¿Es el padre el mejor gestor de la carrera de su hijo?
“Yo solo jugaba al fútbol. Firmaba los contratos porque confiaba en mi papá y en los abogados que decidimos que nos llevaran las cosas. Nunca pregunté a mi padre por esos temas”. La estrella del FC Barcelona y de la selección argentina Lionel Messi hacía esta declaración el mes pasado en la Audiencia de Barcelona, durante el juicio que, finalmente, desembocó en una condena de 21 meses de prisión, tanto a él como a su padre, Jorge Messi, por tres delitos fiscales. Este, por su parte, había declarado ante el juez no entender nada de cuestiones fiscales o legales, “para mí es chino básico”, reconoció. Todo ello, pese a que, con su firma, ambos daban pie a las actuaciones de sus asesores, que condujeron a defraudar a Hacienda 4,1 millones de euros de los derechos de imagen del futbolista.
Un ejemplo, por su relevancia, de cómo la gestión patrimonial de los deportistas de alto nivel, en muchas ocasiones, les es ajena a sus propios protagonistas, que en muy pocos años de profesión deben generar lo suficiente como para asegurarse el resto de su vida. Y también, de cómo ponerla en manos de familiares, en este caso, un padre, no siempre es la mejor solución para manejar un volumen de ingresos más cercano a una mediana empresa que a un trabajador al uso. La confianza en un familiar que, en principio, nunca hará nada que vaya en contra de los intereses de ambos, suele ser el motivo para apostar por esta fórmula, por encima de la capacitación.
“Muchas veces los padres creen que el corazón da conocimientos o formación. Y no es así. Es contraproducente, porque el propio jugador se siente bien asesorado, cuando no lo está”, afirma Pedro Bravo, agente de futbolistas y presidente de la Asociación Española de Agentes e Intermediarios de Futbolistas. El abogado Javier Vinuesa, socio del área fiscal de Gómez-Acebo & Pombo, cree que en estos casos es necesario el asesoramiento de un despacho de abogados serio o de un banco de inversión, “de alguien con solvencia profesional, que asegure calidad, responsabilidad y diligencia”. Porque el error, señala, es confiar todo a la familia, con asesores con dudosa cualificación. “Cuando un deportista despega surge siempre la desconfianza, piensan que todo el mundo les va a engañar y delegan en asesores de poca solvencia”, añade Vinuesa.
Porque el de Messi no es el único ejemplo. En 1989, una joven tenista de 17 años llamada Arantxa Sánchez-Vicario, ganaba su primer Roland Garros. Durante sus años como estrella de la cancha, fueron sus padres quienes gestionaron su carrera y su patrimonio. En 2012, la extenista publicó su libro de memorias, ¡Vamos!, en el que escribía que “nunca dudé de la forma en la que mi padre gestionaba mi dinero. Hoy me encuentro sin recursos”.
Arantxa Sánchez Vicario, en la presentación, en 2012, de su libro de memorias ¡Vamos! _. En él detallaba la conflictiva relación con sus padres, que manejaron su carrera.
Iker Casillas, portero de la selección española de fútbol, compartió con sus progenitores una sociedad patrimonial durante toda su carrera, de la que les apartó en 2013, compensándoles por el 40% de su valor, según informó El País. El último ejemplo es el caso Neymar, en el que tanto el jugador del Barcelona como su padre y representante fueron juzgados por una supuesta estafa en su traspaso al club culé. La Audiencia Nacional archivó la investigación.
“Lo que preocupa es si ese indiscutible crecimiento viaja acompañado de la profesionalización de todos los agentes que intervienen en el sector. Y por el momento, no lo hacen”, dice José Antonio González de la Rosa, codirector del Programa de Liderazgo en Innovación Deportiva de Deusto Business School.
Para Javier Estrada, profesor de Finanzas en IESE, que un familiar gestione la carrera de un deportista tiene sus pros y sus contras. En el lado positivo, menciona la confianza que le genera al deportista, “que sabe que velarán por sus intereses como lo harían por los de ellos mismos”.
De la Información publicada en Cinco Días (16.07.16), firmada por Javier García-Ropero y Paz Álvarez.
Se puede leer completa en:
http://cincodias.com/cincodias/2016/07/15/sentidos/1468610264_714756.html