La ULL estrena Adobe Connect: ¿Qué fue del compromiso con el software libre?

Actualización de 5 de abril de 2016: Finalmente los responsables de la UDV se animaron a informar a los asistentes a la sesión formativa de todas las herramientas de videoconferencia disponibles oficialmente en la ULL. Sin embargo, la comparativa mostrada durante la sesión se basa en otra de 2014 y sólo tiene en cuenta Skype y los servicios actualmente soportados por la ULL, por lo que no sirve para concluir que la nueva incorporación es la mejor de las diversas alternativas actuales, libres o privativas. De hecho, prácticamente todos los supuestos inconvenientes de BigBlueButton según esa comparativa parece que están resueltos en un software derivado y desarrollado por universidades denominado MConf. Actualmente RedIRIS ofrece a la comunidad un servicio de videocoferencia en fase de piloto que se basa en él.


Este es un extracto y ampliación de las principales ideas de un correo que envié el pasado jueves a la lista de correo de la Plataforma de Software Libre de la ULL. Como dije entonces, este artículo es más que nada para liberar algo de frustración, puesto que parece que poco se puede hacer a estas alturas de la película sobre el tema que voy a tratar.

Como suele pasar, todo empieza con un correo recibido el mismo jueves 31 de marzo:

“El próximo lunes 4 de abril de 10 a 12 de la mañana la Unidad de Docencia Virtual celebrará en la sala de reuniones del Vicerrectorado de Docencia una sesión formativa sobre Adobe Connect, un sistema de videoconferencia de especial interés para las titulaciones semipresenciales y online que podrán utilizar con los estudiantes. Sería conveniente la asistencia del profesorado de nuestro máster.”

¿Mi primer pensamiento? Que parece que ahora tenemos Adobe Connect cuando hasta hace poco la ULL no tenía licencias de ese producto. ¿Era tan urgente hacer esto que ha sido de lo primero que se ha hecho para modernizar el servicio?

Excepto que alguien se haya detenido a comparar sus características técnicas y haya concluido que algunas son tan interesantes y tan necesarias que está más que justificada la adquisición de Adobe Connect, a mi me parece un paso atrás en toda regla en la estrategia que se estaba siguiendo hasta ahora. A fin de cuentas, es cierto que en la comunidad de software libre de la ULL nos hemos lamentado muchas veces de que el compromiso de la institución con el software libre nunca nos haya llevado a la “última frontera”, es decir, a migrar Offices y Windowses. Pero eso no implica que no se haya andado un largo camino creando cierta cultura de que hay que ponderar las distintas opciones, de que libre es preferible a privativo y de que si finalmente hay que comprar licencias, que sean las justas y necesarias para lo que se pretende hacer. Por eso, por ejemplo, no hay licencias de Adobe Acrobat para todos — ahora no puedo estar seguro pero al menos antes era así — sino solo para aquellos servicios que no tienen suficiente con la características de programas como PDFCreator.

Tirando del histórico

Tengo mala memoria, así que puedo estar equivocado, pero el asunto del Adobe Connect en la ULL viene de lejos. Al menos me suena que se hablaba de él en los inicios de ULLmedia o incluso antes. Recuerdo que cuando salía el tema intentaba hacer proselitismo de las alternativas libres, como he hecho siempre. La verdad es que no se porque finalmente no terminó de cuajar la idea en esa época. ¿Tal vez no había suficiente presupuesto?

Ya más reciente, cuando yo formaba parte de la OSL y Jorge Martín de la UDV, volví tener que tratar el tema para discutir alternativas a las distintas aplicaciones privativas que ofertaban a la ULL. Por ejemplo, la UNED tenía su propia plataforma de videoconferencia y se ofrecía a compartirla. En la UCA habían probado Adobe Connect pero finalmente optaron por invertir el dinero de las licencias en unas becas con las que echar a andar Access Grid. También estaban OpenMeeting, BigBlueButton e Isabel. De este último derivaba un producto comercial denominado GlobalPlaza del que ya no encuentro referencias.

Esto fue en 2011 y fruto de esa coordinación entre servicios finalmente se apostó por BigBlueButton. Porque aunque soluciones como Adobe Connect o Cisco WebEx tienen un coste ridículo para lo que es el presupuesto TIC de la ULL, la prioridad era usar software libre siempre que fuera posible. Y además teníamos muy claro que cada euro contaba porque podía necesitarse para cosas más urgentes.

Se que a lo largo de los últimos años se trabajó la integración con Moodle y se ofreció formación al profesorado. Pero ahora, en 2016 ¿dónde ha quedado ese trabajo? ¿por qué la opción es pagar y ofrecer acceso a una herramienta privativa? ¿es que el compromiso de la ULL con el software libre no compromete por igual a todos los servicios relacionados con las TIC?

El estilo Universidad de Cadiz

Antes de terminar me gustaría dedicar unas palabras al estilo UCA de hacer las cosas, que ya mencioné anteriormente:

“En la UCA habían probado Adobe Connect pero finalmente optaron por invertir el dinero de las licencias en unas becas con las que echar a andar Access Grid.”

Cuando en 2011 me lo contó el director de su OSL a mi lo que me dio fue envidia. Porque el coste de la solución para la UCA no sólo era el coste de Adobe Connect sino también el de los diversos servidores Windows donde debe correr para dar servicio a toda la comunidad universitaria.

No se lo que habrá pasado en la UCA en estos años. Hace mucho que Manuel Palomo no es director de su OSL y seguro que han cambiado de equipo de gobierno en al menos una ocasión desde entonces. Pero eso no es lo importante. Lo importante es lo audaces que fueron entonces.

¿Por qué aquí no se puede hacer algo parecido en lugar de correr a pagar licencias? Tengamos en cuenta que en esto de introducir el uso del software libre es fundamental aprovechar la oportunidad para minimizar la resistencia. ¿Quién migrará mañana — otra vez — a una solución libre cuando los técnicos y los usuarios estén acostumbrados a trabajar con Adobe Connect?

Como he dicho, esta me parece una decisión muy poco meditada. Otra oportunidad de apoyar el software libre que dejamos que se nos escurra entre los dedos por no tomar medidas para asegurarnos de que los distintos servicios funcionan alineados con los intereses generales de la institución.