Influencer o líder de opinión: ahí está el detalle

La clave para que las organizaciones sepan elegir a sus “embajadores” digitales no está en su número de seguidores, sino en…

Hubo un tiempo del que pocos se acuerdan, en donde solo unos cuantos elegidos por los dioses podían ser parte de medios como la televisión, la radio, los periódicos o las revistas. La exposición obtenida por su trabajo se transformaba en autoridad para hablar en nombre de un sector o tema. Así es como se formaron los primeros líderes de opinión desde que existen los medios de comunicación masiva.

Y es que no eran parte del montón, eran seres bien informados que entregaban análisis sesudos y oportunos. Ahí están los columnistas de periódicos, los presentadores de programas de radio o tele sobre los más diversos temas como espectáculos, deportes, música negocios, política, etc.

Luego llegó internet con su estructura horizontal que facilitaba la difusión de contenidos desarrollados por personas ajenas a la dinámica de los medios tradicionales. Al principio eran usuarios de redes sociales que supieron entender a la perfección las plataformas que usaban, como Yuya en YouTube o Mario Bautista en Twitter, y que les valió una fidelidad impresionante entre sus jóvenes seguidores.

Cuestión de popularidad

En años recientes el término influencer marketing adquirió un nuevo sentido gracias a las personalidades que surgieron a partir de las redes sociales. Ahora hay una gran cantidad de agencias que ofrecen el contacto entre empresas con estos superusuarios de redes sociales para que “hablen” de sus productos y marcas, tal y como anteriormente lo hicieron con los líderes de opinión.

¿Qué hace tan atractivos a estos tuiteros / youtuberos / instagrameros / facebuqueros / snapchateros? Pues que muchos los vislumbran como una fácil solución para llegar a los millennials bajo la falsa creencia de que lo que ellos digan lo obedecerán cual zombis.

Pero nada en la vida es fácil, ¿cierto? Con el tiempo, muchos usuarios de las redes sociales buscaron ser populares, más no relevantes, con la única finalidad de obtener un beneficio propio (traducido en regalos de todo tipo, desde accesorios hasta viajes y entradas a eventos exclusivos).

La mayoría de ellos aprendió los básicos de la comunicación sobre la marcha, lo que les ha impedido desenvolverse de manera profesional al momento de establecer un contrato con una empresa. Los casos son muchos: desde quienes pagaron por un tuit o una mención en un video de YouTube y no fue lo que esperaban, hasta quienes los invitaron a eventos de promoción y luego quedaron horrorizados por el lenguaje y opiniones fuera de lugar que utilizaron.

Se buscan influencers

Hasta hace unos pocos años, distinguir entre un influencer y un líder de opinión no era difícil, pues solo había que ver si el sujeto en cuestión era parte de algún medio de comunicación tradicional o si aparecía en Twitter o YouTube. Pero ahora los influencers también han invadido estos espacios: Chumel Torres en HBO, Yuya publicando libros, Callo de Hacha en Radio Fórmula, Mario Bautista en el Auditorio Nacional, etcétera.

La consecuencia es que las organizaciones pasan por una fuerte confusión, pues incluso con el criterio de la plataforma digital o tradicional, podrían errar al momento de elegir a un “embajador” de calidad.

¿Cómo pueden las marcas definir con quiénes colaborar? Es sencillo, solo hay que dar un vistazo a sus perfiles de redes sociales para ver el tipo de contenidos que publican y decidir cómo se vería su marca debajo de uno de sus tuits o en medio de sus videos.

Buscar calidad y no cantidad también es un buen consejo, pues quienes en verdad son líderes de opinión no solo buscan tener más seguidores o publicar contenido viral, sino demostrar su autoridad para hablar sobre un tema usando sus conocimientos.

Muchos otros influencers -especialmente los menos experimentados en la vida- harán lo que sea por tener más seguidores, incluso de forma desleal, como insultando o burlándose de los demás, por decir lo menos.

En un ambiente digital saturado de información (y malos contenidos) la verdadera labor no es llegarle al precio a los influencers, sino encontrar a ese garbanzo de a libra que les dará la calidad que necesitan para ganar la confianza de nuevos prospectos y posicionarse de manera efectiva.

¿Cuál ha sido tu experiencia con los influencers? ¿Crees que es la mejor manera de posicionar una marca? Comparte tu opinión en los comentarios y no olvides visitar nuestro sitio y seguirnos en redes sociales (Ln / Tw/ Fb).