Las cosas cambian

Cambia el flujo de corriente de tus millones de neuronas. Cambian las metas a corto, mediano y largo plazo. Cambia la mirada del entorno. Cambia el margen de error de las decisiones. Cambia el horario para soportar las altas horas de la noche. Cambia la razón por la que estás despierto a altas horas de la noche.

Cambia la música. Cambia el coraje. Cambia la capacidad para ser paciente. Cambia la prudencia de ser imprudente. Cambian los ánimos por emprender nuevas aventuras. Cambian las búsquedas en web por encontrar algo nuevo. Cambia la motivación de tomar una cámara y dejar registros de tu vida en una red a la que nadie le importas.

Cambia la jerarquía de lo importante. Cambia la forma en que visitas al médico. Cambia la visión de los espacios. Cambia el modo de tragarte el orgullo. Cambia la forma en la que entras a la farmacia. Cambian los abrazos. Cambian los likes de las publicaciones.

Cambia la ruta de regreso a tus sueños. Cambia los aspectos primordiales de un auto. Cambia el tono de la voz. Cambia el tamaño de tu cuerpo. El suspiro cambia con la imaginación. Cambia la forma en que te acuerdas de Don Señor. Cambia el sentido de los cuerpos.

Cambia la visita a los pasillos del súper. Cambia el flujo de ideas cuando sales a correr. Cambia la importancia que le das a las ideas millonarias de tu jefe. Cambia las aplicaciones que bajas en tu celular. Cambia la sección del periódico que diario lees. Cambian las llamadas telefónicas.

Cambia la mirada cuando entras a un restaurant de comida rápida. Cambian los impulsos cuando ves un tatuaje. Cambia la forma de besar. La melancolía cambia. Cambian las unidades de adolescencia que tienes por todo tu cuerpo. Cambian los abrazos. Cambian las llamadas telefónicas.

Cambia el sabor del jugo de arándano. Cambia la forma en que tocas una tela. Cambia la forma de escoger la habitación de una casa. Cambia la talla de tu playera de los Rolling Stones. Cambia la sensación que me da estar tecleando estas palabras.

Y sí: también cambia el sentido de este blog.

Voy a ser Papá.

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