Trueno y tempestad

Cuando la ira conoce el odio

Imagen adquirida en Pexels

Después de penas, cuando alejé mi existencia del horizonte de mi vida me encontré deambulando entre el eterno vacío, y me sentía bien.

No era como pensara que fuera mi vida, pero me mantuve siempre firme, dando mi acto de presencia cuando fuera necesario. Era el sonido que ponía a temblar a los marinos, cuando pequeño los niños me escuchaban y sabían que algo estaba mal, que su día colorido se convertiría en uno grisáceo y oscuro.

En un nuevo cielo conocí a tempestad, casi igual que yo, casi llena de toda esa ira con la que me sentía familiarizado. Podíamos correr juntos en tierra de nadie, o hacer estragos en ciudades pobladas: nos complementábamos.

Perdí la esencia de sólo estar entre nubes, en lloviznas, decidiendo formar parte de algo más grande, de algo especial. Me dejé llevar por una propuesta incolora, junto al atrevido deseo que plasmaba mi ser desde hace algún tiempo.

Y aunque en un principio el panorama monocromático era lo que esperaba, pronto me di cuenta que había perdido el protagonismo. No era yo, no era aquel temeroso sonido, habían empezado a sentir miedo por algo más, por como tempestad arrasaba con todo. Era el centro, el momento…

Fue cuando tempestad empezó a tener más codicia, a sentir que su trabajo tenía que ser mejor. Cuando empezó a exigirme más.

Me esforzaba, creaba en mi un intento más grande por ser mejor, por llenar sus expectativas; llenar esa sed. Había moldeado mi vida a todo esto, era mi actual propósito, tenía que hacerlo.

Así, convertimos otro día en oscuridad, nos colamos entre un poblado cerca de la costa. Tempestad empezó a hacer lo que sabía hacer, yo acompañé aquella orquesta con el sonido retumbante que me caracteriza.

Pero en medio de aquella escena sentía la presión, una que fue incrementando cada vez más con sus exigencias. El odio corría en mi, en nosotros, como una energía negativa que sólo podría compararse con la maldad pura. Entre aquella gran lluvia dijo lo último que podría haber esperado, lo que creó en mi una sensación que aún no tengo explicación.

Concentré todo ese odio en este nuevo sentir y me convertí en luz, pensé que era algo bueno, que esto era lo que debía ser. Pronto me di cuenta que había desaparecido, estaba de nuevo en la nada…


¡Gracias por tu lectura!

Si te gustó dale un 👏

De igual forma te invito a seguirme aquí en Medium como en Facebook o Twitter.

¿Quisieras apoyarme? Puedes compartir este publicación o contribuir en Patreon.

Like what you read? Give Kenneth Guerra a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.