Deconstruirse en comunidad

Industria, equidad de género y respeto.

Oleismo del Día internacional de la mujer

Mi contexto

Desde hace un tiempo venimos viviendo fuertes cambios culturales en pos de un futuro mejor (para muchos el que quizás siempre debió haber sido): el del respeto a las personas sea cual sea su género, identidad o inclinación sexual.

Trabajo en UX hace mas de 10 años y mucho ha cambiado en este tiempo, desde la forma de profesionalizar nuestra disciplina, la forma de trabajar en el mundo corporativo, la gestión de la experiencia, hasta como tratamos la equidad de género en nuestro ámbito laboral.

Conversaba hace unas semanas con Andrea Zamora acerca de que nuestra generación es un poco más favorecida que las siguientes. En este rubro, siempre he estado rodeado de mujeres, muchas de ellas brillantes. Quizás en un contexto donde habíamos mayoritariamente hombres, pero con mujeres que brillaban por su talento e impronta a la hora de trabajar en UX. He conocido y he trabajado con personas de primer nivel tanto en Chile como en mi relacionamiento con la comunidad internacional de IxDA. En Chile desde mi temprana carrera tuve que interactuar con personas como Darcy Vergara, Claudia Gutiérrez, Carolina Sandoval, Malisa Gutiérrez, Norma Parrao y Marian Schmid. En mi camino IxDA me he encontrado otras mujeres brillantes como Sol Mesz, Ana Domb, Brenda Laurel, Brenda Sanderson, Katja Forbes y por supuesto mi querida Molly Wright Steenson.

En mi anterior experiencia laboral en Chilexpress, mi equipo estaba conformado por mujeres (Mariana, Claudia y Sandra). Durante el proceso de selección, a mi jefa y a mi nos llamó mucho la atención que la mayoría de las personas interesadas en el puesto eran mujeres. El cargo que estábamos solicitando era consultor ux / ux manager (ux/pm) y, probablemente había más candidatas porque en este tipo de perfiles de gestión y responsabilidad, las mujeres siempre han sido más maduras que los hombres y nos llevan la ventaja.

Hoy en mi nuevo trabajo en IDA, comparto en dirección de IDA chile con Andrea Zamora y Beatriz Leal y me encuentro nuevamente rodeado de mujeres talentosas y de gran carácter que aportan desde la visión pero también desde su forma de ver el mundo junto a las grandes capacidades que poseen.

Me gusta mucho que existan iniciativas como +Mujeres en UX porque ponen en valor algo que empezó a verbalizar Mariana Valenzuela hace un tiempo, de que la comunidad nace por la necesidad de conocerse entre las mujeres en nuestra industria. Si entendemos que hombres y mujeres tenemos los mismos talentos, capacidades y competencias y nos paramos desde ahí para evaluar lo que hemos hecho bien y mal, podríamos ser parte de un proceso virtuoso. Si, en cambio, seguimos desde el hecho que hay una brecha que disminuye a las mujeres, no habrá muchas cosas que cambien.

En los últimos años, este tema se ha instalado con fuerza en la opinión pública. Desde el gobierno y las entidades públicas se han generado distintas iniciativas y leyes que apuntan a posicionar la igualdad de género como una prioridad. Acortar la brecha entre hombres y mujeres en temas como el acceso a la educación, las oportunidades laborales y un salario justo, por nombrar las más importantes, se ha convertido en el anhelo de todos, en un imperativo ético que debemos impulsar con fuerza y convicción.[1]

Sabemos que la brecha existe y que hay que tratar de reducirla al máximo, y quienes estamos en cargos de dirección o liderazgo tenemos una responsabilidad en visibilizarla y disminuirla.

Encuesta de industria en IxDA Santiago

Hace un tiempo decidimos como capítulo local llevar adelante una encuesta del contexto de nuestra industria, donde pudiéramos saber quienes somos, dónde estudiamos, dónde trabajamos y cuánto ganamos; esto dado que en nuestro país no se había realizado, a la fecha, una iniciativa similar que contara con una cantidad de respuestas que pudiera considerarse representativa.

Durante junio de este año publicamos la primera encuesta de la industria UX en Chile, una encuesta dirigida a los profesionales de las diferentes disciplinas de UX. La encuesta fue publicada entre el 31 de mayo y el 14 de junio de 2018. Fue difundida vía redes sociales de IxDA Santiago (Instagram, Facebook, Twitter, Slack) y por email a la base de datos del capítulo, compuesta por 2.150 personas. Cabe decir que la base incluye profesionales de Chile y otros países, por lo que la encuesta se diseñó para considerar sólo las respuestas locales.

