LAS NAVES DE LOS GÉRMENES (I)

Juventud Técnica
Nov 24, 2017 · 11 min read
Uso de embases de refesco para contener jeringuillas usadas. Fotos de la autora.

Cuatro años después de haber visto las primeras jeringuillas tiradas entre dos de los pabellones del hospital, Carlos descubrió que la institución de salud, donde estudia para convertirse en médico, cuenta con un local especial para almacenar los desechos.

El joven galeno se sorprendió aún más tras escuchar por primera vez sobre la existencia de una estrategia de manejo de los residuos hospitalarios en su centro de estudios.

“¡Pero si yo echo las agujas y las torundas en el mismo cesto donde también boto el pan del almuerzo!”, pensó consternado. Luego reflexionó sobre cuántos de sus compañeros cometerían el mismo error. Y decidió estudiar sobre la temática de la disposición de las brozas hospitalarias.

Todas las actividades humanas generan de alguna manera productos en forma de desechos. La basura está presente en nuestras casas, la industria, la agricultura. Esos remanentes tienen serias implicaciones sanitarias y no pueden pasar inadvertidos. Sin embargo, las acciones cotidianas dentro de un hospital y el tratamiento de sus residuos son desconocidos para aquellos que no forman parte de tales procesos.

¿Peligrosos o no?

Según cálculos de la , al menos el 80 por ciento del total de remanentes originados en un hospital no es peligroso. El 20 por ciento restante es la fracción comprometida y posiblemente dañina.

Para englobar el mayor número de centros donde se producen estos desechos, los especialistas cubanos prefieren el término instituciones de salud. La denominación es más abarcadora, pues incluye las instalaciones asistenciales, de diagnóstico, investigación y enseñanza, de las cuales también forman parte los laboratorios en las universidades de ciencias médicas.

Además, el manejo de los residuos en dichos centros es responsabilidad de organismos como el y de . Ellos cuentan con diversas legislaciones que cuidan por su correcta aplicación.

Raquel Junco Díaz, especialista de Seguridad Ambiental del , advierte que una investigación realizada en el año 1999 en el hospital provincial Gustavo Aldereguía, de Cienfuegos, movió a pensar que en Cuba se generaban cerca de 2,6 kilogramos de desperdicios por cama ocupada cada día.

“Aunque el resultado está un poco alejado en el tiempo, ese indicador es el que se sigue utilizando actualmente, porque hasta ahora es el único estudio publicado en Cuba en cuanto a caracterización de los desechos hospitalarios”, destacó Junco.

La doctora Raquel Junco, del INHEM, señaló la importancia de los deschos para el cuidado de la salud ambiental. Fotos de la autora.

La doctora Regla Bermúdez Pérez, especialista de segundo grado en Microbiología y coordinadora nacional del Programa de Desechos Sólidos y de Bioseguridad del MINSAP, comentó a Juventud Técnica que este organismo, de conjunto con los centros de salud atendidos por los Ministerios del Interior (MININT) y de las Fuerzas Armadas (MINFAR), produce aproximadamente 53 mil 60 toneladas métricas de remanentes al año.

Regla Bermúdez, funcionaria del MINSAP, abordó el proceso individual de las instituciones de alud para los desechos médicos.

Algunos de los residuos no dañinos o comunes son el papel y los elementos orgánicos como los alimentos, algunas ropas y telas usadas por el personal
de los hospitales. Por otra parte, los restos peligrosos de las instituciones de salud han sido clasificados cuidadosamente por las diferentes instituciones responsables de su manejo en el país.

Entre ellos se encuentran los desechos infecciosos, que incluyen restos biosanitarios (torundas, gasas, guantes, aplicadores…), los anatomo-patológicos (órganos y sangre) y los corto-punzantes (agujas de jeringuillas, bisturís).

Los residuos químicos están constituidos por los fármacos, citotóxicos, reactivos, metales pesados, aceites utilizados y algunos envases presurizados, los cuales contienen anestésicos u otros medicamentos, como los aerosoles para el tratamiento del asma. Además, se cuentan los remanentes radioactivos o radiológicos.

