¿Porqué solo Bitcoin?

No confíes, verifica!

Durante gran parte del siglo XX, antes de la aparición de los medios digitales de pago, el dinero circulaba básicamente en formato físico, en forma de billetes y monedas. Estos son instrumentos al portador, fungibles y de condición anónima. Con solo tenerlos en tu poder se convierten en tu propiedad, sin necesidad de que tu nombre esté escrito en ellos. Algunas personas hoy en día están perdiendo esta noción.

Desafortunadamente esto comenzaría a cambiar a partir de la aparición de sistemas de gestión de activos monetarios digitales que requirieron indefectiblemente de un ente de control e intermediación centralizado en el cual era necesario depositar confianza para asegurar la validez de los saldos y por supuesto, evitar el doble gasto. Dicho ente central (bancos centrales en el caso del dinero fiat) era responsable (y lo siguen siendo) tanto de la emisión monetaria, como de la gestión y distribución de la moneda.

La moneda, de esta forma, iba abandonando de a poco su condición física y de dinero al portador para convertirse simplemente en información gestionada por una base de datos centralizada acoplada a las identidades y demás información privada de cada individuo, destruyendo de esta manera la anonimidad y fungibilidad del dinero en un solo golpe, otorgándole a estas instituciones centrales un poder enorme por sobre el resto de la ciudadanía, que se encuentra ahora sometida simplemente a acatar las decisiones tomadas en lo más alto del poder central por unos pocos individuos que ejercen el señoreaje de la moneda a su entera discreción, pudiendo manipular a su antojo las variables de la gestión monetaria como nunca antes, según su criterio abstracto sus propias necesidades coyunturales.

De a poco, las sociedades fueron cediendo derechos básicos a cambio de ciertas comodidades y conveniencias en el uso del dinero por medios digitales.

Bitcoin nació con la premisa básica de la descentralización como requisito indispensable para lograr conformar un sistema monetario digital entre pares que no requiera de un ente central de control y auditoría, devolviéndole a la moneda su condición de dinero al portador y la anonimidad perdida, pero manteniendo la conveniencia del formato digital.

“Bitcoin es la revolución del dinero digital”

Este impresionante desarrollo tecnológico también trae implícito un increíble cambio en la forma en que el dinero es introducido en la sociedad. Ya no encontramos más una institución central gobernada por unos pocos individuos decidiendo cómo, cuando y cuánto dinero se emitirá, sino que ahora ese trabajo está totalmente automatizado y controlado por un protocolo informático incorruptible e inalterable, con pautas bien definidas, consensuadas y conocidas por todos los participantes, los cuales a su vez tienen la potestad de hacerlas cumplir.

“Bitcoin pone el poder en manos de sus usuarios”

Así pues, todo aquel que decida poner en funcionamiento el software de Bitcoin estará haciendo cumplir las reglas consensuadas por todos y escritas a fuego en ese mismo programa informático interconectado con todos los demás (nodo completo de Bitcoin).

Todo esto, sumado al increíble poder de la minería de Bitcoin, hacen que el sistema se hoy la más segura y poderosa herramienta monetaria que haya conocido la humanidad.

Sin embargo, a través de los años, muchos quisieron replicar o “mejorar” las capacidades de Bitcoin. Fue así que a partir del año 2012 fueron apareciendo muchas otras “cryptomonedas”. En un principio fueron simplemente copias del código de Bitcoin con apenas algunos pequeños cambios en diversas variables. La condición de sistema de código abierto de Bitcoin permitía que la copia del código fuera algo trivial.

Aún así, todas los nuevos proyectos, denominados simplemente Altcoins (monedas alternativas) jamás consiguieron tracción ni el apoyo necesario para lograr el nivel de descentralización y capacidad de procesamiento de Bitcoin.

En el año 2017 se produjo un gran conflicto denominado “Guerra del tamaño de bloques” entre dos grandes grupos del mundo Bitcoin. Por un lado, un colectivo dominado por la “industria”, en el que se contaban grandes exchanges, procesadores de pago, granjas de minería y otros diversos proveedores de servicios, todos ellos pretendiendo cambiar el código de Bitcoin para que pudiera procesar más transacciones por segundo y de esa manera poder ampliar sus márgenes de ganancia con la excusa de una mayor inclusión de usuarios y mejor velocidad de procesos, pero atacando sin decirlo, el atributo más importante de Bitcoin que es su total descentralización.

Por el otro lado un grupo más silencioso de desarrolladores, cyberpunks, luchadores por la libertad, entusiastas tecnológicos, usuarios y tenedores de Bitcoin desde sus inicios peleaban por mantener la red lo más descentralizada posible para, de esa manera, asegurar la resistencia a censura y la imposibilidad de que grandes grupos económicos se alzaran con el control de la red.

Fue una larga lucha (no violenta) que duró varios meses pero que finalmente fue ganada por los defensores de la descentralización utilizando el propio poder que sus nodos les confieren, defendiendo a Bitcoin desde sus propias bases.

Las grandes empresas y lobbystas corporativos, aún teniendo muchísimo poder económico, se dieron cuenta que eran minoría y no podrían torcer la voluntad de los cientos de miles de pequeños pero aguerridos luchadores por la libertad y la descentralización que tenían enfrente. Finalmente claudicaron, pero igualmente, un pequeño grupo decidió escindir la cadena de Bitcoin creando una nueva cadena a la que denominaron “bitcoin cash”, que aún existe pero no tiene ninguna relevancia ya que el mercado nunca acompañó a aquellos que la propusieron.

La primer pelea por la independencia de Bitcoin había sido ganada, pero había sido solo la primera.

A medida que fueron pasando los años nuevos proyectos intentaron y continúan intentando “mejorar” a Bitcoin sin tomar conciencia de que Bitcoin es mucho más que un desarrollo técnico, es una construcción social global, y como tal, muy difícil de opacar o trastocar por intereses comerciales o políticos locales.

Todo nuevo proyecto carecerá siempre de la concepción prístina de Bitcoin.
A diferencia de la gran mayoría de las altcoins y tokens existentes hoy en día, Bitcoin jamás fue pre-minado ni se ofreció ningún airdrop.

Satoshi Nakamoto desapareció de escena precisamente porque un diseño descentralizado como el que él pretendía no debía bajo ningún concepto tener un líder visible, ya que ese sería justamente un punto central de falla que podía ser fácilmente atacado.

Todos las altcoins o tokens en la actualidad tienen un líder de proyecto y/o un equipo de marketing, desarrollo e inversionistas que pretenden un retorno sobre su inversión. Son, básicamente, empresas comerciales fácilmente atacables desde varios flancos, tanto técnicos como regulatorios.

Un destacado desarrollador y divulgador de Bitcoin, decía en un reciente artículo de su autoría:

“¿Has examinado qué hace el código de estas redes supuestamente descentralizadas? ¿No? Estas cosas tienen más bichos (bugs) que el set de Indiana Jones”.

Dando a entender que el código de estas altcoins y tokens están llenos de errores por la falta de profesionalismo y rigurosidad de sus programadores, además de un bajísimo nivel de revisión de pares.

Demás está aclarar que en Hodl Hodl no pretendemos involucrarnos con problemas de ese tipo y todo nuestro esfuerzo se enfoca en proveer las mejores herramientas posibles para la interacción de nuestros usuarios con Bitcoin y SOLO Bitcoin!

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