Con todo esto, se obtuvo un total de 291 respuestas, de las cuales 281 corresponden a profesionales o estudiantes en Chile, que son las que consideramos para el análisis.

Estos son los avances publicados de encuesta a la actualidad:

El artículo que analizaba los datos de género fue el que más ruido causó, tanto en el board como externamente porque no estaba alineado con nuestro apoyo a +Mujeres en UX, tampoco en la postura como grupo de apoyar a otros capítulos en la discusión a favor del aborto. Para la comunidad, confirmaba las brechas y para el board, nos exigía tener una postura firme y crítica, más allá de sólo analizar los números obtenidos.

¿Porqué hace ruido? Porque aún hay brechas que superar en el contexto nacional y mundial. Es necesario preguntarse de quién es la responsabilidad de favorecer el cambio de las cosas y el fin de las brechas y qué estamos haciendo las organizaciones para facilitar un nuevo escenario.

Si bien el 48,5% de ellas ya es parte de la fuerza laboral, ganan menos, tienen menos acceso a los espacios de decisión y jubilan con pensiones muy inferiores a los hombres. Las subvaloradas tareas domésticas y de cuidado siguen ocupando gran parte de su tiempo, en dobles o triples jornadas. [2]

Tengo la noción de que la industria UX chilena al ser relativamente nueva, nació con algún grado de mayor respeto e intención de equiparar la cancha. Eso nos invita a ver el vaso medio lleno, pero no podemos obviar que — como en todo — hay desigualdades que siguen afectando a las mujeres. La brecha parte claramente desde antes de nacer, con un sistema educativo que ha moldeado masculinamente a las personas para potenciar la lucha técnica alejada de los talentos, con carreras para hombres y otras para mujeres. Así se han consolidado prácticas que potencian la masculinidad. Una discusión apasionante que nos invita a cuestionar cuál es el rol en aula para no seguir promoviéndola. Claramente, da para otro artículo.

GET 2018 revela cómo la educación es un impulsor clave para la inserción laboral de las mujeres, no así de los hombres, cuyas trayectorias apenas han cambiado a lo largo de los años. De hecho, generación tras generación, se detecta cómo la inactividad ha ido disminuyendo en las mujeres adultas en etapa activa, desde un 59,4% en 1990 a un 34,7% en 2015. No obstante, el estudio también identifica la barrera más relevante para el acceso y permanencia en el trabajo remunerado: el cuidado. Así, sin mayores matices, abuelas, madres y nietas, reconocen en la crianza y los quehaceres de la casa el principal motivo para no ingresar al mercado laboral. La probabilidad de inactividad de las mujeres adultas es cuatro veces superior a la de los hombres.[3]

Roles y especialización

Según la encuesta de industria UX de IxDA Santiago al observar los roles que requieren mayor experiencia, como Gerente o Director y Jefe o Líder, en ambos predomina el género masculino. La hipótesis acá podría corresponder a que la mayor presencia masculina es proporcional a quienes cuentan con más años de experiencia en el rubro.

Distribución de género según rol (280 respuestas).

Otro punto relevante es que de quienes respondieron que su nivel de formación más alto es un diplomado(43,2% del total), 68 corresponden a género femenino (24,3% del total) y 53 a masculino (18,9% del total). Pero por ejemplo en Magister y Master (las personas contestaron por separado con ambas formas de referirse al grado académico) observamos diferencias mayores: de los 32 Magister (11,4% del total), más del doble corresponde a masculino (7,1% contra 3,2% del total), mientras en Master 6 corresponden a masculino (2,1%) y 3 a femenino (1,1%).

Tomando todos estos datos, se hace evidente que el género masculino predomina entre quienes tienen una licenciatura o título profesional, los estudios más altos (magíster o master) y además, los cargos directivos. En tanto, los diplomados son cursados principalmente por mujeres, pero quienes no alcanzan un número significativo en cargos de poder.

Como nos comentaba Andrea Zamora acá es relevante tener en cuenta el contexto de estudiar un magíster versus un diplomado. Estos últimos son más cortos y baratos. Si uno cruza esta data con la información de salario de mujeres versus hombres y suma cuestiones como maternidad, cuidado de los hijos y uso del tiempo libre, tenemos una combinación interesante de elementos. Si lo complementamos con la investigación de Maternidad y UX (abordado más adelante) aparecen con claridad cuáles son las aristas que rodean nuestro quehacer y dónde tenemos que empezar a poner ciertos énfasis.