Un lugar para cada cosa…

Infografías: Roberto Javier Quintero Gutiérrez.

La Organización Mundial de la Salud señala como recomendable la separación temprana de los desechos peligrosos y no peligrosos. Los restos
perniciosos de una institución sanitaria deben ser atendidos de forma diferenciada y selectiva para evitar la contaminación medioambiental y la propagación accidental de enfermedades. Además, el organismo internacional advierte que la unificación de los residuos significa un proceso mayor y más costoso de eliminación.

“La mayoría de las etapas de manejo transcurren dentro de la institución de salud, y solo la última tiene lugar fuera de ese ámbito. Por lo tanto, vamos
a tener una población expuesta que se compone de los trabajadores encargados de los desechos y también los propios pacientes y acompañantes”, expresó Junco Díaz.

Para diferenciar los dañinos de los que no lo son, las autoridades cubanas han establecido un ciclo de tratamiento de los desechos hospitalarios.

La especialista Bermúdez Pérez destacó que ese ciclo está incluido dentro de la Norma Cubana 530 y sus pasos fundamentales fueron congeniados con
el CITMA. También agregó que cada centro de salud tiene la posibilidad de ajustar el proceso a sus capacidades, siempre y cuando reciban la aprobación
de los organismos encargados de otorgar o retirar licencias operativas como el Centro de Seguridad Biológica (CSB).

El almacenamiento también ocurre dentro de las instituciones de salud. Las resoluciones de seguridad biológica establecen que cada centro debe tener habilitado un local o espacios de vertederos donde los desechos permanezcan hasta su recogida.

Pero Lázaro Regalado Alfonso, del CSB, enfatizó que también está legislada la no permanencia de los restos en el hospital por más de 24 horas.

Lázaro Regalado, especialista del CSB, explicó las legislaciones existentes.

Además, esos espacios deben de ser higiénicos. Se recomienda pintar sus paredes de blanco y no deben ser azulejados para que los contaminantes no puedan acumularse en las grietas. Los desechos no deben estar mezclados entre sí y ser debidamente señalizados.

La fase siguiente es la de tratamiento. Según la doctora Junco Díaz, estos sistemas en nuestro país todavía son débiles, pues la mayoría de los hospitales
no cuentan con las tecnologías más adecuadas.

La tecnología más generalizada es la de las autoclaves, que ayudan a la desactivación de los contaminantes presentes en los remanentes mediante inyecciones de vapor. Existen otras, menos difundidas en Cuba como las de calor seco, la desinfección química, las microondas y las hidroclaves (que además de usar vapor realizan una molienda de los despojos).

La incineración es la práctica más expandida en nuestras instituciones de salud para la reducción de los desechos médicos peligrosos. Sin embargo, este
es un método contraindicado en gran parte del mundo, pues provoca la liberación de y furanos a la atmósfera. Dichas sustancias luego son trasmitidas a los suelos, y a las verduras a través de la lluvia. Así llegan a los seres humanos.

Según la OMS, estos elementos pertenecen al grupo de los compuestos químicos contaminantes ambientales persistentes. Se encuentran en el medio ambiente de todo el mundo y se acumulan en la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales.

El Centro Internacional OMS de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), ha determinado que las citadas sustancias tienen una elevada toxicidad y provocan problemas de reproducción y desarrollo, afectan el sistema inmunitario, interfieren con hormonas y, de ese modo, pueden causar tumoraciones.

Junco Díaz explicó que al estar ubicados la mayoría de los hospitales en zonas urbanas, el humo de los incineradores contribuye a la propagación de enfermedades respiratorias entre los vecinos. Además, las chimeneas
muchas veces no tienen la altura requerida.

3.Chimenea de crematorio de un hospital capitalino con poca altitud.

Juventud Técnica investigó una de esas situaciones en torno a la chimenea del Hospital Hermanos Amejeiras.

