Shadow of the Colossus — Diario de juego

Puede contener spoilers. Avisados estáis.

He empezado, otra vez, Shadow of the Colossus, el juego del Team ICO con Fumito Ueda a la cabeza. Se acerca el lanzamiento de su próximo juego, el tercero, The Last Guardian y como tiene un aspecto bastante similar, he decidido lanzarme a jugar esa maravilla de PlayStation 2 y terminarla de una vez por todas.

Juegaso.

Estoy jugándolo a ratos, sin presión de acabarlo en un tiempo determinado, pero no quiero irlo dejando para luego y al final que se quede a medias (como me ha sucedido otras veces). Lo estoy jugando en una PlayStation 2, no es la versión remasterizada en HD que salió para la anterior generación (la siguiente si hablamos de PS2).

Este es un pequeño diario sobre mi aventura por este desangelado mundo.

Día 1

Colosos derrotados: 6.

La apertura del juego. Volver a tener contacto con Wander y Agro, el protagonista del juego y su caballo, respectivamente. Volver a encontrarme con ese basto y desolado mundo y volver a luchar contra los Colosos que lo pueblan. Fumito haciendo de las suyas.

Es un juego, como se ha escrito tantas y tantas veces, que rezuma melancolía. Un juego gris y triste en el que matas unas criaturas gigantes y, posiblemente, antiguas por capricho de un ente para conseguir un milagro. Un precio alto por un don extraordinario.

Los dos primeros colosos los recuerdo bastante bien. Sirve para ponerme en marcha y recordar controles y mecánicas. Combates rápidos y directos. El tercero, lo tengo muy fresco por el vídeo de Pep en Eurogamer (el que ha provocado que quiera volver a jugarlo).

Del cuarto, Phaedra, no tenía mucho recuerdo. Estuve un rato dando vueltas alrededor del coloso hasta que Dormin, la entidad con la que interactúa Wander, me informó, de manera críptica, cómo debía proceder. Una vez descubierto eso, solo hubo que ponerse en marcha y acabar con el coloso en dos o tres iteraciones.

El quinto me llevó a una laguna. Allí tuve que enfrentarme a un Coloso volador no era muy complicado. Dispararle una flecha, esperar a que venga y saltar encima para realizar el ritual como con el resto. Me lo ventilé rápido.

El sexto, en cambio, me gustó mucho. Para empezar el diseño, un Coloso con barba, siempre mola. Estuve un rato estudiando cómo enfrentar el combate. No sabía que hacer así que me escondí en una balconada a pensar un poco con tanta suerte que esa era la mecánica. El Coloso se agachaba para mirar dónde estabas y aprovechabas para saltar a su barba y proceder a los apuñalamientos.

Los dos últimos los jugué por la noche, antes de irme a dormir. Contento, con el trabajo cumplido.

Día 2

Colosos derrotados: 2.

Con ganas de seguir el ritmo bastante alto del día anterior me puse a jugar con ganas. En este caso solo por la mañana, por la noche tenía sueño y el partido del Athletic terminó casi a las 12. Dos nuevos colosos y la cosa se empezaba a complicar bastante. ¡El juego se pone interesante!

Por un lado, el séptimo coloso, una especie de anguila eléctrica, me mató por primera vez en la partida. Fui demasiado rápido, no inspeccioné bien y me electrocutó. Después de repensar la estrategia (muy clara por otra parte) y fijarme mejor en los detalles, pude ir poco a poco y acabar con él. Hurra por mi.

El octavo ha sido, por ahora y de lejos, el que más me ha costado derrotar. Lo largo y tedioso ha sido encontrarlo. Pasear por ese mundo desierto, muerto y sin más habitantes que los colosos, las lagartijas y algún que otro árbol es bonito, pero puede llegar a resultar cansado. Conseguí llegar (con esfuerzo) al lugar del combate, un coliseo. El Coloso en cuestión me mató un par de veces antes de lograr discernir la mécanica del combate y me mató otro par de veces cuando estaba ya en marcha para matarlo. Bonito combate, interesante y uno de los Colosos más divertidos. Punto pa’ti, Fumito.

Día 3

Colosos derrotados: 1.

Por ahora solo he tenido un acercamiento al Coloso en cuestión. Ya he visto, más o menos la mecánica a seguir, pero no sé en qué punto del cuerpo tengo que apuñalarlo, ni por dónde debo subirme. Solo sé cómo derribarlo. Tocará seguir investigando. Al iniciar este día, llevaba poco más de 3 horas de juego. He dado una vuelta inmensa al mundo para llegar a este combate, pero así ya tengo un poco más clara la geografía de este extraño mundo.

He cogido el pad un rato y he conseguido matar al dichoso noveno coloso. Me ha costado varias intentonas descubrir la forma de derrotarlo, pero lo he conseguido más o menos rápido. Tumbarlo con los géiseres, subirme a la panza y de ahí a la espalda. Luego solo había que avanzar y golpear en la cabeza. Pensé que me iba a costar más, pero después de ver que en el vientre no había ningún punto débil, no me ha quedado más remedio que explorar un poco. Noveno derrotado.

