DCpcionante

Por: Miguel Ernesto Dorta Pedraza

“No voy a matarte; sólo voy a hacerte mucho, mucho daño”. Y el… ¿Joker?… cumplió su palabra con este filme.

Funcionando como una secuela a los hechos vistos en “Batman vs Superman, el origen de la justicia”, “Suicide Squad” decepciona al presentar una (otra) historia plana y carente de profundidad y esencia. El universo DC tenía con esta franquicia la oportunidad de hacer algo más desenfadado y menos épico que lo que lleva una década haciendo con Batman y Superman y mostrar un producto que compitiera con “Guardianes de la Galaxia” de su adversaria Marvel. Pero se han equivocado completamente.

Tras la muerte de Superman, el gobierno de los EEUU con Amanda Waller (Viola Davis) al frente, representante de una agencia del gobierno, deciden hacerle frente a una temible amenaza al reunir a los villanos más poderosos y desquiciados. Para ello les acorralan y obligan a formar parte de un mismo equipo tomando sus vidas a cambio en caso de que desobedezcan, traicionen o traten de huir.

Tomada de Internet

Con un vistoso y prometedor, aunque extremadamente largo, inicio donde se van presentado uno a uno a los diferentes villanos (no a todos, ya que hay alguno que no tiene presentación pues se usa como “conejillo de indias” para funcionalidad del guion y muere al instante), la película dirigida por David Ayer cae en un caos narrativo del que nunca consigue salir, dejando de lado la supuesta “gran amenaza” para la que se convoca al grupo de anti-héroes que terminan por tener que enfrentarse a uno de ellos que pasa a ser el villano.

Las fallas son varias: no hay un “malo de la película” a la altura que justifique la operación para la que son convocados todos los personajes, si bien el uso del humor, tan ausente en otros filmes de DC, es adecuado, no siempre resulta efectivo.

La presentación de personajes ocupa una gigante porción de la primera mitad de la cinta (alrededor de 40 minutos) y mientras que no tengo un problema particular en eso, la falta es que no termino de sentir nada en especial por ninguno. Son muchos y siempre alguno queda de más, salvándose apenas, y por momentos, los interpretados por Will Smith (Deadshot) y Margot Robbie (Harley Quinn), lo mejor de la película por mucho, al ser la única que logra un mínimo nivel de identificación y carisma. Sin embargo, el que deja bastante a deber es el tan promocionado Joker de Jared Leto.

Cuando hay tantos fallos en una superproducción de este tipo, intentas agarrarte a un clavo ardiendo, posiblemente el mayor atractivo: el Joker de Jared Leto. Es ahí donde surge una sed de sangre hacia la persona que cortó y editó el filme, y en especial hacia el guionista que decidió meter al mejor villano de la historia del cómic como un tipo que está ahí de paso. Sin más. Como precedente estaba el Joker de Heath Ledger, posiblemente el más reconocido de la historia, que tuvo oportunidad de brillar a lo largo y ancho de “El Caballero Oscuro” de Christopher Nolan. Y vas y le das a Jared Leto 10 minutos en el corte final de la película. Y de esos 10 minutos, dejas que aparezca de forma seguida 30 segundos antes de cortar y pasar a otra cosa dando la sensación que estás viendo a un matón pandillero (estilo Tony Montana, pero sin llegarle a la suela de los zapatos). Sin peligro, sin amenazas, sin nada que caracterice al Joker. Destruyes un icono.

Además, la cinta tiene serios problemas con el montaje y la fotografía, las secuencias de acción son caóticas y desapasionadas, el ritmo vertiginoso que se pretendía tener se cae antes de promediar el metraje y la coherencia de la historia se termina por desvanecer sin que esto parezca importar demasiado, todo termina por ser una seguidilla de ruidosas secuencias de acción, alguna referencia o guiño a los comic para la platea, un chiste cada 3 minutos, la mayoría forzados, y un torrente de temas musicales utilizados sin justificación dramática, eso sí, uno mejor que el otro, pero que se sienten metidos con calzador y con el fin de aligerar un relato en el que todo se vuelve monótono e intrascendente.

Excesiva en envoltorio. Risible en ejecución. Con personajes que son de todo menos villanos, una amenaza que no saca su potencial y que provoca bostezo. Una historia que empieza bien para acabar por todos los suelos. Y una sensación final de oportunidad pisoteada por culpa directa e indirecta de todos los implicados.

Así, el universo cinematográfico de DC sigue sin conseguir una película notable y suma una decepción más, en algo que debería acercarse a largometrajes de la competencia como “Guardianes de la Galaxia” o “Deadpool” pero termina por acercarse más a “Los 4 Fantásticos”.


Originally published at agnusdeiweb.wordpress.com on May 25, 2017.

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