Otra alternativa es que los desechos generados en instituciones de salud que no cuentan con las tecnologías adecuadas sean trasladados a centros donde si
las haya.

“Contamos con una estrategia en este sentido, para que la totalidad de las instituciones accedan a métodos para evaluar sus desechos. Por ejemplo, en siete hospitales fueron ubicados incineradores con tecnologías más modernas y menos agresivas, aunque sabemos que ninguno de estos equipamientos es totalmente ecológico. Además, hemos proyectado insertar en nuestro sistema mecanismos más ´limpios´ como las hidroclaves”, señaló Bermúdez Pérez.

Por su parte, la doctora Raquel Junco criticó que “todavía hay defensores de la incineración, aun cuando es prácticamente prohibida por el convenio de Estocolmo, y Cuba no es parte signataria de este. Los equipos “ecológicos” no lo son tanto, pues sus temperaturas de quema están entre los cien y 300 grados, lo cual favorece la liberación de dioxinas, y estas afectan al medio
ambiente a pesar de los filtros del aparato”.

Otro de los dilemas de los remanentes hospitalarios en la Isla es su sistema de traslado y recogida. Los desechos deben ser transportados en vehículos destinados especialmente para esas labores, pero en el país no existen autos especiales para el proceso.

“El MINSAP tiene contratos con la Empresa de Comunales. Los residuos se colocan dentro de varias bolsas y son recogidos por esa entidad de manera
diferenciada en cada institución. De ahí son llevados a los vertederos, donde se colocan en una trinchera y son enterrados”, describió la doctora Bermúdez
Pérez.

Esos carros de limpieza y recogida de basura pasan por las instituciones de salud en correspondencia con sus propios recorridos urbanos. Es decir, los residuos hospitalarios terminan en contacto con los desechos domésticos.

Manejo inadecuado de desechos en áreas de salud de La Habana.

Además, los camiones concluyen sus rutas alrededor de los vecindarios habitados con esa carga viablemente dañina en sus camas, lo cual, sin duda, puede ser causa potencial de la propagación de determinadas enfermedades. Sin contar a aquellas personas que hurgan hasta en los grandes vertederos.

Los altos costos de los equipamientos, la convergencia de un variado número de instituciones responsables por el adecuado funcionamiento del proceso y
el irregular rigor en la preparación de los trabajadores que manipulan los residuos deben ser priorizados para el análisis. A pesar de las normativas y reglamentos para asegurar el manejo y tratamiento de los desechos médicos peligrosos, todavía es necesario ser más incisivos con el problema.

Otro punto de cuidado deben ser las personas que interactúan con los desechos hospitalarios. ¿Quiénes son los encargados de segregar? ¿Cuáles son las medidas de protección necesarias? ¿Cómo se capacita al personal encargado de velar por los remanentes? Las respuestas a esas interrogantes en uan próxima entrega.

Ciclo de manejo de los desechos de instituciones de salud

El manejo de los desechos médicos comienza con la segregación entre los comunes y los peligrosos. Los primeros reciben el mismo tratamiento que los
domésticos, mientras los peligrosos deben ser divididos a su vez en diferentes categorías.

La doctora Raquel Junco insiste en que existe un paso en esta primera etapa, muchas veces olvidado, y es la previa determinación de aquellos objetos reciclables.

“Es aquello que puede volver a la industria, como el vidrio roto, los plásticos, el cartón, el papel, los metales, maderas y demás. Hay una gran cantidad de materiales que, si no son mezclados con los peligrosos, si se separan con antelación, pueden ser reutilizados”, puntualizó la experta.

En un segundo momento, se procede al almacenamiento de los residuos. Durante la fase inicial debe ocurrir el embalaje de los desechos peligrosos.
Los estudiosos del INHEM insisten en este punto, pues si se diferencian desde el propio instante en que se generan, es más fácil evitar la contaminación.