Como decía Nelson Rodríguez-Peña, seguramente no sólo influye en esto el factor precio de un magíster, sino la demanda de tiempo y dedicación. Cualquier análisis en torno a la especialización de las mujeres en el ámbito laboral no puede obviar que la responsabilidad de criar es una de las razones que, habitualmente, margina a muchas de ellas. Como sociedad seguimos imputándoles el control del hogar, la familia, los hijos y, adicionalmente, se espera que sean exitosas en su carrera profesional. Cosa que no pasa con la idea del hombre “proveedor”, que tiene ciertas licencias para tener tiempos libres, que dedica al estudio de un programa más exigente y extenso en el tiempo.

Las diferencias mas notorias del funcionamiento del mundo masculino en el cual se desenvuelven las mujeres viene del momento del embarazo, dónde la forma de articularse de la ley, las empresas y nuestro carácter social en muchos casos deja mucho que desear. Cuestiones como la crianza compartida o el post natal masculino más allá de los 5 días o de restarle días a la mujer, no están siempre presentes en la orgánica de muchas empresas e instituciones.

Desde el centro hacia periferia

Durante el mes de septiembre de este año las chicas de +Mujeres en UX realizaron una encuesta sobre maternidad y trabajo. La idea de esta encuesta era obtener información de primera fuente sobre sus experiencias relacionadas a su vida laboral, para que fuera compartida en formato de charla a la misma comunidad.

Luego de revisar la información, levantaron un journey map con 5 momentos principales: Planificación, embarazo, prenatal, postnatal y trabajar siendo mamá. Posteriormente en forma de “entregable” idearon el journey map y mapearon las emociones que se viven en este viaje, que resultan ser una especie de gran montaña rusa.

Resumen de los momentos identificados
Journey map maternal

La presentación realizada por Consuelo Pizarro C. y Pamela Armstrong funciona como una guía para la comunidad de +Mujeres en UX y para todas las personas que están interesadas en aportar de alguna forma a cambiar las distintas situaciones que viven las mujeres cuando son o quieren ser mamás. Tener a una mujer embarazada o que tiene hijos en cualquier equipo no debería ser una situación compleja para el resto. Al contrario, deberíamos buscar maneras de favorecer que las personas que están a cargo de sus hijos — hoy principalmente las mujeres desde el embarazo — tengan facilidades para también ser mamás, además de trabajadoras. Esta presentación de hecho es tan fundamental que puede aportar como instructivo para las empresas que aún no conocen el proceso de la maternidad (descargar acá).

Investigaciones como la de Consuelo y Pamela deben ser compartidas a toda la comunidad, ya que ponen en evidencia las diferencias y formas de actuar que aún mantiene la sociedad. Esto es primordial para a ayudar a generar un ambiente mucho más empático en el entorno laboral. Esta es la forma de construir relatos constructivos virtuosos desde el centro a la periferia. Es decir, desde donde existe el dolor hasta dónde habita la desigualdad (el resto de la sociedad).

Postura de IxDA Santiago

Líderes locales y equipo de IxDA Santiago.

Siempre estaremos preocupados de poder equilibrar la balanza. Algunos dirán de que es fácil decirlo desde una agrupación con mayoría de líderes hombres. No quiero ponerme el parche antes de la herida pero en nuestro núcleo del grupo ahora prevalecen mujeres fuertes, todas dentro del equipo núcleo de +Mujeres en UX. Hoy estamos en una etapa de mutación de los liderazgos, en la que no queremos que seamos solo hombres — o mayoritariamente — , porque no nos interesa que eso se mantenga, ya que no es sano para la organización. Claramente quienes estamos ahí llegamos al rol por una cuestión natural que ha pasado en nuestra comunidad, Eduardo Aguayo y yo que tomamos IxDA Santiago el 2014 en conjunto para levantar la comunidad y llegar a hacer el ISA2016 en Santiago. Ahí se sumaron Nelson Rodríguez-Peña y Juan Paulo Madriaza que nos apoyaron en la producción del evento para luego, a los meses, asumir también el rol de local leader. Ahí también se hizo evidente la participación de Carolina Sepúlveda R. como colaboradora (desde 2014) y hoy ya es la primera local leader mujer de nuestra corta historia en Santiago.

