03:03 AM

Dicen que la noche está en pañales, yo sólo espero que permanezca así de hermosa y no se cague encima.

No hay mucho por hacer, únicamente puedo pensar en seguir alimentando mis vicios. Uno de ellos es contar las veces en las que fui capaz de ver cómo los minutos y la hora coinciden. Podría decirse que esta es mi obsesión, el juego que me mantiene en vela durante la larga ausencia del Sol. Juego porque supongo que este tipo de convergencias son especiales.

Algunas personas dicen que en casos tan particulares como ese, alguien especial piensa en nosotros. Pero yo dudo de esta hipótesis, ya que mi tiempo muere en manos de toda esa gente a la que aprecio, y dudo ser físicamente capaz de dedicarles un único minuto de los sesenta que una hora entera presenta.

Sin embargo, no es esa la única teoría colectiva; mucha gente aprovecha este mágico minuto para pedir un deseo. Me encuentro plenamente de acuerdo con ellos, un hecho tan complicado de percibir como lo es esta coincidencia temporal merece un premio. ¿Y qué mejor que tener la vaga posibilidad de que una de esas locas ideas que guardo en la cabeza se volviera real?