¿Carreras a la carrera?

Juventud Técnica
Sep 21, 2018 · 13 min read

El país, en su afán renovador, realiza en las entrañas de su sistema de alta enseñanza cambios conmovedores, los cuales buscan transmitir en las aulas la esencialidad de los contenidos a los alumnos para que estén listos, con un año menos de estudios, a lanzarse al mercado laboral y completar su formación mediante el aprendizaje con posgrados.

Para unos, la estrategia responde a modernas tendencias mundiales en la formación universitaria; para otros, prima el factor económico y pone en riesgo el nivel que debe tener un graduado.

Juventud Técnica presenta aquí el seguimiento a un tema, abordado en sus páginas cuando aún no estaba en aplicación el nuevo programa de estudios, y comparte con sus lectores las primeras valoraciones tras su ejecución en varias carreras.

Por Yanel Blanco Miranda, Claudia Alemañy Castilla, Claudia González, Zorileidys Pimentel y Toni Pradas

Ilustraciones: Ricardo Valdivia

Corteses y calculados se han mantenido los saludos en los pasillos universitarios, pero casi todos saben que, desde el lanzamiento del plan de acortamiento de las carreras para cumplirse el grado científico en cuatro años, aún no sale humo blanco que indique tranquilidad para las partes. Y no es que vayan a la greña los estrategas de la educación superior (los promotores del cambio) y los académicos y educandos (los “dolientes”).

Es que hay criterios de unos y otros, muchos criterios, y ni siquiera ha ingresado a la vida laboral el primer graduado del nuevo programa, llamado Plan E, para constatar si ha tenido éxito o no esta experimentación que busca, según sus pensadores, lograr entre el pregrado, el empleo y el posgrado una mejor articulación. Según diagnósticos ministeriales, tiene insuficiencias.

A tenor con la importancia del mencionado proceso para el futuro de la nación, Juventud Técnica realizó un primer acercamiento al tema (ver edición 391 del año 2016) para brindar a sus lectores los diversos puntos de vista existentes, todos enfocados — aun cuando llegaran a ser antagónicos — en preservar la calidad alcanzada en la enseñanza superior del país e, incluso, perfeccionarla. La educación, huelga decir, es uno de los orgullos de una sociedad en revolución, preciada como oro en paño por académicos y empleadores.

En aquel entonces (curso 2016–2017), cuando apenas la cuarta parte del total de carreras se había lanzado a reprogramar sus contenidos, nuestro equipo periodístico se propuso dar un seguimiento al asunto, a fin de obtener las evaluaciones que solo pueden fríamente lapidar las experiencias prácticas acumuladas en las aulas.

En cualquier caso, tenemos una primera valoración, y es que semejante vuelta de campana en la filosofía de la alta educación, decisiva para no pocos cubanos que serán protagonistas de los profundos cambios que se propone la nación, ha tenido una escasa difusión y, más famélico aún, debate social. Los medios, en primer lugar, somos responsables de su aparente apatía.

Cuando ya han iniciado el proceso de transformación 76 carreras en el país — de las 92 que existen en el sistema del Ministerio de Educación Superior (MES), aunque nueve están en proceso de liquidación con el nuevo plan — , la doctora Deysi Fraga Cedré, directora de Formación de Profesionales de este organismo, compartió con los lectores de Juventud Técnica el balance de sus acciones.

“Consideramos que hay un proceso favorable en esa dirección. Lo hemos podido constatar en las visitas que hemos hecho a las universidades, en las reuniones con las comisiones nacionales y de carrera, en las propias evaluaciones de la junta de acreditación a nivel de país que han calificado los cursos que tienen tanto plan D como E, y también hay una satisfacción de los estudiantes en ese sentido”, afirma la experta.

Según la directiva del MES, los procesos docentes han sido organizados de una manera diferente: se han integrado contenidos y se logró una mayor identificación de la esencialidad de estos para que no existan repeticiones, algo que — asegura la profesora — era frecuente en los planes de estudio anteriores. De tal suerte — valora — se fomentó la autogestión del aprendizaje por parte del alumno, como estaba concebido.

Precisamente es la esencialidad la mayor ganancia que reporta el cambio, según Marianila Blanch Milet, coordinadora nacional de la carrera de Licenciatura en Biología con perfil pedagógico, única que en la Universidad de Oriente ha emprendido el nuevo derrotero.

La doctora Fraga Cedré también cataloga de “serio” el trabajo realizado por cada una de las comisiones nacionales, que “llegaron a examinar la esencia en los contenidos y, además, la flexibilidad en la búsqueda y el aprendizaje por parte de los estudiantes”.

