Jorge y yo en la Universidad de Monterrey (UDEM).

Visita a Monterrey, México 2017 (y II)

¿Te has perdido alguna parte anterior? No te preocupes. No es para tanto. Pero si te interesa, la primera la tienes aquí.


Continuo comentando la estancia que hicimos a finales del año pasado en algunas universidades mexicanas para colaborar y coger ideas — e inflarnos a estupenda comida mexicana — .

Segunda parada: La UDEM

En la Universidad de Monterrey (UDEM) se imparte el Licenciado en Animación y Efectos Digitales (LAED). Otro título que sería para pensárselo si tuviera que volver a estudiar.

Como idea para el futuro, me quedo con la forma en la que se encajan los proyectos entre asignaturas para ayudar a que los estudiantes construyan su propio portafolio profesional. Al graduarse, cada estudiante tiene en su haber al menos 3 cortos, de los que ha recibido realimentación y evaluación por parte de profesionales del sector. Nosotros mismos tuvimos la suerte de ser invitados a la presentación de los proyectos del semestre que finalizaba. Los trabajos presentados, tanto en animación 2D como 3D, eran fantásticos.

Lamentablemente, no tengo evidencias de lo que vi. Buscando en Internet solo he encontrado este artículo con un minúsculo pedazo del corto Midnight Runway hecho por estudiantes de LAED.

También pudimos ver algunos trabajos finales de los estudiantes de LAED. Por ejemplo, el equipo detrás de Gravity Dream nos dejó probar su proyecto, que un año antes había ganado un premio en la GameJam 48ToPlay 2016.

Gravity Dream, primeros en la edición 2016 de 48ToPlay.

O el fantástico trabajo del equipo de “Rio de Sueños”, una aventura en formato realidad virtual para Oculus Rift inspirada en la obra de Gabriel García Márquez, que me dejó un muy bien sabor de boca en el rato que pude probarla. De hecho, no solté la demo hasta no terminar el nivel completo.

“Rio de Sueños” por Mariana Ávila Lagunes (LAED ’17), Ileana Sada Velázquez (LAED ’17) y Marianna Lopez Guajardo (LAED ’17).
Dos de sus creadoras hablando de “Rio de Sueños” a estudiantes actuales de la UDEM.

Quiero dar las gracias al profesor Alejandro David Garza, que no tuvo problema en compartir con nosotros toda su experiencia en el LAED. Y por su puesto, quiero agradecer a los profesores Marta Sylvia del Rio y Luis Carlos Aceves su hospitalidad. No nos dejaron ni a sol ni a sombra. Cuando te tratan tan bien ¿a quién no le dan ganas de volver?.


Tercera parada: La UAM

Madrugón mediante, cogimos un vuelo a Ciudad de México, donde hicimos parada en la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Nos habían invitado a dar unas conferencias. Sin embargo, lo más interesante fue asistir a la presentación de un trabajo final de la Maestría en Diseño, Información y Comunicación que consistía en una propuesta transmedia para incentivar la lectura entre los niños. Un juego de realidad virtual para cardboard basado en el libro “El Enigma del Hoyo en el Pantalón” de Armando Vega-Gil — publicado por Ediciones SM —.

En la UAM con parte del equipo del proyecto.

La Maestría en Diseño, Información y Comunicación (MADIC) es un posgrado interdisciplinar al que acceden graduados de diseño, sistemas computacionales (informática) y comunicación. Eso da lugar a proyectos como este, donde estudiantes de ámbitos distintos colaboraran integrando conocimientos y perspectivas diferentes para resolver un problema común.

El resultado es doblemente atractivo. Por un lado la temática, incentivar el hábito de la lectura en niños en un país donde se lee muy poco —el promedio de libros leídos por año está en 2.9 cuando, por comparar, en España estamos en 10.3 — . Y por el otro, la calidad del resultado, donde se nota mucho la ventaja de contar con estudiantes de distintos ámbitos.

Si con esto que he dicho a alguien se le ha despertado el interés por este trabajo, mejor que aproveche a leer la comunicación de resultados mientras esté disponible online: Experiencia Virtual Inmersiva: una propuesta transmedia para acercar a los niños a los libros.

Por mi parte, antes de seguir, quiero agradecer a Alba, Diana, Arturo y Jaime que nos invitaran a la defensa de su proyecto, que nos hicieran de guías por Ciudad de México, el mezcal y todos los detalles que tuvieron con nosotros.

Cuarta y quinta parada: INAOE y TEC

Finalmente, hicimos dos paradas muy breves en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y en el Tecnológico de Monterrey.

En el primero pudimos probar un interesante proyecto donde se desarrollan juegos y realidad virtual para la rehabilitación de personas con problemas de movilidad.

Mientras que en el segundo visitamos las instalaciones del TEC en Monterrey, donde vimos ideas muy interesantes.

Espacio con mobiliario móvil en el TEC.

Por ejemplo, los espacios con mobiliario móvil. Algo que podríamos incorporar sin demasiado coste, para facilitar el aprendizaje basado en proyectos y los trabajos en grupo. Allí esto se ha llevado incluso a las aulas de docencia. No tengo fotos, pero es fácil encontrar algunas en Internet.

Espacio de innovación en el TEC.

Otra idea interesante es disponer de espacios abiertos donde los estudiantes puedan trabajar en sus propias ideas y proyectos. Hablo tanto de espacios donde sentarse, discutir y trabajar sin restricciones como pequeños talleres con herramientas para crear prototipos de sus ideas.

Esto no es nuevo. Creo que lo puse sobre la mesa en mi pequeñísima aportación al Plan Estratégico del Servicio de Biblioteca de la ULL. Y es algo por lo que en alguna ocasión me ha preguntado algún estudiante.

Impresoras 3D, fresadora y CNC disponibles para los alumnos.

Pensémoslo un momento. Supongamos que un estudiante tiene una idea para la próxima aplicación web que va a cambiar el mundo, un videojuego, un robot a lo Atlas en miniatura o un artefacto para resolver un importante problema social. ¿Dónde va a encontrar a otros compañeros con intereses similares? ¿dónde van a trabajar todos juntos? ¿cómo va a materializar su idea o donde va a alojar el desarrollo?

No tenemos espacios de trabajo donde los alumnos puedan reunirse para desarrollar sus propios proyectos, al margen de los que marcan sus estudios universitarios. Y menos aún con equipamiento y recursos para hacer aquello que se les haya ocurrido. Al final, no queda otra que derivarlos a colectivos maker fuera del campus, cuando sería muy enriquecedor y beneficios para todos que desarrollaran esta actividad dentro de la propia universidad.


Para terminar, solo me queda decir que casi mejor no hablar del equipamiento de los laboratorios y talleres en las universidades que visitamos. Hay quien tienen claro que hay que invertir para poder impartir unas prácticas en condiciones y una docencia de calidad. Mientras que el presupuesto con el que un departamento como el mio tiene que hacer frente al mantenimiento de laboratorios de ingeniería parece una broma de mal gusto. Simplemente no se puede. Y no es porque que la ULL no tenga dinero, sino porque hay otras prioridades.

Al menos las ideas las tenemos. Ahora toca trabajar para hacerlas realidad.

(Fin)