Obviamente soy una defensora de una nutrición saludable, no sólo me he dedicado los últimos años de mi vida a investigar y prepararme a través de mi maestría y diferentes certificaciones; pero la nutrición holística es también uno de los tres pilares en los que se basó mi recuperación: nutrición holística, un equipo médico bien preparado y la determinación (que viene de la familia, la fe y una mente positiva). Los estudios científicos han concluido que la nutrición y el ejercicio están asociados con un menor riesgo de enfermedades crónicas, como el cáncer. También sé por experiencia personal que los alimentos tienen propiedades curativas que contribuyen en gran medida a la recuperación de una persona. Es por eso que todavía me sorprende cuando la gente llama a la nutrición holística como “otra manía alimenticia”. ¿Cómo es posible que elegir todo, sin procesar, es decir, optar por los alimentos naturales pueda tan si quiera considerarse como una “tendencia” o un “truco de marketing”? Una de las excusas más comunes que oigo cuando la gente se resiste a hacer cambios saludables en su dieta es: “Mis abuelos comieron todo y vivieron bien hasta sus 90 años”.

¡Disculpen pero eso no es una excusa!

Comer una variedad de alimentos enteros, no procesados y naturales ​​no es una manía u obsesión insana por no perder la salud, sino que es la definición de volver a nuestras raíces. Los aumentos en la industrialización y la urbanización han creado cambios drásticos en la ingesta de alimentos y bebidas, los hábitos de actividad física y la composición corporal. ¡No vivimos en el mismo mundo que nuestros abuelos! Estamos rodeados de comida rápida, si es que a eso se puede llamar comida, y no estoy refiriéndome sólo a McDonalds. Es algo que pueden comprobar ustedes mismos llendo al su supermercado más cercano y analicen qué porcentaje de alimentos vienen enlatados o en caja a comparación de los productos frescos. Las comidas se han vuelto más densas en contenido energético pero no son más densas en nutrientes, lo que significa que consumimos más calorías por porción, con menos vitaminas, minerales y proteínas. También la actividad física ha disminuido considerablemente, lo que en combinación con estas comidas con gran cantidad de contenido energetico (altas en calorías) han llevado a la población a altos índices de obesidad. La obesidad, especialmente un tamaño de cintura grande se ha relacionado con muchas enfermedades crónicas, incluido el cáncer.

Es importante comprender que el cáncer es causado por factores internos (mutaciones hereditarias, hormonas, condiciones inmunitarias y mutaciones metabólicas) y factores externos (tabaco, productos químicos, radiación y organismos infecciosos), estos factores pueden actuar en conjunto o en secuencia para comenzar Carcinogénesis (Marian & Roberts, 2010). Aunque todos los cánceres comienzan con crecimiento celular anormal controlado por nuestros genes, sólo el 5% de los cánceres son hereditarios. Lo que significa que la nutrición y el estilo de vida son los aspectos más importantes, que podemos controlar para la prevención del cáncer.

Recomendaciones Recientes de Prevención del Cáncer (The American Cancer Society y el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer / Instituto Americano para la Investigación del Cáncer)

Mantener un peso corporal saludable, centrado en el IMC y el tamaño de la cintura
Adoptar un estilo de vida físicamente activo
Consumir un plan nutricional saludable con basado en fuentes de alimentos vegetales
Limitar el consumo de alcohol
Limitar los alimentos densos en contenido energético y evitar las bebidas azucaradas
Limitar la cantidad de carne roja y EVITAR la carne procesada
Limitar el consumo de sal

¡¡El conocimiento es poder!! Consulta a un Nutricionista Holístico Registrado, un Dietista Registrado o un nutricionista especializado en Nutrición Oncológica para que pueda apoyarte con un plan de nutrición personalizado para satisfacer tus necesidades según sea tu estado de salud.

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