Quise ser developer y terminé siendo hacker.

Terminé mi Licenciatura en Administración en el ITAM sabiendo varias cosas:

-no existen los imposibles.

-algún día voy a cambiar México.

- no soy una persona que pueda estarse quieta.

-soy realmente buena en estadística inferencial.

Después de unos meses trabajando como analista en una gran compañía y con una jefa a la cual sigo admirando, me di cuenta que a mi vida le faltaba algo; después de mucho pensarlo mi socio, y mejor amigo, y yo decidimos meternos al mundo startupero. Las personas que me conocen de tiempo atrás podrán avalar que mis conocimientos en tecnología eran NULOS; al grado de que usar un iPhone o conectar una impresora wireless eran cosas complicadas para su servidora.

Iniciamos Jelp mi! sin tener un grado de conocimiento técnico; pero las ganas de cambiar vidas junto con el apoyo de nuestros amigos y familia nos hicieron quitarnos el miedo y animarnos a aventarnos desde un edificio de 50 pisos (o al menos así se sintió). No faltó gente en el camino que nos cerró puertas, nos tomó de ingenuos e inclusive nos estafó por nuestros skills técnicos inexistentes; podría tomarme muchas horas platicando anécdotas sobre corajes, llantos, desilusiones y bajones de ánimo por los que pasamos en los primeros 6 meses de nuestra existencia.

Después de que participáramos en la primera temporada de Shark Tank México; perdimos la oportunidad de tener un socio después de responder “NO” a la tantas veces repetida pregunta de ¿Alguno de ustedes es el técnico del equipo?. En ese momento ese fuego que me ha dejado llegar hasta donde hoy me encuentro, se encendió de nuevo y me dije “tienes que cambiar esto ASAP Melina” y como la intensa que soy eso hice; mi socio y yo regresaríamos a las aulas a estudiar programación.

Temporada 1- Capítulo 2

La primera vez que tuve contacto con devs fue en la Universidad participando en un concurso del MIT; ellos hablaban en un idioma que yo no lograba comprender, mientras yo me dedicaba a lo que mejor me salía: números, estrategia, planes de negocio y pitch decks. Gracias a uno de ellos logre contactar con la que sería mi salvación y segunda familia por los siguientes meses; Dev.f, la hackerschool más grande Latinoamérica. Llegué a mi primera sesión sintiéndome un bicho raro y la más torpe de mi clase; eso me motivó a seguir yendo diario y a interesarme en todo lo que me enseñaran; así pasaron mis días que empezaban a las 5 AM y terminaban a las 12AM envuelta en un trabajo de tiempo completo, mi compañía, mi tesis, clases de box y de programación (sigo sin saber cómo no me quede calva).

Día 0- DevF

Después de unas semanas me animé a renunciar a mi trabajo y volví a sentir la sensación de aventarme de un edificio de 50 pisos; pero esta vez, por alguna extraña razón me sentía más segura. Con el paso de los días en Dev.f conocí a gente increíble, aprendí muchísimas cosas; desde cómo hacer una lagartija de manera propia hasta cómo construir un sitio web y me decidí a NUNCA dejar de aprender cosas nuevas.

Viví la cultura hacker y me convertí en una más del clan.

Hacker: Una persona que disfruta explorar los límites de lo posible por curiosidad intelectual.

Entendí que un hackathon no es un rave de reggaetón exclusivo y que la tecnología tiene la capacidad de transformar vidas; me metí en un ecosistema lleno de gente impresionantemente buena que siempre tenía tiempo para resolver mis dudas y ayudarme.

Terminado mi primer curso sabía construir un sitio web con mis propias manos y en Jelp mi! contratábamos a nuestro primer developer; al terminar el segundo, sabía cómo consumir API’s y definíamos la estructura de lo que deseábamos en la compañía. En los siguientes dos me interesé por saber sobre experiencia de usuario y data science; después de 8 meses tenía un entendimiento del rumbo de mi empresa y un equipo increíble que trabaja a diario por llegar al lugar en donde en conjunto hemos platicado y definido en varias ocasiones.

Las cosas buenas en la vida no llegan solas; tienes que trabajar por alcanzarlas y aceptar el mérito que tiene es entender perfectamente quién es uno, pero contar con el apoyo de gente fantástica ha hecho que Jelp mi! a lo largo del año haya alcanzado tasas de crecimiento del 132% y opere hoy en una nueva ciudad. Hace un año, crecer 10x parecía una locura; hoy es parte de nuestro ADN.

A todas las personas maravillosas que han creído en nosotros y nos han impulsado a llegar a donde estamos hoy, no queda más que agradecerles por ayudarnos a cambiar la vida de muchos otros; y a todos aquellos que siguen sin creer en lo locos e intensos que somos:

¡Prepárense para ver lo que viene en 2018!

29/02/2016- Jelp mi! inicia operaciones en CDMX
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