Incluso — ejemplifica — hay carreras que en este proceso han sido evaluadas de excelente, como Educación Especial, Logopedia y Pedagogía-Psicología, entre las licenciaturas pedagógicas, pues los resultados en las comprobaciones de conocimiento en estudiantes que están en planes diferentes “fueron muy favorables”.

Por su parte, Anaisa Hernández González valora que, con respecto al año anterior, los resultados han sido en sentido general superiores en las seis carreras que transitaron hacia el Plan E, en el centro donde es vicerrectora docente: la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae). Se refiere la doctora a las ingenierías en Automática, Biomédica, Telecomunicaciones y Electrónica, Geofísica, Informática y Química.

La funcionaria Fraga Cedré aplaudió la libertad que ha tenido cada universidad para organizar las asignaturas tal como lo entendió mejor, lo cual ha permitido, a diferencia de planes anteriores, que cada territorio tenga o tome en cuenta las peculiaridades, las fortalezas y las debilidades del propio claustro y de los estudiantes.

A la vez, ponderó las relaciones que se han establecido con los organismos empleadores. Tal es el caso — cita — del diálogo sostenido con ministerios como el de Educación con las carreras pedagógicas, el de Turismo con la licenciatura en la especialidad correspondiente y el de Agricultura con la formación agrícola y forestal, sobre qué hacer hoy para formar un mejor profesional.

De esto da fe a Juventud Técnica la ingeniera Norbelis Infante Pérez, jefa de Formación y Desarrollo de la Unión Nacional Eléctrica, quien afirma que su institución ha trabajado en conjunto con la dirección de carreras y con los jefes de estas y decanos de las cinco universidades que imparten la especialidad en Cuba.

Más vehemente resulta Rogelio Sotolongo Sospedra, presidente de la Comisión Nacional de Ingeniería Forestal, quien testifica que en la historia de la educación superior en Cuba nunca había tenido tanta importancia el futuro empleador, y todo se ha hecho en consulta con los Organismos de la Administración Central del Estado. En su caso, desmenuza: el Grupo Agroforestal y otros relacionados, como la Empresa Flora y Fauna, el Cuerpo de Guardabosques, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas…

Incremento de carreras incorporadas al Plan E en los últimos tres cursos. Quedan seis carreras por defender: Física, Filosofía-Marxismo-Leninismo, Ingeniería en metalurgia y materiales, Ingeniería geológica, Ingeniería en ciencias informáticas de la UCI y Arquitectura.

Más que modificaciones al plan de estudios hubo que reestructurarlo completamente a partir de las pautas que dictó el MES, recapacita el doctor Sotolongo Sospedra.

Los promotores de las reestructuraciones, sin duda, están de plácemes con lo alcanzado hasta ahora con el Plan E, cuyas premisas fundamentales para su diseño, según los documentos rectores, son el sistema de formación continua de los profesionales y el concepto de integralidad; y como bases conceptuales: el perfeccionamiento del modelo de perfil amplio, la mayor articulación del pregrado y el posgrado, y el logro de un equilibrio adecuado entre las actividades académicas, laborales e investigativas, entre otros.

Refiere Juan Alberto Blanco Rivera, jefe del Departamento de Marxismo-Leninismo de la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca, que el cambio “ha significado la reducción de horas-clase en algunas licenciaturas, pero no significativamente”. Anteriormente — ilustra — , la Filosofía en las ingenierías tenía 64 horas y ahora se dará en 50. Esto se ha organizado dependiendo de la carrera y de la opinión vertida por los profesores en las defensas públicas de los planes de estudios. Según lo establecido, el pedagogo puede cambiar hasta el diez por ciento del programa y ajustarlo a su perfil y asignatura.

Pero la doctora Vivian Oviedo Álvarez, presidenta de Comisión Nacional de Geografía, aunque ve con agrado que el joven salga más rápido hacia el mercado laboral y se refuercen las actividades prácticas para que trabaje de manera individual tanto en la clase como en su tiempo libre, observa con cierta reserva que acogerse al estudio y al trabajo al mismo tiempo (un número significativo de estudiantes laboran, sobre todo en los últimos años) ha limitado una dedicación que antes era solo al aula.

De acuerdo con el MES el nuevo plan reforzará el vínculo entre los estudiantes y los empleadores, sobre todo n cuanto a recursos para las prácticas profesionales. (Foto: Rolando Padilla Hernández)

Esto puede impactar en las evaluaciones, sospecha ella, “aunque los resultados docentes pueden estar dando otras nociones”.

En tanto, a su colega de la Facultad de Geografía de La Habana, Julio Iván González Piedra, como a El Zorro, no le tiembla la mano para esgrimir con trazo recto sus puntos de vista.

