cerca. A veces callada, a veces llevándose a la gente desconocida, y otras veces, a la gente que más quiero.

En 2014, falleció mi abuela. Sonó el teléfono de mi oficina. Me piden que vaya a la casa. Salí del trabajo corriendo, y llegué a penas segundos después de su partida. Del 2015 al 2018 transcurrieron entre despedidas en funerales de amigos, familiares de mis amigos, hijos de mis amigos, incluso mis familiares lejanos. En 2019, falleció mi abuelo. Nuevamente, desperté con una llamada y el llanto de mi mamá. Llegué a su casa, y ahí estaba él, se había quedado dormido, para nunca despertar. Y hasta hoy, siguen llegando noticias de amigos, vecinos, amigos de amigos, familiares de amigos. Dejando esta vida, cada día, cada mes, cada año.

Pero en 2017, el 1ro de julio, para ser exactos. A mis 30 años, la idea de contemplar la muerte como un destino, empezó a rondar en mi cabeza. ¿Qué pasaría si yo, simplemente, muero hoy? Y así, todos los días.

Lo que pasó ese día, es un poco inexplicable, pero me hizo darle sentido a la vida, a otra vida, una que empezó el 1ro de julio de 2017.

En un ejercicio de introspección, y de automotivación para emprendedores, empezamos a construir una lista de 10 cosas que quisiera lograr en mi vida: Viajes, libros, estudios, comida, experiencias, todo lo que uno pudiese imaginar. Escribí muy orgulloso mi lista. Para alguien que había logrado escribir 50 cosas que quiero hacer antes de cumplir 50 años, escoger 10 fue fácil.

¡Ahora, piensen en esto — dijo el presentador — no tienen toda la vida, les acaban de diagnosticar una enfermedad incurable, sólo tiene 7 años! ¿Cuáles de estas cosas harían? Sólo pueden escoger 7.

No me atreví a cambiar ninguna: Escribir un libro, visitar la India, conocer Irán, y todo lo demás, lo podía lograr en 7 años o menos.

El doctor les ha vuelto a llamar — dice el presentador — se ha equivocado y no son 7 años, son ¡7 meses! ¿Aún quieren hacer esas cosas? Sólo pueden escoger 5.

Nuevamente dije: ¡Está bien! El libro, la India e Irán se quedan. Lo demás no importa.

El doctor se ha disculpado nuevamente — dice el presentador — realmente sólo tienen 7 días. ¿Qué cosas se atreven a hacer? Sólo pueden escoger una.

Sin duda, no volvería a visitar ese doctor. Pero, pensándolo bien ¿Quiero escribir un libro? ¿Quiero visitar la India? ¿Tanto me urge conocer Irán? Y una avalancha de pensamientos llegó a mi cabeza, y siguió fluyendo por días, meses y años. ¿Realmente quiero lo que quiero?

¿Realmente queremos lo que queremos?

Ahora que con Libre Pensadora (Nadina Rivas) y Palabrarista (Flor Aragón) estamos diseñando el taller de Historias para el Cambio han regresado estas preguntas con más intensidad. Y aunque los demás temas que hemos compartido aquí están más relacionados al poder de las historias y al liderazgo intuitivo (y autoliderazgo), se supone que yo debería escribir sobre Marketing Digital y el poder de los medios para presentar nuestras historias. Pero no, he decidido contarles la historia de mi cambio.

Historias para el Cambio pretende conectar a los participantes con sus emociones, con cuáles son sus proyectos de vida, cuáles son sus motivaciones y hacia dónde quieren avanzar. Construyendo su historia actual, y diseñando una historia que es la que me va a representar en el futuro, tomando el control sobre mí mismo, mis emociones, y mis decisiones. Recuperando el poder que sólo yo tengo sobre mis acciones. Eso es lo que he estado haciendo desde 2017.

Sin ánimos de jactarme, la mayoría de las personas tiene este tipo de sueños: tener una carrera universitaria, emprender un negocio, viajar por el mundo o al menos conocer más países de su región, comer cierto tipo de platos, o visitar ciertos lugares icónicos; tomarse un par de fotos, alardear un poco en sus redes sociales, y simplemente vivir el momento. Ir al concierto de su artista favorito. Me gradué en el 2010, he emprendido varios negocios, he conocido más de 10 países, he probado mis platos favoritos en sus países de origen, he visitado los monumentos que me emocionaba conocer. A veces solo, a veces acompañado, a veces en familia. Y vi a Shakira en 2006 en San Salvador, y 2018 en Bogotá. (La gente sabe que soy fan, muy fan)

Hay otro tipo de personas, que tienen aspiraciones más elevadas: Realizar un peregrinaje espiritual, emprender un proyecto de filantropía, enseñar o dar clases sobre su pericia, trabajar en algo que le apasiona, servir a los demás. He visitado la Tierra Santa 3 veces en mi vida, soy el presidente de una organización sin fines de lucro desde 2016, tomé un curso de acción social en 2015, enseño en distintas universidades desde 2014, serví como voluntario en varias organizaciones y proyectos, y hasta he vivido en el campo donde me adoptó mi familia indígena.

Entonces ¿qué más le puedo pedir a la vida? Si ya me ha dado todo lo que la gente normal sueña con lograr, ¿por qué debería seguir llenando mi lista de cosas que quiero hacer, con ítems que sólo me dan satisfacción personal? De mi lista de 50 cosas por hacer, van tachadas 7. He cambiado unas 10 cosas por otras que realmente me inspiran. ¿Realmente me inspiran?

Si muero hoy ¿estaría satisfecho?

La verdad sí. Moriría feliz y satisfecho. Y ahí se desató la avalancha.

La pregunta más grande que me hice en ese momento fue: ¿Cuál es el propósito de mi vida ahora? Ya he vivido lo suficiente para mí. Ya logré cosas que realmente quiero lograr. Ya estuve en lugares que quiero estar. ¿Puedo empezar a vivir para los demás? ¿Puedo hacer que mi propósito de vida sea servir a los demás? Sí.

Ahí empecé a escribir una historia distinta. Ahí empecé a tomar control de mis decisiones y acciones. Ahí empecé a vivir una nueva vida. Definí un propósito, y estoy tratando de acercarme a él paso a paso.

He definido mi propósito como “Acompañar a las personas, las empresas y las comunidades a desarrollar su potencial”. Esta frase define lo que hago. Mi motivo para despertarme todos los días. Mi motivación ante las adversidades. Define mi trabajo, pero también mi pasión por la filantropía y la educación. Establece un método para lograrlo “Acompañar”, a quién “a las personas, las empresas y las comunidades”, y también establece cuál es mi visión “desarrollar su potencial”. Es la frase poderosa que me presenta ante las personas que me encuentro día a día.

Desde ese día, he decidido 3 cosas importantes:

  1. Compartir mi conocimiento a la mayor cantidad de personas posibles, a través de la educación, la formación profesional, o la capacitación.
  2. Acompañar a los más jóvenes a definir una vida con propósito, a través del desarrollo económico y social.
  3. Ofrecer mi tiempo y conocimientos a emprendedores que lo necesitan.

Los detalles del cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué, son irrelevantes. Pero: Una hora de coaching gratuito, una sesión de trabajo a cambio de una bebida y un postre, una conversación para inspirar a jóvenes en bachillerato a definir un plan de carrera profesional, un grupo de jóvenes emprendedores que están diseñando sus prototipos de productos en una comunidad de recursos limitados y en situación de vulnerabilidad, el diseño de campañas para la promoción de los derechos humanos, capacitaciones, cursos, entrevistas en la radio, proyectos alrededor de la educación, y la creación de comunidades de emprendedores; todas estas son parte de los nuevos espacios que he abierto para cumplir mi propósito.

Grupo de jóvenes emprendedores en visita de campo.

Si ya viví 30 años preparándome y experimentando el mundo para lograr lo que quería lograr; espero vivir los próximos 30 años ayudándole a los demás a lograr lo que quieren lograr, lo que son capaces de lograr, y a desarrollar su potencial.

Si yo muriera hoy, moriría feliz. De haber logrado todo lo que me propuse. Y de estar devolviéndole a las personas, las empresas y las comunidades, una parte de todo lo que he obtenido.

Ese es el poder transformador que tiene encontrarle un propósito a tu historia.

El 24 y 31 de agosto, y 6 de septiembre de 2019, Coffee Break Communications, Comunicación Intuitiva y La Coffeecina estarán ofreciendo el taller Historias para el Cambio, desde la perspectiva de la inteligencia emocional, el autoconocimiento, el liderazgo, la narrativa transmedia y el marketing digital, te ayudarán a darle un propósito a tu historia.

Para más información de este taller puedes escribir a taller@mihistoria.soy. También estamos en Facebook e Instagram

Historias para el Cambio

El blog de recursos para aprender a contar tu propia historia. Escrito por @NadinaRivas @FlorsyPower y @Mauxito

Rene M. Lemus

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Accompanying 👫 people, 💼 businesses and 🌎communities to📊 develop their 💎potential.

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