
Perdón por preferir los momentos que decorarán mi rutina.
Perdón por esforzarme en vivir cada día un poco más.
Perdón por disfrutar más una buena conversación antes que un mal trago.
Perdón por amar lo que me hace gritar de rabia, de alegría, de miedo.
Perdón por asustarte con mi ambición.
Perdón por gozar todo lo que estirará las comisuras de mi boca convirtiéndola en una sonrisa genuina.
Perdón por sentir que el presente se me queda corto con todo lo que quiero hacer.
Perdón por las veces que consigo transformar las piedras de mi camino en flores.
Perdón por el caos que supone salir de lo establecido.
Y finalmente perdón por el dolor y la desdicha que provoca en ti mi circunstancia.
