Hijo, ¿ese trabajo es de lo tuyo?

Garikoitz Gastaminza
Igeneris
Published in
5 min readNov 22, 2022

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¿Trabajas de lo tuyo? ¿Qué es lo tuyo? ¿Qué no lo es?

M e han hecho tantas veces esa pregunta que ya he perdido la cuenta. Que sí. Que no. Que me dejes en paz.

Veintinueve y sumando, esto no hay quien lo pare. Aciertos y errores, propios y ajenos… en este tiempo he tenido la oportunidad de estudiar, de trabajar, de reír, de llorar, pero sobre todo de aprender.

Con dieciocho años estaba en Finlandia, intentando expandir el mercado de una marca de ropa española a los países nórdicos. Con diecinueve, reciclando aceite en San Francisco. Con veinte, diseñando un nuevo concepto de panadería en el País Vasco y vendiendo proyectos de consultoría a directivos de multinacionales en una piscina de Pune, India. Después, analista en una aceleradora de startups, un par de proyectos digitales por mi cuenta, asesor de ahorros y seguros y hasta dirigí un karting. Hay más, pero no te quiero aburrir. Ahora, en Igeneris, llegan los retos uno tras otro, en sectores como energía, movilidad o Retail entre otros, y es completamente diferente a lo que he hecho en mi vida. Bueno, quizá no.

En cada una de las etapas, mi entorno me preguntaba si el trabajo era de lo mío, y qué quieres que te diga, al principio no y después quizá. Algo no es lo mío hasta que empieza a serlo.

¿Por qué me han contratado para funciones tan diferentes? Por el denominador común que tienen todas esas empresas: “Resuélveme el problema”.

Lo que sé que no sé:

El conocimiento se paga, pero no solo al que lo posee, también al que lo sabe ubicar. De hecho, lo segundo potencia lo primero, ya que cuanto más sepas que no sabes, más sabes. Saber que existe algo, aunque no seas un experto, también es conocimiento, ya que sabrás a quién acudir para resolver el problema en un momento dado. Deja que te lo muestre en una imagen:

En Igeneris tenemos y atraemos conocimiento y talento, pero una gran parte del trabajo con un cliente de un nuevo sector se basa en acceder a ese conocimiento que se encuentra fuera de nuestro círculo. Empleando esto en cada proyecto, nuestra empresa mejora y crece, se hace más fuerte, y se debe a tres variables que nos diferencian: lo hacemos, lo hacemos muy bien y tangibilizamos la experiencia para convertir ese conocimiento en nuestro. Ampliamos nuestro círculo, lo que sabemos y las situaciones que somos capaces de resolver, juntando piezas del perímetro.

Un caso real:

Probablemente conozcas el caso de Ibai Llanos, que recientemente ha conseguido batir el récord de audiencia en directo en un evento en streaming con 3,3 millones de usuarios. Su ascenso ha sido meteórico y te voy a confesar una de las claves: no lo ha hecho solo. Comenzó en Twitch en 2016, no creó contenido de manera regular hasta 2020 y se ha diferenciado de los demás escalando las actividades a otro nivel, juntando a personas y mezclando sectores y conocimiento. ¿Quién iba a decir que habría más de tres millones de personas (yo incluido), un sábado a las once de la noche, viendo un combate de boxeo no profesional en el ordenador? Hoy en día, los demás streamers y marcas quieren colaborar con él porque saben que moverá lo necesario y contará con expertos para, sea lo que sea, convertirlo en realidad. Además de todo esto, ha mantenido los compañeros y amigos con los que inició su camino, ayudándoles a crecer con él y estoy seguro de que cualquier marca quiere alguien así en su equipo. Yo querría.

Tras once años de carrera profesional, las personas de mi perímetro me siguen cogiendo el teléfono, escuchando y ayudando, y lo mismo ocurre con Igeneris. ¿Sabéis por qué? Por algo en común con Ibai, salvando las distancias: honestidad y lealtad.

Cuando un amigo o no tan amigo necesita ayuda, trato de brindársela, porque si fuera al revés, siento que es lo que me gustaría. Le valoro, le doy, le pido, comparto, le agradezco, y no le juzgo. Así es cómo se mantiene una buena relación a largo plazo, personal y profesional.

Si se trata de una empresa, ocurre exactamente lo mismo. Cuando una persona o una empresa no posee todo el conocimiento acerca de algo, en especial en el mundo de la innovación (por aclarar, el cien por cien de las veces), las relaciones y vínculos pasan a formar parte de la contraportada de ese libro llamado Igeneris que está eligiendo el cliente. El conjunto de personas de esta casa, y con ello me tomo la libertad de incluir a todas aquellas almas que de manera desinteresada nos han apoyado tiempo atrás, lo hacen actualmente o se lo pediré(mos) en un futuro, nos convierte en expertos de diversos sectores; pero, sobre todo, hace que seamos capaces de solucionar retos en cualquier ámbito, dentro o fuera de nuestro círculo. Estas líneas van por vosotros. Gracias.

Esto, además de aportarnos agilidad y profundidad en cada vertical en general y reto en particular, nos permite llevar el proyecto a un nivel al alcance de muy pocos; desde el diseño hasta la implementación. Comenzamos nosotros, contigo, y finalizamos buscando un equipo, transfiriendo el conocimiento, estableciendo una operativa y entregándote las llaves de un proyecto que factura. Lo hacemos porque podemos, porque sabemos, y porque sabremos lo que hoy no sabemos.

Llegamos a dominar verticales porque las sostenemos sobre una gran base horizontal. Oh vida.

Por esto, lejos de tener miedo a nuevos retos, los busco. Por esto, soy optimista; sé que salga como salga, saldrá bien. No te confundas, elijo mis batallas, las que sé que me pueden retar pero que no perderé. Hablo en mi nombre y en el de mi empresa.

Al fin y al cabo, lo peor que puede pasar es aprender, ¿no crees?

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