La fijación por la mancha

Andrej Hillebrand
Oct 24, 2018 · 3 min read

Hoy andaba pensando que como seres humanos ponemos mucho más empeño en las manchas que en fijarnos en las partes que están limpias. Voy a tratar de explicarlo un poco mejor, aunque la idea es bien sencilla.

Hace poco fui a comer con un pantalón marrón clarito, beige, no sé, algo así, soy malísimo definiendo colores, el detalle importante es, en cualquier caso, que es un pantalón en el cual una mancha se ve con cierta facilidad. Recomiendo fervientemente privilegiar los pantalones negros. Este día, por lo que sea, no me hice caso a mí mismo y me fui con mi pantalón marrón a comer. Pedí un wrap de pollo con salsa anticuchera, muy rico, pero como diría mi amigo Victor Guinea messy y pesky. Obviamente pasó lo que tenía que pasar, que la salsa rebasó los límites de la absorción del pan y me manché los pantalones. Ese día, desde lo freudiano, yo iba provocando la mancha.

Este no es mi pantalón, pero sirve para ilustrar el ejemplo.

Algo tan estúpido como mancharme casi me fastidia el día. No por algo trascendental sino simplemente por el malestar que me generó mi enfado. El pantalón era nuevo, la mancha muy evidente y tras un paso por el baño y un buen rato de insistencia con jabón, servilletas y secador no fui capaz de desprenderme del testigo silencioso pero acusador de mi torpeza. Luego lo asimilé con humor y pensé que tampoco pasaba nada, la mancha es mancha y yo solo soy humano, ¿voy a ser el primero y último en mancharme? Pues no, si fuese así no se habría desarrollado la industria de los quitamanchas.

Si pienso en mi infancia, y miro a otros niños hoy en día, el miedo por la mancha no es algo inherente al ser humano, es un miedo aprendido, inculcado a base de reiteración por los adultos. Un niño nunca dejaría de pasárselo bien por miedo a mancharse, ¿a quién le importa eso? Pues a los adultos, esclavos de su mirada sesgada por la mancha.

Supongo que nuestra fijación por la mancha tiene que ver en buena medida con una combinación entre expectativas, una carencia para lidiar con la frustración, así como el miedo al rechazo y la vergüenza. Pero seamos sinceros, ¿no es un exceso de dramatismo preocuparse porque un 2% de tu pantalón está manchado? Puesto en un diagrama de barras (como el del ejemplo un poco más arriba) son una barra de un mísero 2% al lado de una del 98%. La barra que representa la parte manchada es tan pequeña que prácticamente no la vemos. Entonces me pregunto, ¿por qué cuando miramos nuestro pantalón lo único que vemos es la mancha? Me encantaría leer vuestras reflexiones al respecto.

No tengo la respuesta, pero sí mi decisión al respecto: me niego a ser esclavo de las idioteces de los adultos, prefiero pasarlo bien a preocuparme por mancharme, prefiero sonreír sabiendo que el 98% de mi ropa está limpia, que amargarme la existencia por un 2% manchado.


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Andrej Hillebrand

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