El emprendimiento necesita ciencia

Y es necesario entender esto

Voy a intentar explicar por qué debemos utilizar lo atractivo y boyante del mundo emprendedor para impulsar la investigación en este país. A ver si soy capaz.

Llegará un día en que no podamos seguir exprimiendo las frases como “El Uber de …”, o “El Airbnb para …”, ni siquiera el “digitalizamos el sector de …”

El ecosistema emprendedor está en auge en España. Y eso es muy bueno. Tampoco es que hayamos descubierto la pólvora, vaya, porque España, con más de 1 millón de pequeñas empresas con 1–9 asalariados es un país donde iniciativa no nos ha faltado nunca.

Creo que está generalmente aceptado el hecho de que para tener un ecosistema emprendedor próspero — es decir, que nos traiga prosperidad, no que sea sexy o divertido — , son necesarios al menos 3 componentes: emprendedores, dinero, y un “marco favorable”. Yo, sin embargo, creo que siempre nos olvidamos de uno: la ciencia. Necesitamos ciencia.

Emprendedores no nos faltan. España tiene más talento del que somos capaces de aprovechar como país (exportamos mucho talento), y uniendo eso a nuestro carácter latino hace que tengamos un gran potencial humano.

Sobre el dinero, es frecuente oír a más de un inversor “de los grandes” que en España hay ahora más dinero que ideas buenas. Quedémonos al menos con que el total de dinero invertido en iniciativas de VC crece de forma sostenida de año en año (ver gráfica). Aunque podría ser más, estoy convencido de que en el momento en que tengamos más proyectos buenos aquí, el dinero llegará.

Inversión en startups españolas en los últimos 3 años. 2017 hasta Septiembre incluido. Datos de Dealroom.

En cuanto al marco favorable, no hemos tenido hasta la fecha un gobierno que apostara firmemente por esto. Son muchos los planes, ajustes, reformas e incentivos que se pueden hacer, y parece que existen modelos en los que inspirarse y que nos podrían traer grandes alegrías. En este estudio publicado hace unos días, el Círculo de Empresarios postula que de haberse publicado una Ley de Emprendedores más ambiciosa, en estos últimos 4 años habríamos creado 1 millón más de puestos de trabajo. 1 millón…casi nada.

Sin embargo, y aunque quizá bien podría ocupar un punto aparte, sí tenemos hoy aceleradoras, incubadoras, mentores y angels que ayudan, y mucho, a los emprendedores en sus primeros pasos. A falta de un mayor apoyo gubernamental, estas iniciativas van haciendo de nodos para tejer este ecosistema.

Y dicho esto, llegamos al ingrediente que nadie comenta: la ciencia. Necesitamos ciencia. Necesitamos invertir mucho, mucho más en ciencia. Pero hacerlo con cabeza, claro. No es cuestión ahora de montar un “Plan E” científico y acabar peor que antes.

For real

¿Por qué necesitamos ciencia?

Porque llegará un momento en el que habremos testado todos los posibles “Uber de…” y “Airbnb para…”, y que aquellos sectores que no se hayan digitalizado habrán desaparecido. ¿Y qué haremos entonces? ¿Esperar a la siguiente ola de “grandes descubrimientos” y hacer plug-&-play? Este enfoque de Unamuno y su “que inventen ellos” es bastante parecido a lo que muchas veces hacemos hoy, y aunque nos vale a veces, creo que es insuficiente.

Me da igual coger blockchain, las baterías, los coches autónomos, la inteligencia artificial, los drones, el prototipado rápido, IoT, o cualquier otra tendencia de cualquier otro sector. Todo tiene mucha, mucha investigación detrás. Y esto, junto con muchas otras cosas, va a perfilar buena parte del futuro. Y en ese futuro imagino que nos gustaría estar…y bien posicionados.

Y en España, ¿cómo vamos con esto?

Regular, la verdad. A continuación algunos datos y una pequeña comparativa para hacernos a la idea:

En España, la inversión en I+D (privada y pública)está en torno a los €13.000 millones. De estos, el 53% proviene de fondos privados, y el resto es público.

Elaboración propia. Los datos son de aquí

Y esto, qué, ¿es bueno?

Hay dos cosas que no son muy buenas:

  1. No hacemos un gran esfuerzo en innovación. En % de PIB, nuestra apuesta es del 1,2%, 3,5 veces menos que países como Israel o Corea del Sur (4,3%). Luego volveremos sobre estos dos países y lo que consigues con una apuesta así.
  2. Nuestro tejido empresarial no se implica demasiado. Esto por otro lado es comprensible, porque carecemos de una industria potente que quiera, y pueda, invertir al medio plazo.
Elaboración propia. Los datos son de aquí

¿Realmente hace tanta falta?

¿Tan interesante es esto de invertir en ciencia? ¿Tenemos el potencial con el tamaño que tenemos de destacar a través de esto?

Os dejo aquí solamente 3 apuntes que creo que ilustran bien la relación directa que existe entre la investigación y el progreso, extraídas del gran libro “España 3.0” de Javier Santiso:

  • Israel, 8m de personas, tiene el mayor número de investigadores por millón de habitantes (8.255), y un 84% de su inversión en I+D proviene de fondos privados. ¿Y esto les vale para algo? Pues bien, Israel tiene 25 empresas cotizando en el NASDAQ, más del doble que toda Europa junta.
  • Corea del Sur, un país de tamaño y renta muy parecido a España, produce el 4,5% de las patentes mundiales, mientras que España el 0,5%. Corea tiene 6.800 investigadores por millón de habitantes. Ah, y Corea superó el PIB de España en 2014.
  • Según el European Innovation Scoreboard, España ha decaído en su índice de innovación un 1.8% frente a cómo estaba en 2010. Y esto hay que revertirlo…porque en 2013, los países con el índice más bajo, fueron Grecia, España y Portugal. Adivinad los 3 países con mayor tasa de paro.

Conclusiones

La realidad es que somos un país de pelotazos. De corto plazo. Pero, si apostamos por invertir en ciencia, tendremos muy poco que perder y mucho que ganar. La “industria 4.0” puede ofrecer grandes oportunidades a países — hasta ahora — poco industrializados como es el nuestro, pero es un tren que pasa rápido y hay que subirse pronto.

Si somos capaces de conectar mejor la ciencia y el emprendimiento — ya otro día podemos hablar de transferencia tecnológica y del mundo científico y sus problemas — , sospecho que más jóvenes con más talento aportarían su granito científico (una tesis, una patente, un paper)… y después podrían sacarle rédito empresarial. La ciencia es fuente de avances que pueden, y deben, servir de base sobre la que construir soluciones que sean viables y sostenibles. Pero si nos olvidamos de esto, acabaremos secando las fuentes de progreso. Y todavía tenemos mucho por crecer.


Agradecimientos especiales a Claudia del Prado y Ana Hernanz por ayudarme a darle forma a esto.


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