Nespresso y el valor de la perseverancia

Cambiar nuestra forma de tomar café no se consiguió en un día

El café llegó a Europa a finales del S.XVI. Así que muy nuevo no es.

Nespresso es uno de los grandes ejemplos en la innovación de modelos de negocio. Como ya llevamos unos años con ello nos hemos acostumbrado a la experiencia del café bueno hecho al instante y sin mancharse, pero es interesante recordar que hasta hace muy poco tiempo el café lo comprábamos en sacos a 5–7 euros el kilo (como en todo, puedes irte a 20 euros en grandes calidades). Y después había que prepararlo de una forma más o menos tediosa.

La UX que ha desarrollado Nespresso es exquisita a todos los niveles, mucho más allá del producto, y a eso debe seguramente gran parte de su éxito. Esto ha provocado que ahora compremos gustosamente el café a 60 euros el kilo.

Mismo grupo empresarial, un producto vendido 10x más caro

Pero, sin duda, lo que me gusta de esta historia es que Nespresso tiene 30 años de vida. ¡30! Y sin embargo solamente a finales de los 90 empezamos a oír hablar de Nespresso, las cápsulas, la cafetera de diseño y de George Clooney como su embajador.

Así que no es precisamente que tuvieran la gran idea y al día siguiente fueran exitosos. La realidad es que quitando excepciones estadísticamente insignificantes, el camino al éxito tiene mucho más de perseverancia que de genialidad.

Nespresso comienza ahora a perder cuota de mercado, aunque parece que sigue creciendo en facturación. No sé si será capaz de reinventarse con cada nueva amenaza/oportunidad que se presente o acabará cayendo, pero hasta entonces, olé por el camino recorrido.

Perseverancia personal y corporativa

La perseverancia es un valor que hoy en día está bastante infravalorado, tanto a nivel corporativo como a nivel emprendedor. Recuerdo muy, muy pocas veces oír algo como “¡Lanza tu propio negocio!… y perservera”. Porque la segunda parte de la frase suena aburrida y cansa de solo leerla. Y, sin embargo, como recogió Iñaki Arrola aquí hace ya tiempo, hay un patrón claro en el camino al éxito: dejarse los cuernos.

Lo mismo ocurre con frecuencia en las grandes empresas con las que hablamos en Igeneris: la perseverancia y la innovación se llevan regular. Es raro que se atrevan a lanzar iniciativas innovadoras con sólida base. Y, cuando lo hacen, suelen ser cortadas mucho antes de que puedan recoger fruto.

La pregunta es obligada, ¿qué habría pasado si dos años después de comenzar su aventura (1988), se hubiera decidido en Nespresso que al no generar el ingreso esperado había que matar el negocio? Aquí podéis leer que alcanzaron break even a los 9 años de nacer.

Las empresas tienen -tenemos- que empezar a mirar más al largo plazo. A apostar en serio, y perseverar en ello.

Un último apunte. El reciente premio Nobel de Economía Bengt Holmström recoge algo intrínsecamente ligado a este problema en su teoría de contratos: si los incentivos de los directivos se conciben únicamente ligados al resultados cortoplacista de la caja o de la acción, esto puede acabar repercutiendo negativamente en la compañía. Así, dejar de lanzar nuevos modelos de negocio por estar pensando únicamente en la cuenta de este año puede acabar matando la compañía.

Imagen representativa de uno de los mensajes de Holmström. Extraída de aquí

Creo que tenemos que encontrar una forma mejor de combinar el interés y apremio por lo presente con una preocupación sincera por el largo plazo, y no dejarlo exclusivamente a la capacidad, la fe y la osadía de unos pocos visionarios.


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  • Si os interesa la historia de Nespresso: aquí
  • El resumen de la teoría de contratos: acá