IN MEMÓRIAM: DMITRI HVOROSTOVSKY, UNA LEYENDA OPERÁTICA

RECORDANDO A “LA MELENA BLANCA”

Dmitri Hvorostvsky, “el Artista del Pueblo de Rusia”, falleció hace menos de un año. Pero los aficionados y los expertos pueden volver a disfrutar de su legendaria voz en EL TROVADOR. Su última presentación como el Conde de Luna en la popular ópera de Verdi llega a salas colombianas el próximo sábado 11 de agosto gracias a la Metropolitan Opera de Nueva York.

Hvorostvsky nació el 16 de octubre de 1962 en Krasnoyarsk, Rusia, y saltó a la fama cuando ganó el prestigioso concurso de cantantes de ópera BBC Cardiff Singer of the World Competition en 1989. Debutó en la casa de la ópera con el papel de Marullo en RIGOLETTO de Verdi. Nunca perdió su afinidad por el compositor italiano: su primera presentación en Estados Unidos fue en 1993, con la Ópera Lírica de Chicago, en una producción de LA TRAVIATA.

Su trayectoria

Hvorostvsky fue convocado por los recintos operísticos más importantes del mundo, entre ellos el Royal Opera House de Londres, la Berlin State Opera, La Scala de Milán y, por supuesto, la Metropolitan Opera de Nueva York, en donde realizó más de 180 actuaciones desde su debut sobre esas tablas en 1995, convirtiéndose así en uno de los cantantes más prestigiosos de su generación. En 2015 fue diagnosticado con cáncer cerebral, por lo que tuvo que cancelar la mayoría de sus conciertos para recibir un tratamiento en Londres. Sin embargo, en 2017, en medio de su tratamiento, regresó a Nueva York para aparecer, una vez más, en EL TROVADOR. La audiencia lo recibió con rosas blancas, en honor a su apodo: “La Melena Blanca”.SUS SIETE MEJORES MOMENTOS

1. Su interpretación de Eugenio en la ópera EUGENIO ONEGUIN de Piotr Ilich Tchaikovsky le trajo elogios de todo tipo de publicaciones, incluyendo los críticos del New York Times, quienes aseguraron que había nacido para personificar el papel. En la última escena de la producción del clásico Robert Carsen, se puede ver la entrega y entusiasmo que le daba Hvorostovsky a sus presentaciones.*

*Esta producción estará en salas de Cine Colombia el 25 de agosto

Hvorostvsky falleció el 22 de noviembre de 2017 a los 55 años.

SUS SIETE MEJORES MOMENTOS

1. Su interpretación de Eugenio en la ópera EUGENIO ONEGUIN de Piotr Ilich Tchaikovsky le trajo elogios de todo tipo de publicaciones, incluyendo los críticos del New York Times, quienes aseguraron que había nacido para personificar el papel. En la última escena de la producción del clásico Robert Carsen, se puede ver la entrega y entusiasmo que le daba Hvorostovsky a sus presentaciones.*

  • Esta producción estará en salas de Cine Colombia el 25 de agosto

2. Su presentación en el Met como el Conde de Luna en EL TROVADOR demuestra las cualidades que lo hacían un gran artista, entre ellas el manejo de la respiración y el poder de su voz, la cual en muchas ocasiones eclipsaba la orquesta. La audiencia lo aplaudió de pie.

3. Hvorostvsky tenía el carisma para estar a la altura de muchos de sus colegas más exitosos. Acá, se junta con el tenor Jonas Kaufmann en un gran dueto En el templo santo de LOS PESCADORES DE PERLAS

4. Mientras tomaba tiempo lejos de las tablas, debido al tratamiento al que se sometió para luchar contra el cáncer, Hvorostovsky sorprendió a la audiencia gala de la celebración de los 50 años del nuevo edificio de la Metropolitan Opera, en mayo de 2017. Asistió cantando Raza maldita de cortesanos de la ópera RIGOLETTO.

5. Esta presentación de Hvorostvsky, en un recital en Moscú, del aria deTchaikovsky, acompañado de su pianista de larga trayectoria Ivari Ilja, es un ejemplo para todos los artistas de lo que significa combinar el refinamiento, la franqueza y la sensibilidad en una presentación.

6. El príncipe Yeletsky de LA DAMA DE PICAS de Tchaikovsky, y su intensa aria Te amo más allá de toda medida, fue el papel debut en el Met de Hvorostvsky, en 1995. Aquí, bajo la batuta de Valery Gergiev, presenta un aristócrata herido en presencia y sonido.

7. Con su voz firme y tranquila, pero llena de sentimientos, Hvorostovsky podía transmitir como pocos la sensación que debe generar una canción de amor. Esto lo demostró en su presentación de esta aria de Rachmaninoff.