Botminator: la nueva batalla entre humanos y robots

Para hacer frente a los bots fraudulentos, es necesario que el “influencer marketing” se profesionalice lo antes posible.

Los robots andan entre nosotros y no nos hemos dado cuenta. No son como los de la película Terminator de James Cameron, en donde los androides del futuro viajan a nuestro tiempo para eliminar a la humanidad.

Su invasión empezó en redes sociales, con miles de perfiles falsos; su imagen era la de una silueta genérica en Facebook o un huevo en Twitter. Ahora, en su encarnación como bots, han comenzado a usurpar identidades reales tal como ocurre en la cinta protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

Se les llama bots a los programas informáticos que ejecutan comandos de manera automatizada, como dar RT o Like a cuentas específicas, sumar reproducciones a videos y audios o generar tráfico a un sitio web. A través de las redes sociales, los bots se cubren de una apariencia humana para cumplir con la macabra misión de crear la ilusión de fama o autoridad de una persona, marca o gobierno.

Una reciente investigación del New York Times señala que en Facebook hay al menos 60 millones de usuarios falsos, y otros 48 millones en Twitter. ¿Por qué se crean estas cuentas? Por la sencilla razón de que se ha convertido en un jugoso negocio.

La economía del Like

Si los bots existen es porque hay quienes están dispuestos a comprarlos. Y sus principales clientes son aquellos que encontraron una manera de monetizar la popularidad, como los influencers; o quienes quieren demostrar autoridad o aceptación, como los políticos.

Basta con ver el caso del asesor del presidente ecuatoriano Lenin Moreno, que compró miles de cuentas falsas para que pareciera que los mensajes oficiales publicados en redes sociales eran ampliamente populares y aceptados, de acuerdo con la investigación del New York Times.

Luego tenemos el caso de los influencers de estilo de vida, una nueva reencarnación de los líderes de opinión que habita en las redes sociales y que son ampliamente utilizados por las marcas (y hasta gobiernos) para amplificar sus mensajes o campañas, lo que les reditúa en tremendas ganancias.

¿De cuánto son esas ganancias? Bueno, pues Yuya, la reina de los tutoriales de belleza, tenía un ingreso vía YouTube de 54,648 dólares mensuales en 2015, de acuerdo con una estimación que hizo el sitio AdAge.

Luisito Comunica, afamado youbbie, dijo recientemente a la revista Vanity Fair que cobraba alrededor de 1,000 dólares por un tuit. Nada mal para un joven veinteañero, ¿cierto?

Los ejemplos anteriores son cuentas REALES con seguidores de carne y hueso desde hace años. No fue tarea fácil, pues empezaron produciendo con sus propios recursos antes de llegar hasta donde están hoy en día. El problema es que muchos otros quieren lograr lo mismo en pocas semanas. Y la solución está a un clic de distancia, pues basta con una sencilla búsqueda en Google para dar con granjas de bots para obtener la falsa fama.

A la caza de los impostores

Recientemente la cuenta de Instagram @mexicanfakeblogger comenzó a enlistar los usuarios que podrían estar haciéndose de falsos seguidores para engordar su vanidad (y sus bolsillos, claro).

Un reportaje de Buzzfeed México señala sobre esta cuenta que: “Los creadores monitorean perfiles de directorios y plataformas de influencer marketing en México. También otros usuarios de Instagram envían tips anónimos de perfiles en los que detectan alguna actividad irregular”.

La misión de esta cuenta es, según sus propias palabras:

Una de las cuentas mencionadas, @sofialascurain, obtuvo en tres días unos 50,000 nuevos usuarios, por lo que fue señalada como una cuenta fake por Mexican Fake Blogger.

La influencer dijo a Buzzfeed que no ha comprado influencers y nunca lo hará, y agregó que: “Al final, lo más importante para mí es mi audiencia y crear contenido que les guste e interese”. Y menciona que esas subidas en seguidores se debe a que hizo varios giveaways, que son una especie de concursos para regalar productos que les envían las marcas, y en los que regularmente el principal requisito es darle Like al perfil que los regala.

Un caso ejemplar ocurrió en España, en donde la agencia H2H especializada en influencer marketing creó deliberadamente un perfil falso de una supuesta ‘fashion blogger’ a manera de experimento. Su objetivo era demostrar lo fácil que es estafar con estas cuentas.

Les costó unos 500 euros amar el perfil. A los tres meses habían recuperado su inversión con regalos e invitaciones y lo que siguió fue una vida de lujos y privilegios. Mejor vean la entrevista que dieron a Antena 3 los protagonistas de esta historia:

¿Debemos exterminar a los influencers?

Definitivamente no, pero antes de usarlos como parte de una estrategia de marketing, es necesario analizar el contenido que publican en sus cuentas. También es posible apoyarse en agencias especializadas que analizan las cuentas para saber cuántos de sus seguidores son reales y cuántos son bots, o en sitios como Botometer o Bot or not que ayudan a detectar a los robots entre los humanos.

Los influencers no dejarán de ser grandes aliados para campañas de marketing, pero necesitan de una estrategia seria hecha por profesionales que tome en cuenta el perfil de quienes se quiere contratar, y planear correctamente el tipo de contenidos que pueden realizarse en conjunto.

Lo que también es cierto es que la batalla contra los bots ya está en marcha, y esta vez necesitamos más que una Sarah Connor para salvarnos.