Crónica, desenfadada y apasionada, del V Encuentro Provincial de Secundaria.

“Tu sonrisa puede cambiar el mundo; no dejes que el mundo cambie tu sonrisa. Contagiemos esto en nuestras aulas”

Se habla, casi hasta la saciedad, del nuevo paradigma educativo, de una sociedad enormemente cambiante que necesita de su correlato educativo. Todos el profesorado identifica la inmensa necesidad de cambio para su aula, y lo hace con apremio, porque reconoce que en su aula no existe -habitualmente- un meridiano reflejo de lo que sucede en este panorama tan cambiante que es la sociedad actual.

Deste este prisma, en la Formación del profesorado, también existe esa apuesta por el cambio, pero no siempre se aterriza en propuestas en las que los y las profesoras sean los que vivan en primera persona ese cambio, que lo experimenten para que así sea mucho más factible llevarlo a sus aulas.

Todo eso, analizar la sociedad en la que estamos, reflexionar cómo nuestras aulas están respondiendo a esa celeridad del cambio que todos y todas vivimos, de cómo existe un interesante abanico de posibilidades que hacen que encontremos respuestas a ese cambio, de cómo en equipo se construye mejor la sociedad que queremos para un mañana cercano e inmediato; todo eso, afirmo, se ha vivido, trabajado y experimentado en el V Encuentro de Secundaria que durante los días 7 y 8 de octubre los docentes de la provincia de Jaén han tenido oportunidad de asistir en el Carmen de Burgos de Baeza, paraje incomparable para la forma-acción.

Para ello, hemos partido de la base de una conferencia a cargo de Pedro Sáenz-López Buñuel, de la Universidad de Huelva, en la que sentido común y aliento renovado han sido las principales pautas de su discurso, una charla sobre la motivación en la que se nos ha zarandeado, cuestionado sobre cómo es nuestro día a día en el aula, sobre cómo lo cotidiano del curriculum no nos permite ver lo trascendente de la vida; tras ello, los propios profesores se han visto trabajando en grupos cooperativos con la dinámica del rompecabezas, jigsaw, y han tenido que acudir a talleres formativos sobre Flipped Classroom, con Rosa Liarte; sobre Entornos TICs de aprendizaje, con Isabel Montes; sobre Aprendizaje Cooperativo con Willy Rodríguez; y sobre el trabajo con Proyectos en el aula de la mano de Diego Ojeda. No puedo olvidarme de la excelente labor que también han realizado, en este sentido, la cantaora flamenca Belén Vega y Belén Rojas, con sus dinámicas de aula.

Cada profesor, de forma consciente o inconsciente, ha experimentado los cinco pilares del Aprendizaje Cooperativo y ha tenido la posibilidad de reconocer cómo, en equipo, los aprendizajes se multiplican, cómo, en equipo, tengo que trabajar individualmente para que el resto de compañeros aprenda lo mismo que yo; cómo, en equipo, las interacciones son determinantes para que el aprendizaje se acelere; y cómo, organizando adecuadamente lo que queremos que suceda en el espacio-tiempo de nuestra clase, no necesitamos conferencias monótonas y aburridas en las que apenas si puedo llevarme herramientas solventes para mi aula este próximo lunes.

Los profesores, de cualquier nivel, somos incorregibles, no cabe duda de ello…

Éste que escribe se sigue sorprendiendo, a pesar de que fuese viernes, y de que se haya sacrificado tiempo de estar con la familia, disfrutando del merecido tiempo de ocio, seguimos con entusiasmo hablando de nuestras clases, de nuestro alumnado, de profesores innovadores a los que podemos seguir en la red, de una y mil posibilidades que hoy pueden aplicarse en el aula. Y todo ello, en la cena del viernes, en el desayuna del sábado en la mañana, en cada uno de los descansos,… No conozco otros gremios, pero sí me identifico, y mucho, con éste, con el que en su tiempo libre no para de soñar con aulas en las que los profesores tengan la suficiente Formación, el suficiente bagaje profesional para que en ellas sucedan los mejores aprendizajes, los que se necesitan para la vida.

Llega el momento de acabar, no puedo hacerlo sin obviar el denominador común que he/hemos podido observar a lo largo de este encuentro: la sonrisa, la plenitud que desborda y que contagia, que hace que la VIDA se apodere del profesorado para que la lleve a su aula.

Nunca debemos olvidar que para que un profesor transmita vida y pasión por su quehacer diario, debe estar muy enamorado de la VIDA.

Quizá sea una casualidad, pero, habiendo escrito parte de la crónica en el transcurso del Encuentro, en una de las dinámicas que sirvieron para ver ejemplos de cohesión de grupo, el papel arrugado que encabeza este artículo en la imagen cayó en mis manos. Será, con extraña seguridad, una casualidad…

Gracias a todos y todas: viviendo el cambio…

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