“Si los desechos comunes se mezclan con los peligrosos y no pueden separarse, los dos van a los vertederos. Entonces aparecen los llamados ´buzos´ que buscan en la basura para llevar objetos de re-uso a materias primas, y quedamos expuestos a enfermedades”, enfatizó Junco.

En el embalaje deben ser utilizadas bolsas plásticas de variada porosidad y resistencia, de acuerdo con el tipo de detrito que vaya a almacenarse. Todas
deben estar señalizadas. Algunas tienen el símbolo de riesgo biológico, pero lo más común es que se identifiquen por colores como el rojo.

La doctora Bermúdez Pérez explicó que para cada clasificación hay una bolsa determinada. De ellas, una cantidad es fabricada en el país y otras son importadas. Las bolsas negras deben emplearse para desechos comunes; las rojas para los biológicos peligrosos, que también tienen su simbología; y las blancas para los reciclables o reusables.

El MINSAP debe estudiar los requerimientos de las instalaciones médicas y solicitar la compra, pero la obtención de esos equipamientos requiere de grandes inversiones. Bermúdez Pérez ejemplificó que la estrategia de adquisición de solo siete hospitales de la capital asciende a más de 300 mil CUC.

La costosa obtención de los insumos provoca la búsqueda de envases alternativos para los residuos. Los pomos o “pepinos/balitas” de refresco y agua parecen ser comunes en algunos centros hospitalarios.

¿Quién vela por la basura?

En Cuba, los desechos médicos peligrosos son supervisados principalmente por dos entidades estatales: el CITMA y MINSAP. El primero de ellos se ocupa de trazar, ejecutar y controlar los reglamentos en torno a remanentes de carácter pernicioso para el medio ambiente y la salud humana. Para ello se vale, en gran medida de sus dependencias territoriales.

Por otra parte, la también establece que el Centro de Inspección y Control Ambiental (CICA) –principal supervisor de los desechos químicos– y el Centro de Seguridad Biológica (CSB) son los encargados del cumplimiento del Reglamento para el manejo integral de desechos peligrosos.

El doctor Lázaro Regalado Alfonso, especialista del Departamento de Autorizaciones del CSB, advirtió que su entidad también controla el Reglamento del proceso de evaluación de impacto ambiental, en virtud de la Resolución 132 de 2009. De los resultados de las requisas se acuerda el otorgamiento o no de la Licencia Ambiental.

“No hacemos una inspección solo para los desechos biológicos, sino para toda la instalación en la cual estos se generan. Se coordina un dictamen vinculante para otorgar o negar la licencia junto con el CICA. Nuestro papel es el de reguladores y controladores. Al MINSAP le corresponde ejecutar esas normas y tener sus propios programas y procedimientos según las tecnologías a su disposición”, explicó Regalado Alfonso.

El MINSAP, amparado en la y el , establece que entre sus atribuciones se encuentra “(…) el ejercicio de la Inspección Sanitaria Estatal para preservar la salud humana, exigir el cumplimiento de las disposiciones sanitarias que regulen el control sanitario de los desechos sólidos”. Esto se concretiza además en la Norma Cubana 530 de 2009.

La doctora Regla Bermúdez Pérez, del MINSAP, comentó a Juventud Técnica que el programa para el manejo de residuos sólidos en instituciones de salud cubanas data del año 2001 y en él se refleja la caracterización de los remanentes y las prácticas más adecuadas de manejo.

El no cumplimiento de las medidas estipuladas por el CSB para el adecuado manejo de los desechos médicos, puede implicar multas de hasta
cinco mil pesos.

Comtinúa en:

Juventud Técnica

Juventud Técnica es una publicación cubana dedicada a la divulgación de temas de ciencia, tecnología y medio ambiente. ¿Qué buscamos? La ciencia para la equidad.

Juventud Técnica

Written by

Ciencia para la equidad.

Juventud Técnica

Juventud Técnica es una publicación cubana dedicada a la divulgación de temas de ciencia, tecnología y medio ambiente. ¿Qué buscamos? La ciencia para la equidad.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade