¿Para qué sirve un plan de negocio?

Emprender es crear valor colaborando con otras personas que aportan ideas, trabajo o capital. Esa colaboración se basa en la confianza entre esas personas: los socios confían entre sí para implementar una visión comercial común. Los empleados confían en que se remunerará su trabajo.

Los inversores también buscan confianza. Quieren encontrar inversiones que creen valor. Cuanto más seguros estén de que su inversión será un éxito, mayor será la probabilidad de que inviertan en el proyecto.

Un plan de negocio sirve para dar confianza a los socios, empleados e inversores sobre el futuro de la empresa.

En el plan de negocio se propone una visión comercial y se argumentan los cursos de acción que podrían convertir esa visión en realidad.

¿Eso es todo? ¿Confianza? Sí. Hacemos un plan de negocio porque necesitamos generar confianza en nuestro proyecto.

¿Cómo se hace el plan de negocio?

El plan de negocio se hace creando una historia relevante y coherente mediante la cual el emprendedor genera expectativas en los inversores y otros colaboradores.

-”¿Qué dice usted? ¡Quiero una plantilla para hacer el plan!”

La mala noticia para quien hace el plan de negocio por obligación: no hay una plantilla correcta para hacer el plan de negocio. La buena noticia para quien se aburre rellenando formularios: hay muchas formas de crear un buen plan de negocio.

Como en cualquier situación de comunicación humana, el plan se hace creando un mensaje relevante, claro y motivador. No es un problema de documentos, sino de mensajes interesantes y estructurados que muevan a la acción.

Hemos hablado de historia, coherencia y expectativas. Aclaremos por qué es importante que el plan de negocio contenga estos tres principios: narración relevante, coherencia y motivación.

Narración relevante

Sí, el plan de negocio es una historia. No es un documento oficial, un acta notarial o un juramento. Es, ni más, ni menos, una historia. Cuando alguien dice “el papel lo aguanta todo”, se está refiriendo de forma despectiva a esta característica del plan de negocio: puedo decir A, puedo decir B, es mi historia.

Sin embargo, el plan de negocio es una historia especial. Necesita unos anclajes fuertes en la realidad y, a diferencia de otras historias, tiene un objetivo claro: levantar el interés por nuestra empresa.

Debes trabajar la parte narrativa de tu plan. Y narrativa no implica más texto, quizás todo lo contrario. La narrativa implica una secuencia lógica que haga que tu razonamiento pueda ser compartido por los inversores.

Al fin y al cabo, les estás contando una historia de la que tú quieres que ellos formen parte.

Coherencia

El plan de negocio debe ser coherente a dos niveles:

Nivel externo

El plan debe ser compatible con la realidad. Por supuesto, si menciona un hecho, este hecho debe ser cierto y comprobable. El inversor quiere estar seguro de que interpretas bien la realidad. Los datos no deben sólo sostener tu opinión como emprendedor sino permitir una visión ampliada de la realidad a los potenciales inversores.

Nivel interno

Todas las afirmaciones del plan deben ser coherentes entre sí. El plan de negocio debe estar redactado de forma que quede claro dónde está el valor y dónde está el riesgo.

Presentar unas métricas de conversión que no cuadran con el plan financiero no es coherente. Decir que la introducción del producto será lenta y que las ventas serán muy altas en los primeros años no es coherente. Sólo si consigues la coherencia, podrás emitir un mensaje claro.

Motivación

El plan de negocio se hace para motivar. Queremos que alguien haga algo que creemos que nos ayudará a realizar nuestra visión.

¿Cómo se motiva a alguien? En primer lugar, teniendo en cuenta sus motivaciones. Muchos planes de negocio se basan en la mentalidad del “convencer”. Intentan conquistar la aceptación del inversor mediante una relación de aspectos maravillosos de nuestra empresa. No es la mejor forma de plantear la negociación.

El plan de negocio debe incluir las motivaciones del inversor. Si hay dos inversores, ¿debe haber dos planes de negocio? No. El principio de coherencia impide que nos inventemos un plan para cada inversor. Pero la historia que cuentas en el plan no es tu historia. Es la historia del inversor que decide confiar en tí. Inclúyelo en el plan o no confiará en ti.


¿Cómo es posible fundamentar el plan de negocio en la confianza si como emprendedores dudamos constantemente? ¿Cómo generar la confianza en otros si a veces nos falta? Esa es la gran dificultad del plan de negocio, no los números. El plan de negocio es útil ¡pero nadie dijo que fuera fácil!