Heroínas

No sabía el autor (o los autores) del Génesis la repercusión que para la mujer tendría su relato de la caída de la humanidad, provocada por el pecado original de Eva. Le era imposible imaginar que, siglos después, numerosas serían las teorías originadas sobre la base de dicho cuento para explicar el carácter endiablado de la feminidad y su participación indudable en la perdición de los hombres.

Foto: tomada de Internet

Las hijas de la primera mujer que sobre la tierra existió, no salieron ilesas del error de su progenitora: siguen sufriendo el castigo divino. Así, quedaba impura durante cuarenta días la mujer que paría hijo varón. Ochenta días duraba la suciedad, si era niña.

Pero no solo la biblia hebrea inculpaba a la mujer de tales crímenes y vicios. Tlazoltéotl, diosa mexicana del amor y la basura, encarnaba la fecundidad y la lujuria. Hatsheput, única faraón de Egipto, casi fue borrada de la historia gracias a la destructiva impotencia de su sobrino, quien mandó que su nombre y su imagen fueran suprimidos de las pinturas y de las estelas y que fueran demolidas las estatuas que ella había erigido a su propia gloria.

Y, a pesar de que Mitra sea denominada madre del Sol y del agua en la India, miles de mujeres murieron al cumplir el antiguo precepto que dicta que si el marido fallece, ella debe lanzarse a la pira ardiente y partir con él.

No obstante, de espíritus rebeldes está repleta la historia. La misma Hatsheput decidió nombrarse rey e hizo y deshizo cuanto le vino en gana. A Hipatia le importó muy poco cuanta blasfemia profiriera el poder masculino contra su forma de llevar la vida. Una vez dijo, sabia toda ella: Defiende tu derecho a pensar. Pensar equivocándote es mejor que no pensar. Y a Urraca, primera reina de España, no le resultó difícil expulsar a su marido del lecho matrimonial y mucho menos le interesó encarcelar al arzobispo de Santiago de Compostela.

Juana de Arco se vistió de hombre y luchó por su patria y su rey. Desagradecidos fueron lo que luego la enviaron a la hoguera por cismática, apóstata, mentirosa, adivinadora, sospechosa de herejía, errante en la fe y blasfemadora de Dios y de los santos. Hoy, ella misma es santa, símbolo de Francia y de la cristiandad.

Juana de Arco, Heroína Nacional de Francia/Foto: de Internet.

Allende los mares, América ha sido cuna de viles (valerosas) mujeres.

Isabel de Bobadilla desempeñó la gobernación de Cuba cuando su marido partió hacia tierras desconocidas. Sobre la cubanísima Mariana Grajales recae la responsabilidad de la obra y los claros ideales de todos sus hijos. Melba y Haydée dejaron a un lado las labores hogareñas que el pensamiento machista de la época les imponía y participaron en las acciones del 26 de julio. Vilma también se les unió en la lucha revolucionaria.

Isabel de Bobadilla y Mariana Grajales, insignes mujeres de la historia de Cuba/Fotos: de Internet.

La poetisa Gabriela Mistral fue la primera mujer latinoamericana galardonada con el Premio Nobel de Literatura; las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa) se opusieron valientemente a la dictadura de Leónidas Trujillo y murieron defendiendo lo que creyeron sus derechos.

Si bien no todas las mencionadas fueron luchadoras de las guerras por la independencia de América (hoy 12 de julio se conmemora el Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia, en honor a la Teniente Coronel Juana Azurduy de Padilla), sí resulta certero honrarlas una vez más. Y es que nunca será suficiente remuneración alguna para aquellas que siempre entendieron que no hay mayor heroísmo que el dar la vida por conseguir un sueño.

*Las citas pertenecen a: Galeano, E. (2015). Espejos. Una historia casi universal. Ediciones Unión: La Habana.