He buscado al Décimo y he guardado justo antes de empezar el combate. Una serpiente de arena que me ha matado a las primeras de cambio. Parece complicado, a ver cómo hay que proceder.

Día 4

Colosos derrotados: 0.

No he encendido la consola en todo el día, así que nada de colosos.

Día 5

Colosos derrotados: 4.

La colosal serpiente de arena de la vez anterior me esperaba. Tras una primera toma de contacto en la que me mató rápidamente, decidí que la mejor opción (y la que indicaba el juego) era utilizar a Agro para evitar que me pulisese de nuevo. Efectivamente. Un pilla-pilla donde había que disparar a los ojos y esperar que se estrelle contra una roca, subirse encima y apuñalarlo en sus puntos débiles.

El Undécimo ha costado encontrarlo. Me he liado algo con el terreno y el rayo de luz que marca el lugar. Al final y tras guardar frente a la Fortaleza del Desierto, he bajado hasta el lago, justo en la zona de la grieta del gran puente por donde se empieza el juego. Justo en el fin del mundo. Ahí, tras rebuscar un poco y entrar en el templo me he encontrado con el coloso de marras. Una especie de toro que se dedicaba a embestir. Dormin, la deidad que está detrás del genocidio colosal, me avisa que el Undécimo tiene miedo al fuego. Dicho y hecho. Así se saca la vulnerabilidad del oponente y se le derrota de una manera más o menos sencilla.

Ya veré si juego un rato esta noche e intento acabar con algún coloso más. Unas 4 horas y media de juego y ya solo quedan cinco colosos. Han caído dos más.

Cada vez cuestan más de encontrar y hay que dar más vueltas al mundo para poder acabar con ellos. El Duodécimo me ha parecido un gran coloso y un bonito combate. Esquivar, zafarte del Coloso, trepar por su chepa y guiarlo hasta su futura muerte. Si bien todos tienen un componente trágico, este coloso es especiamente triste por las implicaciones que tiene de guiarlo hasta su propio final a base de darle en donde le duele. Una pena.

El 13º lo vi en otro vídeo de Pep en Eurogamer (el primero de los dos, de hecho). Un combate épico. Aunque ya sabía lo que había que hacer, eso no le ha restado puntos a lo bonito e impresionante que ha sido la pelea. Destruir las bolsas del aire en la panza del Coloso y cuando baje, correr con Agro hasta sus alas y saltar. Después, lo de siempre. Apuñalar y repetir hasta acabar con el 13º. Uno menos, solo quedan tres.

La historia empieza a tener algo más de movimiento. Se acerca el final. Espero que mañana pueda acabar el juego y este diario. Me está encantando.

Día 6

Colosos derrotados: 2.

Pensaba que hoy iba a ser el día en el que iba a acabar el juego, pero por lo que parece habrá que esperar, como mínimo, uno más. Otra vez perdido por el mundo, aproveché para hacer un poco de turismo y acabé visitando el punto donde acabé con el primer coloso. Quedaba un gran montículo de piedra que antes era un gigante al que derroté hace seis días.

Respecto a los dos colosos, el primero del día fue más o menos sencillo, pero un poco tedioso. Ir paseando por las columnas y dejando que caigan hasta que se mostrase el punto débil y fuese posible apuñarlo. No estuvo mal.

La batalla contra el 14º Coloso fue muy épica. Uno de los más grandes del juego, había que esperar a dar los pasos indicados para seguir subiendo por el Circo Máximo y poder saltar a su cabeza desde uno de los arcos en lo alto de la estructura. Un buen combate. Algo sencillo.

El último de todos lo dejé para la noche. Llegué hasta él, descubrí su mecánica (algo pesada, pero es el último y ya se acaba el juego), pero no pude matarlo. No estaba muy hábil con el pad y me costó horrores, así que lo he dejado para el día siguiente. Así, si consigo matarlo, me habré pasado el Shadow of the Colossus en siete días, a una hora y poco de juego diario. No es mal registro, la verdad.

Día 7

Colosos derrotados: 1.

Y ya, por fin, con un poco de paciencia, pericia y muchos insultos a Wander y su manía de no hacer caso a lo que pienso que estoy haciendo bien, conseguí acabar con el último Coloso, el 16º. Y con esto, acabé el juego, que ya era hora. Me costó una barbaridad por el control un tanto tosco que tiene (y es parte del encanto del juego).

Un bonito final, una lucha épica y me uno a los que dicen que se trata de uno de los mejores juegos de la Historia. Quiero volver a pasármelo en el modo difícil y a contrarreloj, pero en esta primera vuelta, estoy encantado con el juego. ¡Grande Fumito! Próximo objetivo: ICO.

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