Estrategia radical en venture capital

El servicio al emprendedor en el centro de la propuesta de valor

Leyendo este fantástico post de Enrique Quemada, no he podido evitar ponerme a pensar en cuál sería la estrategia radical de mi elección como inversor de capital riesgo; estrategia que, en la medida de nuestras posibilidades, intentamos aplicar desde la FJME.

Quizás penséis que es demasiado obvia (y así es), pero no me resisto a compartirla y someterla a vuestro juicio (no dudéis en comentar):

  1. Una empresa de venture capital se sitúa entre sus inversores (clientes) y las startups invertidas (usuarios).
  2. La mejor manera de ofrecer el mejor servicio a sus clientes es tener acceso a las mejores startups.
  3. La forma de tener acceso a las mejores startups es ofrecer el mejor servicio posible a los emprendedores.
  4. La forma de dar el mejor servicio a los emprendedores es:
  • Ser el más rápido y transparente durante el proceso de fundraising.
  • Ofrecer los mejores términos en el acuerdo de inversión: los más sencillos, los que menos «efectos secundarios» generen, los que mejor alineen los intereses de las partes.
  • Aportar un sello de calidad que facilite a la compañía, entre otros, atraer talento, cerrar acuerdos comerciales y obtener financiación (en caso de ser necesario) más adelante.
  • Mostrar un comportamiento impecable como socio y consejero de la compañía: ser un complemento del emprendedor, no un sustituto (llegar donde él no llegue), ofrecer apoyo en los momentos difíciles, ser siempre claro y predecible…En resumen: aportar valor (si se puede) y dar estabilidad política y económica a la compañía.

5. Rinse and repeat

Como veis, es algo tan sencillo como tratar de no ser nunca fuente de problemas sino de soluciones, que bastantes problemas da ya de por si gestionar una startup, incluso las exitosas.

¿Lo más difícil? Convencer a los inversores noveles en fondos de venture capital — que son la inmensa mayoría en España, ya que nuestro ecosistema es aún muy joven — de que, siendo el más amigable con los emprendedores, no estás gestionando de manera irresponsable su dinero (como alguno podría razonablemente pensar), sino que realmente estás maximizando sus probabilidades de obtener los mejores retornos.

Porque esto no es un juego de suma cero, sino de multiplicar por diez, por cien o incluso por mil.