Para el doctor González Piedra, también miembro de la Comisión de Carrera que le corresponde, con el Plan E el alumno sale mejor formado porque se debe regir por el principio de que “si no trabaja no come”, o lo que es lo mismo, “si no trabaja en la clase y en las actividades extraclases, no aprende”. Es un principio aristotélico que llegó la hora de implantarlo, indica, y añade como quien deja una zeta por marca: “Solo haciendo se aprende”.

El profesor, eso sí, tiene que esforzarse más para lograr lo anterior, asegura el docente de varias asignaturas hidrológicas. “Ya no es un simple repetidor de bellas frases o un orador esplendido, es un arquitecto del conocimiento junto al alumno”.

Aun cuando parece titánico el reordenamiento de contenidos en cuatro años lectivos y que el proceso de formación se reorienta más al aprendizaje que a la enseñanza — al priorizar el cómo y no el qué, de manera que se eleve el protagonismo del estudiante y se favorezca su independencia cognoscitiva y creatividad — , para el MES el problema fundamental no ha estado en esos órdenes.

Más neuralgia le ha dado el idioma inglés, pues para su aprendizaje no están las condiciones materiales, ni existe total conciencia de su necesidad por los estudiantes y el claustro, y en ocasiones son pocos profesionales para un número considerable de alumnos y de temas que tienen que atender. Por lo tanto, se ha considerado oportuno adecuar la implementación de esa política.

“Yo creo que es una deuda que tenemos en las universidades y hay que seguir trabajando intensamente porque cada graduado universitario salga con un dominio mínimo de comunicación”, reconoce la directora ministerial de Formación de Profesionales.

El gabinete de Educación Superior también admitió como un inconveniente durante la aplicación del plan, la resistencia por parte del profesorado y la gestión de esta. “La academia siempre es una de las cosas más difíciles de mover”, se aflige Deysi Fraga, quien fuera durante años rectora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.

La doctora Deysi Fraga considera que “la academia siempre es una de las cosas más difíciles de mover”. (Foto: Claudia Alemañy Castilla)

“Los profesores siempre creemos que mientras más contenido damos al alumno, este cuenta con mejor preparación”, observa. “También ha ocurrido que muchas personas piensan que este proceso es solo disminuir un año. No lo podemos ver así”.

En su balance, apunta que la primera discusión ocurre al no poder analizar qué es factible quitar y qué no. “Es verdad que es complejo, es un proceso difícil”, consiente. “Pero todo no se puede impartir en la carrera universitaria. Los posgrados tienen que seguir evaluando qué falta, qué queda pendiente, qué necesita usted después de estar en su puesto laboral, porque el posgrado necesita que ir a una especialización a partir de la propia ubicación del graduado”.

Y resume: “Aunque el profesor siempre quiere darle más contenido a sus alumnos, debe aprender a confiar más en ellos”.

A tenor con lo anterior, las pupilas del máster en Ciencias Blanco Rivera han visto que la permutación en los planes de estudio no ha significado un cambio en la actitud de los estudiantes. Sin embargo, admite que ellos tienen un desarrollo muy bajo de habilidades intelectuales y docentes, necesarias para reunir, clasificar y resumir la información.

Como sea, aplaude el recorte del tiempo en las carreras. No solo por la necesidad del país de contar con más profesionales, en particular de disciplinas pedagógicas, sino porque el quinto año se vuelve prácticamente de trabajo de diploma.

Y si son cuatro o cinco años educacionales, esencialmente no le preocupa al doctor González Piedra, sino “el enfoque, la filosofía inspiradora”, aunque reconoce que “también es un problema económico: los graduados van a la producción y los servicios un año antes para aportar al país lo que aprendieron en las aulas”.

A diferencia de otras carreras, la de Física consideró, por consenso, que cambiar a cuatro años no era conveniente para sus programas de formación. “Esa continúa siendo la posición de nuestra Facultad”, expone la doctora María Sánchez Colina, presidenta de la Sociedad Cubana de Física y Profesora Titular en la Universidad de la Habana.

Sánchez Colina resalta que, si bien se manejan argumentos como que las comisiones tienen flexibilidad para decidir, el documento rector del Plan E es categórico en cuanto a que las carreras deben durar un máximo de cuatro años, e incluso deja ver la intención de que algunos programas pudieran ser de menor tiempo.

Dudas semejantes, sobre si sería bueno o no recortar, han expresado los encargados de la carrera de Arquitectura. De hecho, no han concluido su nuevo diseño cuatrienal, aunque la vicerrectora docente de la Cujae, doctora Anaisa Hernández González, cree que estará listo para finales de este año.