Local Leaders IxDA Santiago 2018

En un contexto mundial en que la ola feminista empezó a impregnar a todos los ámbitos e industrias, surgió +Mujeres en UX. Esta comunidad, liderada por Mariana y Carolina, quienes también son parte de IxDA, nos hizo replantearnos nuestra orgánica y la forma de ser organización.

http://masmujeresux.cl/

¿Por qué dos mujeres que participaban en IxDA sentían la necesidad de armar esta organización por fuera? Creo que no podía nacer dentro de IxDA Santiago la iniciativa ni al alero de la misma. No era el momento ni quizás los liderazgos para hacerlo desde dentro, en eso quiero ser respetuoso y creo que el movimiento outsider viéndolo ahora con la distancia del tiempo fue el más adecuado para proyectar su propia comunidad. Varias mujeres de la comunidad se sumaron a Carolina y Mariana y eso nos enfrentó a la discusión respecto de la participación efectiva, de cuan paritarios e inclusivos éramos. Logramos discutir y poner sobre la mesa distintos puntos de vista, reconociendo cuándo nos hemos equivocado y en qué oportunidades hemos acertado.

Construir comunidad es difícil, y construirla sin llegar a ser sesgado o “patriarcal” muchas veces en cuestiones tan pequeñas pero tan importantes como decir algo desde un punto de vista (o no decirlo) pueden ser aún más difícil.

Los estudios sobre masculinidades comprenden una serie de procesos desarrollados en el mundo durante los últimos 30 años, que se proponen repensar la construcción de identidad y género de los hombres en medio de los cambios políticos y sociales impulsados por el feminismo.[4]

Deconstruirse masculinamente es un proceso que puede ser mas duro de lo que se plantea, pero que es necesario recorrer. Como proceso individual, para cada uno, implica enfrentar tu propia crianza y contexto. Si ese cambio se busca hacerlo EN comunidad, es aún más complejo. Esta nueva conciencia genera la sensación de que pisamos sobre huevos, que no podemos cagarla, ni siquiera por descuido. Estamos a diario enfrentando/terminando con nuestros propios micromachismos.

Generalmente se trata de micromachismos. El término fue acuñado en 1990 por el español Luis Bonino, psicoterapeuta y coordinador del Centro de Estudios de la Condición Masculina en Madrid, quien desde hace 40 años trabaja en la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres. “Son actitudes de denominación ‘suave’ o de ‘bajísima intensidad’, formas o modos larvados y negados de abuso e imposición en la vida cotidiana. Son, específicamente, hábiles artes de dominio, comportamientos sutiles e insidiosos, reiterativos y casi invisibles que los varones ejecutan permanentemente”, sostiene el especialista.[5]

Pero es necesario estar en ese rol, entre la ingenuidad masculina (construida por el patriarcado a lo largo de la historia), la zona de confort y los puntos de inflexión. Si construyésemos el Journey map de la deconstrucción masculina como el de la maternidad creo que también nos enfrentaríamos a una montaña rusa en el viaje pero con otros matices y en dónde los puntos bajos claramente serian la masculinidad patriarcal acérrima en la que más hombres de los que quisiéramos fuimos criados.

Claramente es nuestro rol deconstruirnos, pero es trabajo de todos construir una sociedad más justa desde el género, las oportunidades y las libertades. Desde nuestra industria decimos que trabajamos con usuarios, con personas, con humanos finalmente. Por consiguiente este es el mejor diseño centrado en usuarios que debemos llegar a ofrecer como hombres.

Porque como dijo Jesse James Garrett en ISA15, estamos todos juntos en esto.

El cierre de Jesse James Garrett en ISA15.


Notas:

[1] “Nuevos horizontes para caminar.” — Mia Gous, Gerenta General Minera Spence, BHP. https://especiales.latercera.com/brecha-de-genero/ellas-cambiaron-ellos-no

[2] “Ellas cambiaron, Ellos no” — Mercedes Ducci Budge, Presidenta de la ComunidadMujer. https://especiales.latercera.com/brecha-de-genero/nuevos-horizontes-para-caminar

[3] “La Etapa decisiva” — Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de la ComunidadMujer. https://especiales.latercera.com/brecha-de-genero/la-etapa-decisiva

[4]“Masculinidades o cómo hacerse hombre en tiempos del feminismo” —Viviana Viñals. https://radio.uchile.cl/2015/01/24/masculinidades-o-como-hacerse-hombre-en-tiempos-del-feminismo/

[5]“¡Es niñita, es niñita!: Naturalización y resistencias al machismo entre los hombres” — Daniel Labbé Yáñez. https://www.elciudadano.cl/chile/es-ninita-es-ninita-naturalizacion-y-resistencias-al-machismo-entre-los-hombres2016/08/02/