Cómo encontrar trabajo. Sin tener que buscarlo

La manera inteligente de competir en el mercado laboral

⚡️ Este post es una muestra de Cardinal, un programa intensivo para tomar mejores decisiones en tu carrera profesional. Encontrarás más información aquí.

Hay 3 maneras de conseguir un trabajo:

  1. Presentándote a una oferta pública.
  2. A través de una referencia. Un conocido te recomienda para el puesto.
  3. Creándote tu oportunidad, inventándote una posición que hoy no existe.

1. Oferta pública.

Significa ir a una posición abierta. Buscando en Infojobs o preparando una oposición para la Administración. Apuesta siempre complicada, en el número de rivales. Puede ser una opción cuando empiezas (y no tienes todavía reputación) pero no debería ser tu estrategia a largo (siempre que no quieras ser funcionario). Porque te metes en competencia perfecta. 1 plaza para 100 candidatos. Posición con 0 poder de negociación, tu salario se verá afectado.

El mercado laboral sigue principio de Pareto: El 80% de candidatos compite por el 20% de posiciones — de menor rango y peor remuneradas. La frustración, en procesos con 100 candidatos, está garantizada. Entras en un partido imposible de ganar. Siempre habrá alguien mejor preparado. Intentarás diferenciarte en el margen, en los detalles, y esto cuadriplica el esfuerzo. ¿Best-case scenario? Pelearte con mucha gente para conseguir un trabajo que tampoco paga tanto. ¿Cuál es el peor? Que no estés compitiendo en un proceso meritocrático, quizá la posición ya tiene un candidato.

Tampoco parece estrategia óptima para maximizar felicidad. Añádele la teoría de la función del valor asimétrico: Las decepciones nos afectan más que las alegrías. Peligro de que, frustrado, termines abandonando (“es imposible encontrar trabajo, hay demasiada competencia”). No eres tú, es tu apuesta.

Kissinger decía [sobre las posiciones académicas] que “la lucha era feroz porque el premio era muy pequeño.” Así lo identificó en Harvad, uno estaba dispuesto a todo para proteger su mínima ventaja. Trust me, no quieres diferenciarte en el margen (unidad extra), no quieres competir en CV largo.

¿Hablas 6 idiomas y eres TOP 5 de tu promoción? Habrá otro que hable 7 y será TOP 1 del MIT. Además, tus logros académicos tampoco te darán (automáticamente) un trabajo, solo señalizan que dispones de un perfil de niño obediente. ¿Tienes 3 másters con solo 26 años? ¿Uno en Barcelona, otro en Amsterdam y una Summer School en Manhattan? ¿Prácticas en la ONU (no remuneradas)? ¿Estás preparando uno de esos doctorados de 2 años, no porque te interese investigar la temática, sino para poder decir así que eres doctor? Preséntame a tus padres, es a ellos a quien me interesa contratar.

Estrategia sugerida, si todavía eres universitario:

Relájate. Acepta que no serás el mejor. Vive tranquilo. Sé selectivo con tus proyectos. ¿No sabes qué hacer? Muévete. Trabaja en beta. Ofrécete gratis y cobra escuchando. Entrena 24/7 en la mejora de un skill. Convence a un mentor. No estudies un máster sin antes haber trabajado. Se aprende produciendo. Diseña, fabrica, lanza cosas. Señaliza que tienes ese perfil único e irremplazable. Señaliza que has aprendido (¡también!) fuera del aula. Señaliza que sabes rodearte de talento. Señaliza que has desarrollado (y puedes implementar) una habilidad diferencial. Señaliza que compites. Señaliza que puedes pensar de forma independiente — para añadir valor en el mercado.


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2. Tu reputación.

Notoriedad, que salga tu nombre cuando sondeen candidatos. Si sabes ejecutarlo, accedes al 80% mejor remunerado, con solo el 20% de candidatos. Pero no podrás posicionarte si no construyes antes una marca personal fuerte.

La clave: Te permite competir antes de que abran la oferta. Un ejemplo en el mercado del alquiler. En el catálogo de una inmobiliaria llegan las peores casas, te pedirán [además] la comisión de una mensualidad. Tu mejor opción si te llega (por un conocida) una vivienda no publicada. Además, si eres inquilino de confianza ganas poder de negociación, quizá estarán dispuesto a bajarte el precio. Los mejores trabajos (y los mejores pisos) no salen al mercado. Alguien preguntará por referencias. Solo desde una buena reputación (tu marca personal) puedes posicionarte en esa conversación.

¿Qué hago? Trabajar bien y que se fijen en tu perfil, que te recuerden. Estrategia a 2 niveles: Tienen que conocerte y tienen que hablar bien de ti.

Misconception: No tienes que ser amigo para recibir un favor, con conocerte puede ser suficiente. Y que intuya que harás un buen trabajo. Creemos que solo nos ayudan amigos íntimos. 95% de recomendaciones vienen de conocidos lejanos. Me acabo de inventar la estadística, pero estará por allí. En las interacciones más pequeñas puedes encontrar las mejores oportunidades. Lo harán (te recomendarán) si generas en ellos buenas sensaciones y transmites profesionalidad y honestidad. Tu objetivo es señalizarlo 24/7. A mí me encanta conectar a alumnos con prácticas. Lo hago porque me caen bien, pero también lo hago por interés, quiero quedar bien (¡yo!) recomendándote. El empresario estará agradecido (¡conmigo!) si le mando un buen trabajador.

¿Qué hacer para ser un universitario más memorable? Diferenciarte: Curiosidad en aprender y ofrécete para research. Y pregunta cosas al profesor. Así de fácil. Nadie les hace mucho caso, y cuando reciben una interacción humana suele ser otro académico criticando su trabajo. Interés genuino.


3. Generarse oportunidades.

Buscarte la vida, espabilarte. Pensar posiciones que hoy no existen. Contactar con desconocidos.

Si vamos con esto, saltarte siempre los departamentos de Recursos Humanos. No entenderán tu oferta. Más relevante aún, problema de incentivos. Juegan seguro, no miran propuestas extravagantes. Si sale bien, el mérito es del jefe, que vio en ti un diamante en bruto. Si sale mal, ellos son los responsables.

Historia de un conocido. De intercambio en Hong Kong, busca unas prácticas. Se cuela en los HQ de BBVA diciendo que tenía una reunión con [X responsable]. No la tenía. Entra en su despacho y se presenta. Podrían haber llamado a la policía pero salió de allí con un trabajo. Le gustó su actitud.

No hay procesos, no hay reglas, no hay rankings. Una vez sales al mercado, puedes hacer lo que te apetezca, puedes presentarte (si encuentras una buena historia) al líder que quieras, puedes identificar un problema y ofrecer tu solución, puedes aprender de los mejores, puedes inventarte una posición.

Anécdota de Keith Ferrazzi, consultor americano, que contamos dentro del programa Cardinal: Sale de Harvard y recibe oferta de Deloitte. Acepta bajo una condición: Comerá, con el socio que le hace la entrevista, una vez al año. Lección: No tengas miedo a pedir cosas que no estén en el contrato. En este país pedimos poco. Hay oportunidades esperándote. No te tomes tu carrera como una partida con reglas. Todo, absolutamente todo, puede negociarse.

Y muévete Hulio, que nadie vendrá a buscarte.


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