Mientras, la doctora Sánchez Colina ve muy difícil poder concretar el mandato recibido de homogeneizar la duración de todas las carreras del país, pues en casos como Física, Química o Biología un peso importante está en las horas de laboratorio.

Asimismo, lamenta que el proceso viene con condicionantes. Asignaturas como Educación Física, Preparación para la Defensa, Filosofía, Economía Política e Historia de Cuba son inamovibles (Inglés sí, porque no hay suficientes profesores). “Estas llevan un peso grande y se hace muy difícil proyectar en cuatro años una carrera como Física, sin afectar la práctica en laboratorio”, se aflige, y sostiene que la permanencia de esas materias no afianza el compromiso social de los estudiantes, quienes muchas veces las rechazan por la pobre preparación de aquellos que las imparten.

“Pero en vista de que la conformación del Plan E avanza, debemos tratar de que se escuchen argumentos sobre la importancia del tiempo en laboratorio, que de primero a tercer año se extiende hasta cinco horas dos veces por semana”, reclama la profesora.

“Hay que considerar que los estudiantes de tercero a quinto aportan de manera significativa a los resultados de la Facultad de Física en investigación. Y si se acorta la carrera, necesariamente también se reducirá el tiempo de ellos insertados en esa actividad, que constituye una disciplina integradora e imprescindible”, acota.

De momento, los físicos han propuesto que, si se queda la carrera en cuatro años, al quinto egrese el estudiante con el grado de Máster. Pero esto no es posible por ahora: Según la ley, tras licenciarse el joven debe hacer el Servicio Social.

La más reciente propuesta de la Comisión de Carrera de esta ciencia aún no ha tenido respuesta.

(Foto: Rolando Padilla Hernández)

Una vez en la vida laboral — certifica la doctora Sánchez Colina — , es probable que no se disponga de tiempo para los cursos complementarios que equipararían el déficit inevitable por el acelerón. “En otras palabras: no será una superación inmediata ni accesible, en términos prácticos, para todos los graduados”.

Es por ello que los nuevos programas incorporan la práctica laboral del estudiante desde el primer año y no del tercero, como era en la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones y Electrónica.

Juventud Técnica tuvo el privilegio de asistir a la reunión de la Comisión Nacional de esa carrera, cuando se valoraban las experiencias con el Plan E, acumuladas en dos universidades de las cuatro donde esta se estudia en la Isla. Un punto importante del debate fueron las prácticas laborales e investigativas en el curso inicial.

Según Jorge Torres Gómez, decano de la Facultad que imparte esa especialidad en la Cujae, esa tarea les consumió muchos recursos humanos, pues sus profesores debieron dar un extenso seguimiento de las prácticas laborales durante casi cinco semanas.

La primera correspondió, precisamente, con los primeros días del curso. Las restantes cuatro se desarrollaron en más de 20 empresas y al finalizar se les realizó una encuesta a los estudiantes.

Como punto a favor, los muchachos se familiarizaron con las líneas de estudio y sirvió como formación vocacional para demostrarles los muchos perfiles con que cuenta su carrera. Entre lo negativo, mencionaron la gestión del tiempo dedicado a las diferentes actividades y la exigencia con los informes semanales que debían entregar tras pasar por los diferentes sitios donde tenía lugar la práctica. En una menor medida, señalaron que las conferencias recibidas en los centros eran muy técnicas y especializadas.

Arguye la doctora Caridad Anías Calderón, presidente de la Comisión Nacional de dicha carrera, que a estas prácticas se dedicaron 200 horas. Los estudiantes recibieron una guía de las tareas y los temas que debían ser cubiertos y sobre esa base debieron componer los informes que fueron defendidos ante un tribunal.

“Hubo evaluaciones rigurosas al respecto y al menos diez de ellos tuvieron problemas con sus notas. Hoy, al finalizar este curso, tenemos uno que probablemente tenga que repetir la práctica laboral porque no consigue aprobarla”, indica Anías Calderón.

Temprano aún para dictar sentencia, el proceso de reformulación universitaria aparentemente está lejos de tener consenso entre sus actores y una hermeticidad en sus conceptos. “El enfoque, la filosofía inspiradora”, diría el doctor Julio Iván González Piedra.

Solo tiene claro una cosa, en honor a lo ya alcanzado: En ningún caso puede debilitarse la enseñanza ni dejarse seducir por — como algunos valoran a otros procesos de reducción de carreras — la “macdonalización” de la universidad por una fast education.

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Juventud Técnica es una publicación cubana dedicada a la divulgación de temas de ciencia, tecnología y medio ambiente. ¿Qué buscamos? La ciencia para la equidad.

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Ciencia para la equidad.

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