Es tu cultura empresarial la que mata la innovación

La atmósfera de la organización es clave para inspirar nuevas ideas

Contagiar las ganas de emprender es una cualidad clave en un líder

En el entorno laboral nos mueven diferentes motivaciones para trabajar. Me encuadro en el grupo de los que vivimos el mundo profesional con pasión, que entendemos que merece la pena “gastar” nuestras horas de trabajo en proyectos ilusionantes, innovadores y retadores, que queremos que las empresas españolas transpiren este tipo de cultura porque creemos que siendo así la gente trabajará más feliz y se construirá un país más sólido. A este tipo de perfil no nos da igual que las empresas tengan cualquier cultura; ni que tengan un tipo de directivo u otro.

Una de las cosas que más me gustan de mi trabajo es poder ver con perspectiva la cultura de muchas empresas de primer nivel de nuestro país. ¡Qué distintas son! Conversar con sus directivos sobre innovación e intraemprendimiento permite entrever muchos de los ingredientes e configuran la cultura de la organización; no solo la opinión que tienen sobre la materia en cuestión.

Conversar con sus directivos sobre innovación e intraemprendimiento permite entrever muchos de los ingredientes e configuran la cultura de la organización

Para ilustrar las diferentes empresas y culturas voy a hacer 3 grupos. Y digo por delante que no deja de ser una clasificación subjetiva, exclusivamente personal:

Un primer grupo, las Supralineales, que son esas empresas de las que después de conocerlas salgo diciendo “qué suerte tiene esta empresa de tener un líder así”. Curiosamente, son empresas que suelen están inmersas en proyectos apasionantes. Y buceando en su organización, encuentras personas con una forma de pensar y ejecutar muy innovadora y proactiva; los típicos profesionales que dirías “yo quiero gente así en mi empresa”.

En el segundo grupo, las lineales, englobaría un buen número de empresas que, pudiendo estar haciendo muchas cosas bien y con unos buenos resultados — por ahora — su cultura y forma de liderar no me llama la atención, no me parece especialmente inspiradora. Pero nada que objetar.

Y el tercer grupo, las sublineales, lo describiría como ese tipo de empresas — desgraciadamente todavía muy numeroso — que, tras conocerlas razonablemente bien, me viene a la cabeza el dicho ‘la gente no se va de las empresas; se va de los jefes’. Si tengo la ocasión de conocer a la organización, suelen destilar el mismo estilo que sus jefes: burocracia, tristeza, inmovilismo. Y como el motivo de la visita casi siempre es para hablar de innovación, siempre son las mismas excusas: “Es muy difícil innovar en esta industria”, “estamos muy ocupados”, “la plantilla no es muy innovadora; no podemos hacer grandes cosas”. Todo cuadra.

Hay empresas magníficas en sectores poco glamurosos y empresas muy rancias en supuestamente sectores muy atractivos. Pero sí creo que hay correlación entre las sublineales y negocios con altas barreras de entrada, liderazgo histórico en una industria, sector público, negocios muy regulados… Desafortunadamente es así, y no tendría por qué serlo.

Hay empresas magníficas en sectores poco glamurosos y empresas muy rancias en supuestamente sectores muy atractivos.

Puedo estar equivocado pero lo creo firmemente: en aquellas empresas — las supralineales — cuyos directivos son capaces de embarcar a la organización en proyectos retadores, innovadores y con un purpose honesto y atractivo, se crea en el ambiente una atmósfera ‘mágica’ capaz sacar lo mejor de la gente, mucho más allá de lo que individual y colectivamente alguna vez hubieran imaginado.

Todo fluye mucho mejor, la velocidad de ejecución en los proyectos es muy superior a la media, tratas con ellos y su pasión e ilusión es contagiosa. Se contagia incluso al mercado, reforzándose así el vínculo entre la empresa y sus clientes. Por ello, me atrevo a decir que en muchos casos, serán las empresas de éxito en el futuro.

Ojalá cada vez más vayamos teniendo líderes de empresa creadores de este tipo de atmósfera. Porque además, sus organizaciones serán viveros de líderes con el mismo estilo. Y ciertamente, los necesitamos.

(Disclaimer: soy consciente de que hay directivos en empresas que catalogaría como sublineales que se desviven por convertir sus empresas en supralineales. Ellos saben quiénes son. Todo mi respeto y admiración hacia ellos)

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